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obra
La Lapidación de San Esteban es la primera obra conocida con fecha exacta de Rembrandt, pintada en Leiden bajo la influencia de Pieter Lastman, su maestro. Como pintor de historia, Rembrandt debe mostrar el mayor número de posiciones posible así como la inserción de la figura en el espacio a través de los paisajes y las arquitecturas. En este caso, se pone de manifiesto la facilidad del joven pintor para transmitir todas las exigencias demandas. El santo se sitúa desplazado hacia la derecha, arrodillado, esperando su martirio. A su alrededor encontramos a sus verdugos, observando la lapidación desde diferentes posturas los sacerdotes y los militares, éstos a caballo ocupando una zona ensombrecida. La luz impacta de lleno en san Esteban y los hombres que le lanzan las piedras, resaltando sus gestos y expresiones, mostrando un amplio catálogo de reacciones humanas. Las figuras ocupan toda la superficie de la tabla, destacando sus anatomías escultóricas y sus músculos en tensión. El movimiento y el dramatismo de la escena, elementos típicos del barroco, están en su momento culminante a pesar de tratarse de una obra juvenil. Rembrandt se presenta como el pintor más capacitado de su tiempo y promete obras inolvidables como La lección de anatomía o La ronda de noche.
termino
acepcion
En Mesoamérica, artesano que se dedica al trabajo con joyas.
contexto
Un tercer tipo de sepulcro, extendido por doquier a lo largo de la historia, es el de la lápida sepulcral. Su mayor difusión está unida en general al menor coste, aunque a veces obedece a otros motivos. El caso del cardenal Gerardo Bianchi está ligado a razones de humildad, como ha demostrado J. Gardner. En algunas órdenes religiosas, como en la de los franciscanos y dominicos, está presente el voto de obediencia para sus afiliados. Además se ahorraba espacio, preciso en sus iglesias de predicación. C. Manso recoge buena cantidad de ejemplos en conventos de Galicia. San Bernardo tampoco desestimó este tipo de enterramiento. Uno de los ejemplares más hermosos en el siglo XIV es la lápida sepulcral de doña Teresa de Luna, en el suelo de la capilla de los Caballeros de la catedral de Cuenca, con el cuerpo de la difunta dibujado en una losa de pizarra negra, y la cabeza y manos talladas en relieve en mármol. La elegancia de ejecución delata mano muy hábil. Fue probablemente encargada por el cardenal Álvarez de Albornoz a alguno de los escultores del prestigioso taller toledano. Otro tipo de lápidas, realizadas en latón, se conserva en nuestro país; aunque obradas ya en el siglo XV, provienen de prototipos del norte de Europa, Bélgica y norte de Alemania -Lübeck- de hacia 1370. Son presumiblemente de importación -Martín Ferrandes de las Cortinas y familia, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, procedente de la iglesia de Santa María de Castro Urdiales, ejemplar del monasterio de El Parral, Segovia, Lequeitio, lápida del arzobispo de Tarragona, Pere de Sagarriga, en el Museo Marés de Barcelona-.
Personaje
termino
acepcion
Piedra azul opaca con vetas blancas y puntitos rojizos, que se emplea habitualmente en decoración y enriquecimiento.
termino