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obra
La situación de la familia Gauguin era en estos primeros años de la década de 1880 bastante desahogada y Mette se podía vestir elegantemente con un clásico vestido de noche, como aquí la encontramos. Se trata de un típico retrato de corte intimista, muy habitual en los impresionistas, girando la figura su cuerpo y girando el rostro a otro lado para no mirar al espectador. La gama de colores, la pincelada suelta y el efecto intimista sitúan este lienzo en la órbita de Degas, a quien Gauguin admiraba profundamente.
Personaje Político
En 1790 entró en el cuerpo diplomático. Casado con una nieta del canciller Kaunitz, su matrimonio le permitió ingresar en los círculos del poder. En 1809 fue nombrado canciller, desarrollando al principio una política de acercamiento a Napoleón Bonaparte. Con éste concertó su boda con la archiduquesa María Luisa (1810). Más tarde se alió a Federico Guillermo III de Prusia y al zar Alejandro, organizando una serie de intrigas para derrotar a Napoleón. El enfrentamiento se llevó al campo de batalla, resultando el Emperador francés en Leipzig. Tras esto, Metternich le propuso firmar la paz si Francia volvía a sus fronteras naturales, pero la negativa de Napoleón hizo que los ejércitos aliados invadieran Francia en 1814 y forzaron al Emperador a dejar el trono y marchar al destierro en la isla de Elba. El deseo de Austria de fortalecer sus dominios en Italia hizo a Metternich convocar la reunión de un Congreso en Viena bajo su presidencia. Consecuencia del Congreso fue la recuperación por parte de Austria de sus límites de 1797, temerosa del regreso de Napoleón a territorio francés. Además, Austria recibió el reino lombado-véneto y los dominios venecianos en Istria y Dalmacia. Tras ser derrotado de nuevo Napoleón, Metternich planteó la necesidad de formar una alianza (Santa Alianza) de las principales naciones monárquicas para combatir el republicanismo revolucionario. Su sistema se basaba en el principio de legitimidad de la intervención de una nación en otra cuando el monarca o sus súbditos contravinieran los principios del absolutismo. Además, una serie de congresos periódicos aseguraría la estabilidad del sistema. En consecuencia, se formó la Cuádruple Alianza en 1815, que integró a Austria, Prusia, Inglaterra y Rusia. En 1818 se unió Francia, convocándose los Congresos de Carlsbad (1819), Viena (1820), Troppau (1820), Leibach (1821) y Verona (1822). El auge de su sistema convierte a Metternich en el auténtico amo de la diplomacia europea, desarrollando una política extremadamente conservadora que convocó el rechazo de todos los liberales de Europa. Tras los procesos revolucionarios de 1830, Metternich forzó un estrechamiento aun mayor de los lazos entre Austria, Rusia y Prusia para defensa de los intereses absolutistas. Sin embargo, sus esfuerzos fueron vanos, pues el estallido en Viena de la revolución de 1848 hizo que el asustado emperador Fernando I le obligara a dimitir. Para escapar de la persecución de sus enemigos hubo de huir de Viena, viajando por Holanda, Inglaterra y Bélgica. Varios años más tarde regresó a Viena, en donde fallecerá en 1859.
Personaje Pintor
Con veinte años llega a París con la intención de convertirse en pintor. Entra en contacto con Delaunay y luego a Max Jacob. Este último le presenta a Apollinaire y a sus amigos Braque y Picasso. Su arte es expuesto en muestras colectivas y los periódicos publican los artículos que escribe sobre las tendencias más vanguardistas del arte. Con Gleizes y Legér participa en el Salón de Otoño de 1911. Es entonces cuando se perfila su estilo, adscrito al Cubismo. Un año después establece con Gleizes las bases teóricas de este movimiento en un documento conocido como "Du Cubisme". Una de las obras más importantes que realiza, según la crítica, es El Ciclista. Tras un paréntesis marcado por el estallido de la Primera Guerra Mundial se establece de nuevo en París. Su arte sería apreciado en diversas exposiciones colectivas e individuales.
Personaje Escultor Pintor
Es uno de los principales representantes artísticos de su tiempo, debido al realismo de su obra. Los asuntos relacionados con la vida de los obreros ocupa la temática central de su obra. El grisú, en el Museo Real de Bruselas o Estibador, son algunas de las creaciones que muestran esta realidad. Como pintor también aborda la misma problemática como sucede en Los mineros o Carboneros bajo la nieve.
Personaje
Formó parte de la elite de los encomenderos del Perú y, en concreto, del grupo de cuatro mujeres que sumaban casi 60.000 indios encomendados. En este grupo tambien estaban Lucía Montenegro, Florencia Mora y Sandoval y Mayor de Berdugo. La Mejía llegó a tener 15.240 naturales encomendados, de los cuales 2.678 eran tributarios, es decir, pagaban el tributo directo a su encomendera en lugar de trabajar para ella.
termino
acepcion
Pueblo de habla náhuatl, instalado en el Valle de México desde el siglo XIV, y procedente de un lugar legendario llamado Aztlán. En 1325 fundaron la ciudad de Tenochtilan. Este término es utilizado como sinónimo de azteca o tenochca, sin embargo la Academia Mexicana de la Lengua señala esto como una imprecisión, ya que mexica sólo debería referirse a los pobladores de Tenochtitlan y Tlateloco.
