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monumento
Este palacio del barrio del Albaicín fue construido en el siglo XV utilizando los cimientos del anterior palacio de los reyes ziríes. En el palacete habría vivido la madre de Boabdil el Chico, denominándose al lugar "Dar al-horra" -Casa de la señora honesta-. La conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492 motivará que el palacio sea cedido a don Hernando de Zafra, secretario de los monarcas. Después, Isabel la Católica fundó en este enclave el Convento de Santa Isabel la Real, perteneciendo el palacete a las religiosas hasta el siglo XX, momento en que fue adquirido por el Estado, siendo declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C). En la actualidad es la sede del Centro de Interpretación. La estructura y decoración del edificio es la característica del arte nazarí, presentando dos plantas en tres de sus lados y torreón en la zona norte. Un patio central organiza el espacio, disponiéndose sendos pórticos en los lados menores y una pequeña alberca con fuentecilla en el lado sur. La zona norte es la más interesante del palacio; comprende dos pisos y torreón, encontrándose en la planta baja un pórtico constituido por tres arcos de herradura sobre columnas, estructura cubierta por un maravilloso techo plano de madera -alfarje- decorado con figuras geométricas. Un arco de herradura permite el acceso a una sala rectangular con alcobas en los laterales y un mirador en el centro. Las diversas estancias del edificio están separadas por arcos de herradura y cubiertas por alfarjes, apreciándose restos de inscripciones en lengua árabe decorando los muros. Ventanas geminadas se abren al exterior mientras la decoración interior se asemeja a La Alhambra.
obra
Se trata del primer palacio construido por Darío en la nueva capital, Persépolis.
monumento
Se trata del primer palacio construido por Darío en la nueva capital, Persépolis. Se accedía a través de una doble escalera. El palacio se levanta sobre un zócalo decorado con relieves que representan a la guardia real, un tema muy frecuente del arte persa. De los restos que conservamos destacan especialmente los remates en gola invertida de influencia egipcia.
obra
En el año 518 a. C. Darío I, Rey de Reyes por la voluntad de Ahura Mazda, comenzó a levantar en Persépolis lo que, en opinión de R. Gihrshman, venía a ser un canto al sentimiento nacional, fortalecido por la unión de medos y persas y basado en el gobierno justo sobre los pueblos que formaban el imperio. Se levantó una gigantesca plataforma de unos 15 m de altura, 450 x 270 m de lado y 13 Ha de superficie, construida por grandes piedras, rectangulares las mayores o de formas distintas, pero ajustadas en seco, sin mortero alguno. A la izquierda, la gran escalinata de cuatro tramos que llevaba a la puerta de Jerjes, con sus toros androcéfalos alados. En el centro de la vista, la maravillosa apadana con columnas de 19 m que, sumada a los 15 m de la plataforma, debían resultar de un efecto anonadante. A la derecha, el palacio de Darío y otros recintos. Al fondo, por fin, la parte superior de más edificios y la montaña.
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Fue levantado por al-Motasin en el año 836 y ocupa una extensión de 150 hectáreas. De esta gigantesca construcción sólo queda en pie la triple arquería monumental con arcos apuntados abiertos hacia el Tigris, construidos en barro cocido.
monumento
Desde que el califa al-Motamid abandonó Samarra en el siglo IX la ciudad no fue habitada de nuevo. Sin embargo, en esta urbe quedan dos de las mezquitas más importantes del mundo islámico y algunos de los palacios más interesantes: el de Balkuwara y el de Djawsak khakhani. Este último fue levantado por al-Motasin en el año 836 y ocupa una extensión de 150 hectáreas. De esta gigantesca construcción sólo queda en pie la triple arquería monumental con arcos apuntados abiertos hacia el Tigris, construidos en barro cocido.