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monumento
En el 806, tras su estancia en China, Kobodaishi construyó este templo cerca de la playa para rogar que la secta budista fuese transferida a Japón del este y para los fervientes seguidores del budismo de esta zona. El templo está decorado con estatuas de Kan-non, el dios de las mil manos, y con una estatua de Buda.
monumento
La edificación de este complejo arquitectónico, situado en la ciudad de Nara, fue iniciada hacia el año 743. En su interior, se veneraba al Daibutsu, una estatua colosal de Buda con 15 metros de altura y realizada en bronce dorado., terminada en 751. La cabeza fue modificada en el siglo XII. Desde su creación los edificios principales han sido restaurados en distintas ocasiones debido a los terremotos y guerras sufridos en esta zona; la primera de dichas restauraciones se llevó a cabo en el 1180, cuando fueron destruidos durante una guerra. Fueron restauradas por el sacerdote budista Chogen usando un nuevo estilo arquitectónico, denominado Daibutsu-yo. Sin embargo, y de nuevo la guerra, destruyó los edificios principales del complejo en 1567, conservándose, en la actualidad, los edificios reconstruidos en 1709. El templo estaba construido en madera y alcanzaba los 48 metros de altura. El recinto se completaba con otros edificios, de los cuales siete eran considerados tesoros nacionales. En su interior, alberga otras piezas de gran valor artístico, como su colección formada por más de 20 budas.
monumento
Fue edificado en el periodo Edo en honor a Tokugawa Ieysyu, ya fallecido. Una de sus peculiaridades es el colorido de sus edificios y su rica decoración. La belleza de este templo es mayor, si cabe, por su ubicación en medio de los montes Nikko.
obra
Junto al puente romano de Alcántara (Cáceres), se encuentra una curiosa construcción anexa: el templo votivo del arquitecto del puente, C. Iulius Lacer. En este templete encontramos una inscripción latina que rezaba: "El puente, destinado a durar por siempre en los siglos del mundo, lo hizo Lácer, famoso por su divino arte", que resulta ser el Julio Caio Lácer, del que no consta su profesión, pero al que se le supone arquitecto, que dedicó los templos a los emperadores divinizados, concluyendo la obra en el año 103 d. C. Estos marcaban las cabeceras del puente, sobre cuya pila central colocó Lácer un arco triunfal en el que inscribió los nombres de los once pueblos indígenas romanizados que habían contribuido a la obra. Es evidente que no sólo se trataba así de hacer justicia a su aportación, sino de añadir la cuota de propaganda que estas obras conllevaban.
monumento
Este templo, localizado en Nara, está considerado uno de los monumentos más representativos del periodo Nara. Prueba de ello, no es sólo su arquitectura, sino la colección de objetos artísticos que se hallan en su interior. Situado en el distrito de Asuka, fue creado entre el año 680 y 697 por iniciativa del emperador Temmu. Uno de sus edificios más llamativos es su pagoda, de tres cuerpos e intacta desde su creación. Aunque el edificio original que da nombre a este templo data del siglo VII, las construcciones que se encuentran alrededor son posteriores. El emperador ordenó que se levantara este edificio bajo la advocación del Buda de la Medicina, con la intención de que su esposa se recuperase de una enfermedad ocular. Así, su interior alberga una escultura consagrada al dios de la Medicina, que aparece rodeada de otras figurillas que representan a los doce Generales Divinos. Se encuentra unido a través de una calle al monasterio de Toshodaiji.
