Quizá lo más atractivo del conjunto monástico de Sant Cugat sea el claustro románico, realizado durante los siglos XI-XII bajo la dirección del maestro Arnau Gatell. Sus 72 pares de capiteles están decorados con temática profana, religiosa o decorativa. Alrededor del claustro se sitúan la sala capitular y las dependencias monásticas. El sobreclaustro es renacentista, fechado en el siglo XVI.
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Anexo a la iglesia encontramos un claustro de planta cuadrada, de pequeñas dimensiones, fechado en el siglo XIII.
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En el monasterio de Sant Pere de Casserres tiene planta casi cuadrada de tres naves separadas por pilares que sostienen una cubierta con bóvedas de cañón. Un amplio presbiterio precede el ábside central.
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El templo es una basílica de tres naves con transepto y cabecera formada por tres ábsides. Las naves se cubren, la central con bóveda de cañón y las laterales con cuarto de cañón. Los arcos formeros de separación de las naves y los torales que las dividen en tramos descansan sobre pilares con un doble orden superpuesto de columnas adosadas sobre un podio.
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Una extraña cabecera, con una girola sin absidiolos radiales, y uno en cada brazo de un pequeño crucero, cerraba las tres naves abovedadas del templo de San Pedro de Roda. De éstas, la central se cubre con un cañón sobre fajones que apean dos órdenes de columnas. La contemplación de esta elevación monumental de la nave central sólo se puede explicar porque sea la obra de un maestro impresionado por los recursos arquitectónicos de la Antigüedad.
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Un edificio como San Pedro de Roda, consagrado por el arzobispo de Narbona en presencia de Oliba en 1022, representa una de las experiencias más curiosas e inexplicadas hasta hoy de la arquitectura del primer románico catalán. Una extraña cabecera, con una girola sin absidiolos radiales, y uno en cada brazo de un pequeño crucero, cerraba las tres naves abovedadas del templo. De éstas, la central se cubre con un cañón sobre fajones que apean dos órdenes de columnas. La contemplación de esta elevación monumental de la nave central sólo se puede explicar porque sea la obra de un maestro impresionado por los recursos arquitectónicos de la Antigüedad. La perfecta asimilación de la enseñanza antigua se aprecia no sólo en el empleo de unos capiteles labrados con una cierta calidad, sino en la sofisticación de concebir la ubicación de los órdenes columnarios con la correspondiente corrección óptica. La girola carente de absidiolos y pensada como elemento ambulatorio serviría para una función litúrgica de carácter procesional que se nos escapa. Bajo la cabecera existe una cripta de forma anular, cuyo trazado tiene explicación en la lógica constructiva de la inercia de la arquitectura carolingia. La calidad del proyecto del monasterio de San Pedro de Roda reside en la sabia organización de la decoración arquitectónica de la nave central. El autor, inspirándose en el orden columnario antiguo, superpuso dos niveles de columnas que crean un hermoso efecto plástico.