Junto a Rossetti y Millais, Hunt es el fundador de la Hermandad prerrafaelita, movimiento que intenta luchar contra el academicismo oficial tomando como referencia las obras de los maestros antiguos hasta Rafael, de donde toma el nombre el movimiento. Para superar la temática de paisajes, retratos y asuntos sociales recurrieron a la literatura, buscando inspiración en las obras de Shekespeare.Para la ejecución de este lienzo Hunt toma como referencia "El rey Lear", concretamente una tonadilla cantada por Edgardo en la escena VII del acto tercero. El propio Hunt comentó: "La canción de Shakespeare alude a un pastor que está descuidando su tarea de guardar las ovejas (...) Era el tipo de pastores de confusa mente que, en lugar de atender cada vez mejor al ganado -que corre peligro constante- se enzarzan en charloteos sobre vanas cuestiones sin provecho ninguno para el alma humana (...)No deseo imponer a nadie una moral, y nunca lo he hecho hasta hoy". Los especialistas consideran que en lugar de buscar una lectura moral, el pinto quiso dirigir su obra a criticar las pintorescas y bucólicas escenas pastorales de John Linnell y Samuel Palmer, mostrando al joven pastor solazándose con la pastora, permitiendo que las ovejas coman las mieses o las manzanas. La escena se desarrolla en un luminoso paisaje, empleando una iluminación arbitraria que proyecta extrañas sombras, resaltando las brillantes tonalidades de los vestidos y de la hierba. Como sus compañeros, Hunt presenta un excelente dibujo con el que pretende convertirse en un firme defensor de la naturaleza y en un meticuloso realista.
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obra
Durante el otoño de 1889, cuando Vincent está falto de inspiración, recurre a copiar sus viejas estampas de artistas admirados como Rembrandt, Delacroix o Millet cuya temática campesina será la más atrayente para el holandés, surgiendo una importante serie de lienzos "traducidos" a su lenguaje pictórico al incorporar un atractivo interés hacia la luz y el color. Así la pastora que contemplamos se recorta ante un cielo azulado y las gavillas que la rodean son de un amarillo más o menos intenso. Estas adaptaciones superarán en algunos casos a los originales como ocurre en La siesta o los Primeros pasos.
obra
Una joven pastorcilla que parece meditar semitumbada en la hierba es la protagonista de esta bella imagen. La muchacha se sitúa en una zona iluminada por el sol, creando un atractivo juego de luces y sombras. La luz provoca el abocetado de la figura, desdibujando los contornos sin llegar a perderlos como hará Monet. Rápidos toques de color verde y marrón forman las hojas que se esparcen por el suelo, contrastando con el mayor detallismo de la joven. Como buen impresionista, Pissarro se preocupa por mostrarnos las diferentes luces y cómo afectan éstas a los elementos, empleando en este caso a jóvenes, como también ocurre en la Joven campesina, guardando cierta relación con Millet y el Realismo. Camille incluye un ligero toque de expresividad en sus rostros, llenando de vida una obra en donde el color y la luz son los protagonistas absolutos.
obra
Al poco tiempo de instalarse Cézanne en París durante 1862, la capital parisina veía sus estructuras artísticas tambalearse debido al escándalo provocado por el Desayuno en la hierba de Manet en el Salón de los Rechazados de 1863. El cuadro causará tanto impacto entre los jóvenes pintores que Cézanne no duda en realizar una versión similar de ese tema, como aquí podemos contemplar. Un hombre vestido de negro, con aspecto soñador, tumbado sobre la hierba, observa a las mujeres desnudas que le rodean, acompañado de otro joven también vestido a la moda de la época. En la esquina derecha del lienzo observamos a un barquero que enciende su pipa, recortando su figura ante la vela desplegada sobre la que resbalan las últimas luces del atardecer. Las mujeres están realizadas con rápidos trazos, marcando sus órganos sexuales para cargar de erotismo el conjunto, aportando así modernidad a las antiguas pastorales de artistas como Tiziano, Rubens o Correggio. De esta manera, la obra enlaza con la temática erótica habitual en la primera producción de Cézanne, temática que se interpreta por parte de los especialistas como un síntoma de la lucha interna del maestro con el sexo femenino. Incluso en el entorno podemos encontrar referencias a la lujuria como el símbolo fálico del árbol del fondo o las botellas de la zona intermedia. El color es aplicado de manera vibrante, empleando la espátula en buena parte de la superficie, dotando así de mayor aspecto lujurioso a las mujeres. Abundan los tonos fríos -verdes, azules, negro- con los que contrastan las carnes rosáceas y los cabellos dorados de las damas, resultando una obra de clara sintonía con los trabajos de Manet y Courbet.
obra
El propio Gauguin reconoce en una carta a su amigo Monfried que no ha encontrado un título adecuado en lengua canaca para esta composición y por eso ha empleado el francés. La considera su mejor obra de 1892 y la compara con un viejo cuadro holandés o un tapiz antiguo. Estos elementos demuestran que estamos ante una de las mejores obras del pintor, protagonizado una vez más por mujeres tahitianas, aunque las encontremos en segundo plano, tras un árbol. Una de ellas toca la flauta como en Arearea. El primer plano está ocupado por un perro rojo y una cerámica indígena, recordando la afición a la cerámica de Gauguin. La técnica empleada sigue siendo similar a las obras de esta etapa, utilizando colores planos aplicados para crear contrastes. La silueta de las figuras está muy marcada siguiendo el método del "cloisonnisme" inspirado en las vidrieras y los esmaltes antiguos, mientras que el uso de líneas curvas recuerda a las estampas japonesas que tanto inspiraron a los impresionistas.
