La miniatura prerrománica española se distingue por su originalidad frente a la que se hace en le resto de Europa en estas fechas. Sus principales obras corresponden al siglo X y uno de sus rasgos más característicos es su arabismo. Las obras presentan un dibujo incorrecto, salvado por su intenso valor expresivo, casi dramático, quedando todo subordinado al tema que se desea representar. La perspectiva no existe y toda referencia al naturalismo clasicista desaparece, renunciando también a lo anecdótico. Los edificios que aparecen tienen valor simbólico y se destaca su parte más importante. En la figura humana, el cuerpo queda oculto por pesados y voluminosos ropajes, perdiendo todo su valor, concentrándose el artista en los enormes ojos de dichas figuras. El origen de esta miniatura lo debemos buscar en la pintura visigoda, añadiéndose influencias musulmanas y elementos procedentes del mundo carolingio. La mayor parte de los ejemplos que poseemos de la miniatura prerrománica proceden de los llamados beatos, manuscritos ilustrados que copian el tratado elaborado por el monje Beato de Liébana sobre los "Comentarios al Apocalipsis". Ante la dificultad de los textos, la imagen alcanza un importante valor, por lo que el color se convierte en un vehículo fundamental para construir una percepción visionaria, en la que lo importante no es lo que se ve, sino lo que se imagina a partir de lo visto.
Busqueda de contenidos
fuente
La Minigun M134 es una ametralladora multitubo de elevada cadencia de tiro basada en el mecanismo rotativo Gatling. Se utilizaba en los helicópteros Gau estadounidenses durante la Guerra de Vietnam. Disponía de dos posibles cadencias de tiro: 1.600 disparos por minuto para tiros de descubierta o marcación, y 4.000 disparos por minuto para fuego de ataque.
obra
El edificio, de planta regular con dos patios, se levantó siempre sobre la base de un aspecto monumental, reiterando la disposición favorita del arquitecto: fachadas, comúnmente amplias, acotadas por pabellones esquineros y un cuerpo central bastante ampuloso, igualmente resaltado, que consta de ocho columnas corintias pareadas.
monumento
El edificio tiene una compleja historia que arranca del proyecto que para este solar trazara Mariano Belmás para una escuela de Artes y Oficios. Iniciadas las obras en 1882, un cambio ministerial decidió transformar el edificio en facultad de Ciencias con proyecto de Eduardo Saavedra. La llegada de Velázquez Bosco se produjo también por otro cambio ministerial, retomando la idea de Escuela de Artes y Oficios. Por último se decide su conversión en Ministerio de Fomento, motivo por el que nuestro arquitecto elabora un nuevo proyecto en 1893, continuándose las obras sin problemas hasta su conclusión en 1897. Dado que los anteriores proyectos no pasaron -en obra- de la cimentación, el edificio ostenta la paternidad indudable de Ricardo Velázquez. El edificio, de planta regular con dos patios, se levantó siempre sobre la base de un aspecto monumental, reiterando la disposición favorita del arquitecto: fachadas, comúnmente amplias, acotadas por pabellones esquineros y un cuerpo central bastante ampuloso, igualmente resaltado, que consta de ocho columnas corintias pareadas. La plasticidad que le confiere a ciertas partes de la obra (mansardas, por ejemplo) y algunos elementos decorativos lo aproximan al estilo II Imperio. Las estatuas que coronan el pabellón central fueron realizadas por Agustín Querol mientras que las cariátides -que simbolizan la Industria y el Comercio- son obra de Alcoverro.
obra
La monumental fachada principal del Ministerio de Educación presenta tres arcos de medio punto y un cuerpo central de dos pisos, relacionados a través de columnas jónicas de tamaño colosal.