contexto
La llamada Basílica de Posidonia -la Paestum romana- es en verdad un templo erigido en honor de Hera poco después de mediados del siglo VI, del que se conserva la perístasis completa, el arquitrabe, parte del friso y los fundamentos de la cella. Lo más interesante en este templo es la libre interpretación de los principios que rigen en el dórico canónico, que da pie para pensar en una especie de arte colonial. La perístasis consta de 9 x 18 columnas, la cella tiene dos naves con otros tantos accesos y las columnas ostentan en el arranque del equino una decoración tan variada como inusual. Las extrañas asperezas que dan apariencia única al templo de Hera, se liman y suavizan en el vecino templo de Atenea (mal llamado de Ceres), perteneciente a finales del arcaismo. Es hexástilo, de proporciones más reducidas y responde a un proyecto que, sin eliminar los rasgos provinciales, como la decoración labrada por debajo del equino, sigue la preceptiva canónica e incluso se hace eco de pormenores significativos, entre los cuales, la incorporación de elementos jónicos. Los miembros del entablamento resultan desajustados en las proporciones, pero, a cambio de ello, un elemento tan sensible a la evolución como es el capitel denota por el perfil más cerrado y recogido la adecuación a su tiempo. Panorama asimismo espectacular ofrece Sicilia, cuyas ciudades ostentan templos realmente grandiosos: Siracusa, Selinunte, Acragas, Segesta. Lugar de honor merece el templo siracusano de Apolo, fechado hacia el primer cuarto del siglo VI e inspirado en el modelo del templo de Apolo en Corinto. No mucho más tarde se erigió un templo a Zeus Olímpico, y ya a comienzos de la época clásica se construye el templo de Atenea, parte de cuya perístasis está integrada en la actual catedral. La acrópolis de Selinunte es uno de esos recintos arqueológicos muy por encima de la más acertada descripción. Desde tiempos remotos los selinuntinos situaron en ella el culto a las divinidades locales, del que se hacen eco los llamados templos C y D, el primero de hacia 550 y el segundo algo posterior. Por sus características formales y estructurales -cella profunda y alargada, adyton al fondo de la misma, perístasis muy desarrollada y distanciada de los muros de la cella- no cabe duda de su dependencia de patrones arcaicos, como tampoco por la decoración escultórica típicamente arcaica de las metopas del templo C. Por su parte, el templo F es obra de hacia 530 y su apariencia actual, la de un denso mazo de columnas, en buena medida provocada por los muretes que cierran los intercolumnios, es un rasgo peculiar que desde el exterior da al conjunto un aire cerrado e impenetrable. Todavía en el último cuarto del siglo VI, hacia 520, los selinuntinos dedicaron un templo a Apolo, el llamado templo G; su construcción se dilató hasta el extremo de reflejar en distintas fases las novedades evolutivas llegadas desde la metrópoli. Esta circunstancia presta especial valor a la obra, pues sus capiteles, por ejemplo, ofrecen un variado e ilustrativo muestrario del desarrollo habido entre los años 510-470; por lo mismo, las columnas representan los distintos estadios por los que pasaba la obra, totalmente acanaladas unas, inacabadas otras. Al final, tras tantas y tan largas vicisitudes, la propia envergadura de la obra -templo octástilo y períptero- determinó que quedara sin concluir, si bien otra causa decisiva pudo ser la puesta en marcha del proyecto de construcción de un nuevo templo, el de Hera o templo E, estrechamente relacionado con el de Zeus en Olimpia. La floreciente y pujante ciudad de Acragas, la actual Agrigento, se caracterizó durante los siglos VI y V por un impetuoso frenesí constructivo que ya sorprendía a sus contemporáneos. Entre sus monumentos destaca el Olimpieion, construido por el tirano Theron en honor de Zeus Olímpico en recuerdo de la victoria sobre Cartago el año 480. Su cronología, pues, lo convierte en una obra de comienzos de época clásica, que nada tiene que ver con el modelo dórico conocido. Casi todo en él es inusual y entre las peculiaridades sobresalen las figuras de atlantes, versión masculina de las cariátides.
video
Junto con el sintoismo, el budismo es la religión mayoritaria del Japón. La introducción del budismo se produce en el siglo VI, procedente de China y a través de Corea. Los templos budistas son llamados otera. Al igual que sus equivalentes chinos, estos templos consisten en un recinto rectangular, cercado por una especie de corredor cubierto Al recinto se entra atravesando la Gran Puerta del Sur. En el patio se alza una pagoda de cinco pisos, en la que tradicionalmente se guardan las reliquias sagradas. En un eje norte-sur con la pagoda se levanta la kondo, o sala principal, que contiene imágenes sagradas de Buda. Además también hay una daikodo o lugar para las reuniones y la lectura. Completan el conjunto las dependencias sacerdotales y el refectorio. Siempre que es posible, el complejo está rodeado por un jardín, algunas de cuyas partes también son sagradas, como el famoso jardín zen del templo de Ryoanji de Kyoto.