obra
Segantini vivió el paisaje de los Alpes desde un hondo misticismo, sentimiento panteísta de una naturaleza teñida de un tono pesimista pues acompaña al hombre en su destino. En principio, influido por el neoimpresionismo francés, trata, según sus palabras, de mezclar el ideal de la naturaleza con los símbolos del espíritu. Por esa intención de síntesis entre naturaleza e ideal se acerca a los pintores de círculo del Sâr Péladan. Sus prácticas espiritualistas finalizan con el presagio de su propia muerte que tiene lugar -precisamente- en el refugio que aparece en la pintura.
lugar
Aunque los primeros resquicios que se han localizado datan de la Edad de Hierro, es a partir del siglo VII cuando Pataddakal comienza a vivir su etapa más esplendorosa, coincidiendo con la dinastía de los Chalukya. En este tiempo y hasta el siglo VIII fue escenario de magníficas celebraciones protagonizadas por la corte, además de ser uno de los principales centros religiosos. Pataddakal, también conocida entonces como "Rubí de las celebraciones", acoge un importante recinto de templos que tendrían gran influencia sobre el resto de las construcciones arquitectónicas del arte hindú. Dentro de este conjunto destacan: el Nagara Papanatha del año 680, dedicado a Surya, por su bello shikhara. También hay que mencionar el Vimana Virupalsha, construido entre el año 740 y 744 en honor a Shiva.
lugar
Capital del estado de Bihar (India), actualmente llamad Patna, fue capital del reino de Magadha y de las épocas maurya y gupta. Aparece mencionada por las fuentes griegas como Palibothra o Palimbotra. Estrabón cita un texto de Megástenes, embajador griego en la corte maurya de Chandragupta (322-298 a.C.), en el que se detalla que la ciudad tenía forma rectangular y contaba con una empalizada y un foso. También aparece citada por una fuente china, Faxian, un viajero que la visitó entre 394-414. La ciudad fue destruida en el año 490 d.C. por los shvetahuna.
Personaje
Científico
Nacido en Colombia el 3 de noviembre de 1947, estudió Medicina en la Universidad Nacional de Bogotá y completó sus estudios mediante varios viajes a la Universidad Rockefeller de Nueva York. Su interés por la investigación biomédica le llevó ya a crear un laboratorio que será el germen del posterior Instituto de Inmunología, donde se desarrollará su principal actividad. En un principio, muestra mayor interés en el estudio de los marcadores genéticos, comprobando que existen factores internos dentro del organismo humano, de carácter genético, que predisponen a la adopción de determinadas infecciones. En esta misma línea de trabajo, logra determinar en 1979 las características genéticas que hacen a un sujeto ser más vulnerable ante determinadas enfermedades infecciosas, como la lepra, la tuberculosis o la fiebre reumática. Con ello, permite abrir una vía nueva de investigación en la lucha contra estas enfermedades, pues se puede pensar en una medicina preventiva que se centraría fundamentalmente en los sujetos predispuestos genéticamente a contraerlas. Más adelante, da un cierto giro a su carrera al centrar su investigación en el estudio de las vacunas, fundamentalmente contra la malaria, enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y que afecta, casi exclusivamente, a las poblaciones del Tercer Mundo, donde las condiciones sociales, económicas, higiénicas, ambientales y alimentarias dificultan, cuando no propagan, la erradicación de la enfermedad. Sus trabajos de laboratorio le permiten descubrir un primer prototipo de vacuna, a base de la combinación de varias proteínas sintetizadas mediante un proceso denominado SPf66. Con ello, Patarroyo no sólo halla un principio capaz de prevenir el contagio de la enfermedad, sino que descubre también un procedimiento para desarrollar íntegramente en laboratorio una vacuna. Aunque la eficacia de la vacuna contra la malaria no es todo lo aceptable que se podría desear, pues según los estudios se sitúa en un porcentaje de entre el 40 y el 60 % de los pacientes inoculados -en niños menores de 5 años puede alcanzar el 77 %-, no obstante los resultados permiten albergar notable esperanzas acerca de la erradicación de la enfermedad, más aun cuando nuevas investigaciones en curso terminen por perfeccionarla. Otro hecho que honra a Manuel Patarroyo es su negativa a ceder o vender la patente de su vacuna a las multinacionales farmacéuticas, pues es consciente de que esto elevaría considerablemente el precio del producto final y perjudicaría especialmente a los más desfavorecidos, aquellos a quienes va dirigida. Consecuentemente, donó su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud. Desarrolla su investigación en su laboratorio de Colombia, en condiciones de cierta precariedad. Las dificultades económicas que atraviesa han puesto en peligro la supervivencia del centro, pues una deuda contraída con algunas instituciones financieras amenaza con embargar el laboratorio. Su investigación la realiza de manera conjunta con el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) español desde 1990. Su labor le ha valido se galardonado en 1994 con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Dos años más tarde consiguió la ciudadanía española.