Fotografía cedida por la Sociedade Anónima de Xestión do Plan Xacobeo
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acepcion
Semana en que se celebra la pasión de Cristo. Su celebración comienza con el final de la cuaresma (entre el domingo de ramos y el miércoles santo) y continúa el jueves, viernes y sábado-domingo, el triduo pascual. En este tiempo se celebran procesiones que rememoran los últimos días de la pasión de Cristo.
obra
Van Gogh siempre se interesará por las diferentes luces de la naturaleza, enlazando con las teorías impresionistas con las que convivió en París. Durante la etapa de Saint-Rèmy no olvida esa luz natural como se observa en este sensacional sembrado a la salida del sol donde las primeras luces del alba intentan sacar todos los colores al paisaje. En un cielo amarillento se destaca el sol, creando sombras malvas en las montañas o en la cerca. Vincent emplea dos perspectivas en esta composición: alzada para el primer plano y frontal para el fondo, relacionándose con las obras de Degas. De esta manera nos puede presentar los arbustos que tiene a sus pies y las montañas del fondo. El color vuelve a protagonizar el conjunto, aplicado con soltura y armonía, utilizando una línea oscura para delimitar los contornos.
obra
En julio de 1889 Van Gogh consigue un permiso para visitar Arles y recoger algunas pinturas allí dejadas. Le acompaña el inspector general del hospital de Saint-Paul pero al llegar a su antiguo hogar sufre una desilusión al no encontrar ni al doctor Félix Rey ni al predicador Salles, sus dos baluartes durante los últimos meses en Arles. Al regresar a Saint-Rèmy vuelve a tener un ataque mientras pinta al aire libre, estando obligado a permanecer seis semanas en el interior del sanatorio. Esa es la razón por la que en el mes de agosto apenas existan obras, siendo ésta que contemplamos una de las primeras elaboradas tras recuperar el permiso para pintar al aire libre. Paulatinamente, Vincent retoma su interés hacia la labor de los campesinos, enlazando con el periodo de Nuenen, empequeñecidos por la inmensidad de la naturaleza. El sol en sus últimos momentos preside el cielo y la composición, mostrando el holandés los campos en sombra al desarrollarse la escena en el atardecer. La silueta del campesino y su caballo, junto a los árboles iluminados y la casa del fondo son las únicas referencias formales ante la intensidad de las pinceladas de color con las que Vincent intenta expresar sus sentimientos.
obra
La admiración de Van Gogh hacia el arte de Millet se manifestó en sus años juveniles, apreciando su obra desde su trabajo en la galería Goupil & Cie. de La Haya. Sin mucha inspiración, en el otoño de 1889 se va a dedicar a realizar una amplia serie inspirada en las estampas del genio del Realismo. A estos trabajos de temática campesina Vincent aportará su color y su interés por la luz como observamos en este sembrador cuyos contornos están acentuados con una línea oscura en relación con el simbolismo de Gauguin. Las tonalidades malvas de las sombras - herencia del Impresionismo - dominan la superficie, uniendo en estas escenas modernidad y tradición.
obra
En el otoño de 1888 Van Gogh retomará cierto interés por las labores rurales, enlazando con las obras del periodo de Nuenen y con Millet. Surgen una serie de escenas protagonizadas por sembradores en campos iluminados por una potente luz solar, resaltando las sombras coloreadas herederas del Impresionismo. La amplitud espacial obtenida es sorprendente, situando la línea del horizonte en una zona excesivamente elevada del lienzo para centrar nuestra atención en el campo de cultivo, siguiendo los paisajes del Barroco Holandés. La superficie roturada ha sido obtenida a través de pinceladas sueltas y empastadas, como facetas que a modo de mosaico organizan la composición. Una vez más, el color vuelve a protagonizar una obra de Vincent, expresando sus sentimientos a través de él en unos momentos de euforia ante la pronta llegada de Gauguin.
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Este sembrador que contemplamos - como el Campesino sembrando - es fruto del contacto entre Gauguin y Van Gogh durante el otoño de 1888, compartiendo la misma casa en Arles. Gauguin estaba desarrollando un estilo simbolista que quería inculcar a su compañero, pero Vincent siente demasiado apego a la naturaleza como para olvidarla incluso en su memoria o sus sueños. Quizá por ese ejercicio memorístico al que Paul le obliga esta escenas nos recuerden a Millet, tan estimado por el holandés en su juventud. La figura del sembrador casi se inserta entre los tonos de la tierra mientras al fondo un resplandeciente y amarillento sol preside la composición. El ocaso del astro rey provoca una gama de tonos anaranjados a su alrededor, motivando la aparición de sombras coloreadas - en tonos azules y malvas - que recuerdan al Impresionismo. La pincelada es muy suelta, trabajando con rapidez, apreciándose la textura del óleo claramente lo que provoca un mayor acercamiento hacia el espectador. En la zona del sol emplea una serie de trazos radiales al círculo plano para obtener mayor luminosidad.