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Con esta escultura se produce la recuperación de uno de los modelos clásicos llamados a tener una mayor proyección en la escultura posterior: el retrato ecuestre. Tipología esencialmente urbana, aparecerá unida, como su paradigma, el Marco Aurelio, a la ostentación visual de la imagen del poder. El Coleonni de Verrocchio será su gran "rival".
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Se trata de una de las estatuas más bellas e interesantes del género ecuestre, género que como monumento decorativo proliferó de modo notorio en España durante el siglo XIX.
monumento
Se trata de una de las estatuas más bellas e interesantes del género ecuestre, género que como monumento decorativo proliferó de modo notorio en España durante el siglo XIX. La figura representada viste uniforme de gala y luce numerosas condecoraciones, incluido el toisón de oro. Elevada sobre una base de granito escalonado y un pedestal rectangular de piedra blanca, la leyenda frontal reza así: "A/ESPARTERO/EL PACIFICADOR/1839/LA NACION AGRADECIDA". Y en los laterales, sendos relieves decorativos rememoran escenas de La batalla del puente de Bolueta y El abrazo de Vergara.
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La creación de este monumento a don Gonzalo Fernández de Córdoba fue muy larga y estuvo llena de adversidades. Inurria ejecutó tres proyectos, siendo el definitivo el realizado en 1915. El monumento consta de un elevado pedestal sobre el que se ubica la escultura ecuestre del honorable militar. La figura fue elaborada en bronce, excepto la cabeza que se hizo en mármol blanco, restando de esta manera frialdad al conjunto y dotándolo de mayor expresividad. La leyenda popular justifica esta dualidad de materiales por no haber recibido el escultor el dinero pactado cuando recibió el encargo, dejándolo sin concluir. A su muerte el Ayuntamiento solicitó a la familia una cabeza para que se pudiese mostrar el monumento a los ciudadanos, eligiéndose un busto que se conservaba en el taller.
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Este monumento fue inaugurado el 15 de noviembre de 1915, situándose originalmente en el cruce de las avenidas del Gran Capitán y los Tejares. En 1927 el Ayuntamiento decidió trasladarlo a la plaza de las Tendillas, donde se ha convertido en un icono de la plaza.