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lugar
En un fértil valle de la cuenca del río Almanzora se halla la localidad de Purchena. Los restos arqueológicos que se conservan en la zona hablan de sus orígenes en la Edad de Bronce. Posteriormente fue ocupada por los romanos pero su periodo de esplendor se vive en época andalusí. En el siglo X se fundaba oficialmente la ciudad con el nombre de Hisn Burxana. Tres centurias más tarde formaba parte del reino nazarí de Granada y era la ciudad cabecera del Almanzora, denominada Val de Porchena. Durante la Guerra de Granada (1482-92) la ciudad fue entregada a los Reyes Católicos en el año 1489, gracias a las capitulaciones que llevan el nombre de la villa. Purchena pasó a manos del duque de Medinaceli. A su muerte, en 1501, pasó a ser villa de realengo, gozando de un merecido prestigio gracias al cultivo de la seda. Durante la Guerra de los Moriscos (1568) Purchena tendrá un importante papel, ya que el líder Aben Humeya convocó unos juegos "al estilo de los de la antigua Olimpia", según nos cuenta Ginés Pérez de Hita en sus "Guerras Civiles de Granada". Estos juegos actualmente aún se celebran con el nombre de Juegos Moriscos, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional. Hoy en día, los habitantes de la villa basan su actividad económica en las uvas, las conservas vegetales, el mármol y el talco.
termino
acepcion
Voz quechua que se refiere a la gente común o tributarios.
termino
acepcion
Idioma de los tarascos que no está relacionado con ningún grupo lingüístico mesoamericano. Este vocablo también define a los hombres de trabajo.
termino
acepcion
Para los cristianos, después de la muerte aquellos que no están condenados al infierno, pero han pecado deben ser redimidos de sus faltas. Es entonces cuando el alma se purga en este lugar durante un tiempo hasta quedar libre de pecado y entrar en el cielo.
obra
En esta tabla, procedente del monasterio palentino de Támara, León Picardo nos presenta nueve figuras presididas por la Virgen María, san José, el sacerdote Simeón y la profetisa Ana. La obra muestra un estilo ecléctico en el que se aprecian ecos de la pintura flamenca, región en la que se formó el artista, y de Rafael. Las figuras ocupan todo el espacio pictórico, apreciándose en el fondo elementos arquitectónicos de clara inspiración renacentista. Las tonalidades son brillantes, destacando los rojos y los azules.
obra
El Retablo del Mariscal Diego Caballero, contratado en 1555 junto al ayudante o colaborador Pedro Alfian presenta en un marco ya abiertamente renacentista una disposición narrativa correcta y ordenada, pero dentro de la tradición española del momento. No olvidemos que la complicada herencia del políptico, profundamente enraizada en lo hispánico, se desarrollará hasta mucho más tarde. Aquí la composición es más simple. Contando la predela no son más que diez tablas de tamaño regular, dispuestas alrededor de la mayor: la Purificación que centra el retablo. Hay tres planos en profundidad, con los actores situados en una perspectiva arquitectónica con grandes columnas que sostienen dinteles que la acentúan. Según Angulo la tal perspectiva deriva de un grabado de Durero de la serie de la "Vida de la Virgen". Aunque pareciera lógica esta procedencia compositiva, tampoco la veo clara. En el grabado dureriano hay, efectivamente, grandes columnas y dinteles, pero vistos en ángulos completamente distintos. Por otra parte, empezaban a no ser desconocidos en España tratados y estampas arquitectónicas, ni tampoco avanzadas obras ya construidas al estilo moderno y, por ende, muy próximas a Sevilla (Granada). Iconográficamente la pintura es muy rica, pues casi todas las figuras, exceptuando el grupo central, no sólo tienen una misión compositiva para armonizar el conjunto, sino que representan las Gracias de María, es decir, prácticamente todas las virtudes canónicas.
obra
Ésta era la escena central del techo de la cámara nupcial pintada por Tintoretto en Venecia y posteriormente traída a España por Velázquez para decorar una pieza del Alcázar de Madrid. A su alrededor se distribuían seis escenas más, destacando entre ellas Susana y los viejos y José y la mujer de Putifar. En todas ellas aparece reflejada una relación, positiva o negativa, entre los dos sexos. Algunas de las 16.000 jóvenes vírgenes cogidas como botín en la victoria judía sobre los madianitas aparecen en primer plano, mientras al fondo Moisés escucha el mandato divino de purificar a 32 de esas vírgenes para dedicarlas al Señor. Como en sus escenas compañeras, resulta curiosa la perspectiva empleada, que lógicamente viene motivada por su situación en un techo. La composición, escalonada a través de diagonales, es muy utilizada por Tintoretto debido a la influencia del Manierismo, igual que los escorzos de las figuras que caracterizan toda su obra. El maestro demuestra su facilidad para realizar la anatomía femenina desnuda -de gran belleza- así como la riqueza de las telas y utensilios que aparecen distribuidos por el lienzo -los cacharros de cobre o los cestos de mimbre-. El colorido empleado es muy vivo, preferentemente los azules, rojos y naranjas. La luz elegida es algo dorada, posiblemente por la aparición del fondo, mientras que la pincelada es rápida y alegre, como tanto gustaba al maestro.