Desde que tenía veinte años se dedicó a la actividad política. Cuando se promulgó la Constitución de 1876, mostró su protesta en contra del artículo segundo, que admitía la libertad de cultos. Para enfrentarse al poder creó la Unión Católica, un grupo que se inspiraba en el Centro Católico Alemán. Esta fuerza acabó siendo absorbida por el partido conservador. Durante el gobierno de Cánovas encabezó el Ministerio de Fomento. Mientras estuvo en este cargo firmó decretos sobre la libertad de enseñanza y emprendió una reforma de la Facultad de Derecho. Entre 1891 y 1893 fue presidente del Congreso, cargo que volvió a asumir en 1896. A comienzos del siglo XX puso en práctica sus dotes como diplomático, como embajador de la Santa Sede. Cuando murió Cánovas, le ofrecieron la dirección del partido conservador, pero se negó y secundó la candidatura de Silvela. Aunque se declaró seguidor de Maura, no vio con buenos ojos que apoyara a Silvela.
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acepcion
Se trata de un tipo de jerga derivada del inglés, portugués y elementos autóctonos, muy extendida en la costa china, islas del Pacífico, costas de Africa y Asia oriental. Es gramaticalmente pobre y rudimentaria, pues cuenta con unas 600 palabras aprox., aunque se sigue utilizando para el comercio entre las islas y, en menor medida, con los europeos. Existen numerosas variantes, muy localizadas geográficamente.
Personaje
Político
Obrero ebanista, ingresó en el Partido Socialdemócrata en 1895. Al estallar la Primera Guerra Mundial, se alineó en el sector pacifista del partido, y huyó a Holanda para evitar la movilización. Adherido a la Liga Espartaquista, tomó parte destacada en el proceso de fundación del Partido Comunista de Alemania (KPD), en diciembre de 1918, de cuyo comité Central fue miembro desde el primer momento. Comprometido en el fracasado movimiento revolucionario de 1919, logró escapar a la detención, y se estableció en Italia. Vuelto a Alemania, fue diputado en el Parlamento prusiano (1921-28) y en el Reichstag (1928-33). Al llegar los nazis al poder, tuvo que salir del país, estableciéndose en París, y a partir de 1939 en Moscú. Durante el exilio se convirtió en uno de los más relevantes funcionarios de la Komintern, en cuyo Comité Central había ingresado en 1928. Designado secretario general del KPD en 1935, durante la Segunda Guerra Mundial presidió en Moscú un Comité de la Alemania Libre. A su regreso a Berlín, en 1945, dirigió las gestiones para la unificación del KPD con el Partido Socialdemócrata de la zona soviética en la Partido Socialista Unificado, del que fue elegido presidente. Tras la constitución de la República Democrática Alemana, pasó a ocupar la Jefatura del Estado, cargo que desempeñó hasta la muerte.
obra
En 1637 el prior de la Cartuja de San Martino de Nápoles, Giovan Battista Pisante, confía a Ribera el primer encargo de una estrecha relación. Se trata de la Piedad para el altar de la sacristía. El precio fijado para la obra fueron 400 ducados y se pagó el 3 de octubre de 1637. Ribera sitúa el cuerpo muerto de Cristo en primer plano, siendo sujetado por San Juan Evangelista mientras la Virgen queda en el centro de la composición y la Mgadalena besa los pies del Salvador. Unos ángeles en la parte superior y un rostro masculino en el fondo completan el conjunto. El foco de atención son las manos de la Virgen, apretados en un gesto de angustiada plegaria, reforzando el dolor de la madre de Cristo en los enrojecidos ojos llorosos. La curiosa mirada de San Juan se contrapone al sufrimiento de su compañera. La composición está organizada a través de dos diagonales en aspa, diagonal que se refuerza en profundidad en los cuerpos escorzados de Cristo y la Magdalena. Un potente foco de luz ilumina la composición, resaltando la perfecta anatomía de Cristo y dejando el resto de la escena en una delicada penumbra con la que se refuerza la tensión y el drama que se vive. El naturalismo sigue presente en todas las figuras, tanto en las manos, rostros como vestimentas, sin renunciar Ribera a captar de manera magistral los gestos y las expresiones de sus personajes. La idealización de los angelitos podría estar vinculada con el clasicismo de la escuela boloñesa pero el maestro que aquí tiene mayores influjos es Caravaggio.
obra
Formado dentro del estilo tardogótico en el taller de su padre, Giovanni Bellini evolucionará gracias a su contacto con Andrea Mantegna, su cuñado, llevándole a nuevas aportaciones en la pintura veneciana. Esta Piedad es aún obra juvenil en la que las influencias de Mantegna se aprecian claramente: las figuras se sitúan en primer plano, tomadas desde un punto de vista bajo para reforzar su grandiosidad, destacando su aspecto escultórico y su monumentalidad, colocando un umbral marmóreo en primer plano para involucrarnos en la composición. La cercanía de los personajes al espectador dificulta la contemplación del paisaje en la zona de la izquierda, creado como punto de fuga. La aportación de la luz sería el elemento más personal, creando contrastes lumínicos que refuerzan el dramatismo de la escena y forman una sensación atmosférica que será el elemento definitorio de la Escuela veneciana en el Cinquecento.
obra
A partir de una fecha indeterminada de los años ochenta del siglo XV Vahía fija su residencia en la localidad palentina de Becerril de Campos, consiguiendo una más que aceptable posición económica. En esta población organiza un próspero taller que abastece a un amplio pero modesto mercado. Entre las primeras obras de su etapa palentina encontramos la Piedad, obra en la que el autor renuncia a un lenguaje serio a favor de otro más amable, sin abandonar sus señas de identidad. A finales de la Edad Media se impone una visión intensamente emotiva de la Pasión de Cristo donde la meditación de la Virgen sobre el cuerpo del hijo que lleva en sus rodillas (Quinta Angustia) resulta en especial explícita en textos e imágenes, sobre todo en Castilla. Este relieve que contemplamos es contenido, dentro de la expresividad de rostros como el de María.
obra
Lo normal en las pinturas realizadas en Milán -entre ellas las pintadas por Daniele Crespi- es contemplar raros e inestables equilibrios entre los juegos intelectualistas del tardío Manierismo, con santos o santas en lánguidos espasmos y levitaciones, rodeados de halos de luz suprarreal, junto a escenas de cuerpos macerados, martirios lacerantes, durísimas mortificaciones y crudos sacrificios. El paso siguiente sería la confusión y la degeneración casi morbosa y pietista en el que ciertos espíritus religiosos, o tal vez pseudo-religiosos, del Seicento terminaron por caer