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monumento
Lo que más admiró a los conquistadores españoles recién llegado a la capital azteca, México-Tenochtitlan, fue el recinto ceremonial del Templo Mayor. Con una planta casi cuadrada, de 500 m de lado, integraba al menos setenta y ocho edificios, según descripción de Sahagún. La conquista de la ciudad por Hernán Cortés en 1521 supuso su destrucción definitiva, aunque actualmente se están llevando a cabo importantes trabajos de recuperación, a cargo de Eduardo Matos Moctezuma. El recinto albergaba construcciones fabulosas, con edificios rituales, administrativos y juegos de pelota. El templo de Tezcatlipoca, situado en el ángulo sureste, tenía una escalinata con 80 peldaños. En el ángulo contrario, el Templo del Sol era otra de las grandes pirámides del recinto, En el centro se ubicaba el templo dedicado al dios del viento Ehecatl-Quetzalcoatl. Estaba formado por una parte rectangular al frente y otra circular adosada detrás, con un templo circular en su parte superior. Muy cerca estaba el tzompantli o altar de calaveras, donde se depositaban los cráneos de los sacrificados. Pero, sin duda, el propio Templo Mayor era la construcción más impresionante. Finalizado en 1487, estaba formado por cuatro o cinco pisos que alcanzaban los 30 m de altura. El Templo había sido construido en varias fases, en las que los sucesivos soberanos aztecas le habían ido haciendo cada vez más grande y complejo. En tiempos de Moctezuma II, una empinadísima escalinata conducía a una plataforma superior. Allí se alzaban los santuarios dedicados a Tláloc y Huitzilopochtli. En este lugar se realizaba el terrible sacrificio de prisioneros para alimentar a los dioses, lo que aseguraba al pueblo azteca renovar su favor en cada festividad.
acepcion
Edificio destinado, en tiempos del Imperio Antiguo y Medio egicpios, a rendir culto a los muertos, que luego eran sepultados en la pirámide. A partir del Imperio Nuevo esta función se redujo a la adoración al dios Amón.
monumento
Se trata, sin duda, del templo más importante de la religión sintoísta en Japón. Localizado en las afueras de Ise, aunque recibe el nombre de "templo interior", cuenta la leyenda que la diosa del Sol, Amaterasu no Kami, le entregó a su nieto Jimmu, que posteriormente sería el primer emperador del país, uno de los tres símbolos de la autoridad imperial: el espejo; los otros dos, la espada y la joya, se encuentran en el Atsuta Jingu de Nagoya y el palacio de Tokio, respectivamente, donde todavía hoy se conservan. El Naiku tiene el privilegio de ser el lugar donde descansan los restos de esa primera diosa y donde se guarda el espejo. Arquitectónicamente, destaca por ser parco en formas y materiales, pues está construido íntegramente en madera, sin clavos ni metal. El emplazamiento escogido está muy cuidado y únicamente los altos cargos religiosos tienen acceso al patio interior que da al templo y sólo el Emperador y su familia pueden entrar a la sala del espejo sagrado.
monumento
En los últimos tiempos del Dinástico Arcaico Sumerio -entre los años 2700-2400 antes de Cristo- se construyó en Khafajeh un templo oval consagrado a un dios desconocido. Presenta la novedad de estar rodeado de una doble muralla que cerraba un recinto de 103 metros de longitud por 74 de anchura. Está edificado sobre una alta plataforma de tres niveles y aislado del resto urbano por potentes defensas de perímetro ovalado. En su interior, además de las instalaciones propias del culto, existían almacenes, cocinas, talleres y otras dependencias administrativas.
obra
En los últimos tiempos del Dinástico Arcaico Sumerio -entre los años 2700-2400 antes de Cristo- se construyó en Khafajeh un templo oval consagrado a un dios desconocido. Presenta la novedad de estar rodeado de una doble muralla que cerraba un recinto de 103 metros de longitud por 74 de anchura.