contexto
Mexicanos En este intermedio llegaron a esta tierra los mexicanos, nación también extranjera, y en aquellos reinos nueva, aunque algunos opinan que son de los mismos de Aculúa, por cuanto la lengua de los unos y de los otros es toda una; y dicen que no trajeron señores, sino capitanes. Entraron también ellos por Tullan; y caminaron hacia la laguna; poblaron Azcapuzalco, y luego Tlacopan y Chapultepec; y de allí edificaron México, cabecera de su señorío, por oráculo del diablo. Crecieron tanto en hacienda y reputación, que en muy breve fueron mayores señores en la tierra que los de Aculúa y que los chichimecas. Hicieron guerra a sus vecinos, y vencieron muchas batallas; tuvieron esto, que a los que se les entregaban les ponían ciertos tributos o parias, y a los que les hacían resistencia los robaban y se servían de ellos y de sus hijos y mujeres por esclavos. Comenzaron por vía de religión. Añadieron luego las armas y fuerza, y después la codicia; y así quedaron señores de todo, y pusieron la silla de su imperio en México. Llevaban cuenta y razón del tiempo por escrito de figuras, si es que no la tomaron de aquellos otros de Aculúa después que trabaron con ellos amistad y parentesco. Según los libros de esta gente, y común opinión de sus hombres sabios y leídos, salieron estos mexicanos de un pueblo llamado Chicomuztolh, y todos nacieron de un padre, llamado por nombre Iztacmixcoatlh, el cual tuvo dos mujeres. De Ilancueitl, que fue una de ellas, tuvo seis hijos. El primero se llamó Xelhúa, el segundo Tenuch, el tercero Ulmecatlh, el cuarto Xicalancatlh, el quinto Mixtecatlh, el sexto Otomitlh. De Chimalmath, que fue la otra mujer, tuvo a Quezalcoatlh. Xelhúa, que era el primogénito y mayorazgo, fundó y pobló Cuahuquechulan, Izcuzan, Epatlan, Teupantlan, Teouacan, Cuzcatlan, Teutitlan y otros muchos lugares. Tenuch pobló Tenuchtitlán, y de él se llamaron al principio Tenuchca, según algunos cuentan, y después se llamaron Méxica. De este Tenuch salieron muchas personas muy excelentes, y sus descendientes llegaron a mandar en toda la tierra y a ser señores de todo su linaje y de otras muchas gentes. Ulmecatlh pobló también muchos lugares en aquella parte a donde ahora está la ciudad de los ángeles, y los nombró Totomiuacan, Vicilapan, Cuetlaxcoapan, y otros así. Xicalancatlh anduvo más tierra, llegó al mar del Norte, y en la costa hizo muchos pueblos; pero a los dos más principales los llamó con su mismo nombre. Uno de los Xicalanco se halla en la provincia de Maxcalcinco, que está cerca de Veracruz, y el otro Xicalanco está cerca de Tabasco. Éste es gran pueblo y de mucho trato, donde se hacen grandes ferias, a las cuales van muchos mercaderes de lejanas tierras; y los de allí andan por toda la tierra contratando. Hay gran distancia de uno de estos pueblos al otro. Mixtecatlh echó por la otra parte y corrió hasta el mar del Sur, donde pobló Tututepec; edificó a Acatlan, que hay del uno al otro cerca de ochenta leguas; y todo aquel trecho de tierra se llama Mixtecapan. Es un gran reino, rico, abundante, de mucha gente y buenos pueblos. Otomitlh subió a las montañas que están a la redonda de México. Pobló muchos lugares. Los mejores y el riñón de todos ellos es Xilotepec, Tullan y Otompan. Esta es la mayor generación de toda la tierra de Anauac, en la cual, además de ser muy diferente en el habla, andan los hombres trasquilados. También hay quien dice que los chichimecas vienen de este Otomitlh, por ser entrambas naciones de baja suerte y la más soez y servil gente que hay en toda esta tierra. Quezalcoatlh, edificó, o como dicen algunos, reedificó, Tlaxcallan, Huexocinco, Chololla y otras muchas ciudades. Fue este Quezalcoatlh hombre honesto, templado, religioso, santo, y, como ellos dicen, dios. No fue casado ni conoció mujer. Vivió castísimamente, haciendo muy áspera penitencia con ayunos y disciplinas. Predicó, según se dice, la ley natural, y la enseñó con obras, dando ejemplo de buenas costumbres. Instituyó el ayuno, que antes no lo usaban, y fue el primero que en esta tierra hizo sacrificio de sangre; mas no como ahora lo hacen estos indios con muerte de infinitos hombres, sino sacando sangre de las orejas y lenguas, por penitencia, por castigo y por remedio contra el vicio de mentir y del escuchar la mentira, que no son pequeños vicios entre esta gente. Creen que no murió, sino que desapareció en la provincia de Coazacoalco, junto al mar. Tal lo pintan cual yo cuento, a Quezalcoatlh; y porque no saben, o porque encubren su muerte, lo tienen por el dios del aire, y lo adoran en toda esta tierra, y principalmente en Tlaxcallan y Chololla, y en los demás pueblos que fundó; y así, le hacen en ellos extraños ritos y sacrificios. Tanto como dicho es poblaron y anduvieron estos siete hermanos, o conquistaron; que también se cuenta de ellos haber sido hombres muy guerreros. Va de todo ello lo más importante, así porque basta para declaración del linaje y tierra de estos mexicanos, como por acortar muchos cuentos que sobre esto tienen los indios, que presumen de sangre, y de leídos en sus antigüedades. Los españoles, aunque han procurado saber muy de raíz el origen de los reyes mexicanos, no se determinan a certificar las opiniones; solamente afirman que así como todos los de México y Tezcuco se precian de llamarse aculuaques, así los que son de este linaje y lenguaje son hombres más estimados y temidos, y su lengua, costumbres y religión es lo mejor y lo que más se usa.
lugar