Busqueda de contenidos

obra
Posiblemente nos encontremos ante un retrato de Cecilia de Madrazo, esposa de Fortuny e hija del insigne retratista Federico de Madrazo, a la que conoció en 1866 durante la estancia del pintor en Madrid. Fortuny parece que se sintió encandilado en un primer momento por Isabel, la hermana mayor, aunque el carácter dulce y la belleza de Cecilia pronto conquistaron el corazón del artista. Esta relación supuso para Mariano una cierta angustia inicial ya que su prometida pertenecía a una clase social elevada, acostumbrado el pintor a unas relaciones sociales más humildes. Pero el rápido éxito alcanzado por su pintura gracias al marchante Goupil permitirá a los Fortuny mantener un altísimo status social y económico durante su corta vida matrimonial en la que nacerán dos hijos: María Luisa y Mariano. La figura femenina que contemplamos aparece de espaldas, sentada en una silla, vistiendo un blanco traje adornado con una cinta azul, apreciándose sombras coloreadas en el tejido, influencia de los impresionistas. El contraste de tonalidades otorga una exquisita belleza y elegancia a la composición, conjugando el dibujo con un rápido toque de color para obtener un más que satisfactorio resultado.
obra
Durante los dos años de estancia en París, Vincent va a estar en pleno proceso de aprendizaje, relacionándose con los diferentes grupos de artistas que podrán aportar algo a su insaciable genio. Los impresionistas - que ya estaban en sus horas más bajas - serán para Van Gogh un importante punto de referencia admirando su interés por la luz y el color mientras que los jóvenes pintores - Seurat, Bernard, Gauguin - le abrirán nuevas vías de expresión, obteniendo unos resultados totalmente personales. Pero durante estos años parisinos, Vincent trata cada uno de los estilos que le interesan, poniéndose de manifiesto en esta obra que contemplamos su acercamiento a Renoir, Monet o Pissarro, artistas que formaban el grupo de "Peintres du Grand Boulevard" exponiendo en la galería dirigida por su hermano Theo. La mujer se sienta al aire libre, en una zona de sombra, para mostrarnos en el fondo el impacto de la luz sobre el trigal amarillo. La teoría de los complementarios está llevada a su máxima expresión al contrastar el verde y el rojo, el amarillo y el morado. La aplicación del color se realiza a base de pequeños toques en forma de pequeñas comas, obteniendo una sensación de mosaico que se supera al contemplar el lienzo desde lejos.
obra
Tras abandonar el estudio de Leon Bonnat en septiembre de 1882, Toulouse-Lautrec se instala en el taller de Ferdinand Cormon donde realizará esta obra que contemplamos, manifestándose el interés del artista por representar figuras ya sean desnudas o vestidas, enlazando con el estilo de Manet o Degas. La figura, como en estos maestros impresionistas, será el elemento clave y definitorio de la pintura de Henri. Una mujer joven aparece en el centro de la composición, desnuda pero ataviada con zapatos, medias y ligas, mostrando un aspecto erótico que se acentúa por el gesto de llevarse el dedo a la boca. Su manera de sentarse en el diván aludiría a sus intereses comerciales, pudiendo tratarse de una de esas escenas del mundo de la prostitución que tanto atraen al pintor como La gorda María o El salón de la rue des Moulins. Otro de los intereses de Lautrec en estos momentos es la descripción de como resbala la luz sobre la figura y el espacio, una luz diferente a la empleada habitualmente por los impresionistas. El tapizado del diván es similar al que encontramos en el Desnudo femenino, enlazando dos de las mejores obras de los años mozos del artista.
obra
Amigo del círculo parisino de Picasso, Braque, Manolo Hugué y Juan Gris, Julio González construye sus esculturas desde el cubismo, pero con un rico tratamiento figurativo que llega al retrato.
obra
La estrecha relación entre Van Gogh, Signac y Seurat provocarán la admiración del puntillismo por parte del holandés, introduciendo este nuevo método en su pintura. Las obras ganan en color y luminosidad, dotándolas de ese aspecto fragmentario que caracteriza a la composición organizada a base de pequeños toques de pincel. Con esta técnica se aportaba al Impresionismo un aspecto más científico. De esta manera nos encontramos al Vincent más experimentador. Esta imagen de una mujer anónima junto a una cuna refuerza la frase pronunciada por el pintor en aquellas fechas: "Prefiero mil veces pintar los ojos de la gente que pintar catedrales". La figura transmite toda su personalidad a través de su rostro enjuto con dos enormes ojos tremendamente expresivos. Las referencias espaciales van aumentando, lo que demuestra la seguridad de Vincent a la hora de crear, obteniendo importantes resultados.
obra
Al igual que sucedía con sus lecturas, Poussin gustaba de reflejar sobre el papel aquellos sucesos o imágenes que, por alguna circunstancia, captaban su atención. De este modo, solía llevar consigo un cuaderno de dibujo durante sus paseos por los alrededores de Roma, en el que no sólo se entretenía en estudiar el paisaje, que podía servir de fuente para sus paisajes pictóricos, sino que tomaba del natural apuntes sobre personas o situaciones cotidianas, mujeres cosiendo, caballeros paseando, etc. Por ello, esta mujer sentada, tomada sin duda del natural, se nos revela hoy día como uno de los dibujos, si bien modesto en tamaño y ejecución, más modernos del artista, dado que tanto el concepto como el tema sintonizan a la perfección con los autores impresionistas o con el mismo Millet. Por el estilo del dibujo, cercano al de El suicidio de Catón, suele datarse esta obra entre 1638 y 1640.
obra
Al ser una escena más pequeña, se considera boceto previo a la Camarera. Manet da un plano más cercano en esta ocasión, diferenciándose el rostro de la camarera, más redondeado y que mira al espectador con fijeza. La pared del fondo está decorada con papel oriental mientras que en la zona de la izquierda contemplamos una parte de la cantante, cortando los planos como si se tratara de una fotografía. En primer plano aparece el compañero de la camarera, que acudió al estudio de Manet por expreso deseo de aquélla. El estilo rápido caracteriza las producciones de los últimos años del pintor, cuando el Impresionismo le cautivó. Sin embargo, su afición por las tonalidades oscuras - especialmente el negro - continúa presente, recurriendo al habitual contraste con los colores claros. La sensación de atmósfera fue una de las metas de Manet desde que contempló los cuadros de Velázquez en el Louvre, cuando iniciaba sus primeros pasos pictóricos.
obra
La seguridad que manifiesta Degas en los trazos de esta figura demuestran su excepcional manera de dibujar, inspirada en las numerosas obras de Ingres. Las formas no desaparecen en la obra de Edgar como ocurre en las de Monet.
obra
Toulouse-Lautrec ha sabido interpretar como pocos pintores la belleza femenina, dedicándole una serie de litografías titulada "Elles" para la que serviría esta imagen que también utilizó como estudio para una escena de prostíbulo. En la figura encontramos cierta referencia a las bañistas de Degas, creando una atmósfera de sensualidad que el trabajo definitivo carece. Las líneas sabiamente trazadas protagonizan la composición, aplicando el color de manera rápida y diluida, creando una sensación de abocetado extensible a las obras finales. El ideal de belleza femenino de Henri está presente en esta mujer al mostrar su pelo cobrizo, su piel blanquecina y la nariz respingona, creando una de las imágenes más eróticas de su producción.