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obra
Fotografía cedida por la Sociedade Anónima de Xestión do Plan Xacobeo
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Fotografía cedida por la Sociedade Anónima de Xestión do Plan Xacobeo
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De época románica de transición es el claustro que presenta arquerías de medio punto sobre columnas rematadas con capiteles vegetales.
monumento
La impronta borgoñona se aprecia con claridad en la iglesia del monasterio de Armenteira, Pontevedra, iniciada en 1167, durante el mandato del abad Ero, según indican sendas inscripciones emplazadas en la capilla mayor. Este edificio, de pequeñas dimensiones, exhibe una planta de tipo basilical, con tres naves de cuatro tramos, crucero sin destacar y cabecera integrada por tres ábsides semicirculares, el central marcado, todos con tramo recto presbiterial. A pesar de su modestia, el templo no es un producto uniforme, sino el resultado de tres campañas de trabajos o, si se quiere, de dos; la primera, subdividida a su vez en dos fases. Todo en estas últimas, dominadas por una aplastante simplicidad -tipo de arcos, modelo de pilares, sistemas de cubrición, incluso la solución adoptada para la cabecera, frente a lo que una aproximación superficial podría sugerir-, remite a pautas foráneas, borgoñonas en concreto, siendo en la campaña final, al filo del año 1200 o muy a principios del siglo XIII, cuando se produce, como se dirá, la incorporación de sugerencias autóctonas o mejor, para ser más precisos, de progenie peninsular.