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monumento
También conocido como el Daibutsu de Kamakura, está realizado en bronce. Su ejecución se atribuye a Ono Goroemon o Tanji Hisatomo, ambos grandes expertos del bronce. Esta figura, que representa a Amitabha en actitud de reposo y calma, alcanza los 11,4 m. y pesa cerca de 93 toneladas. Se ha fechado entre los años 1252 - 1255.
obra
El caballo es símbolo de nobleza, pero también de las pasiones humanas. Un caballo debe estar domado, por lo tanto, las pasiones han de ser controladas por la razón humana. Además, el caballo es un animal perfecto para el estudio de la proporción y su relación con la proporción del hombre fue un importante tema del renacimiento. Leonardo da Vinci se interesó por el caballo, a quien dedicó numerosos dibujos y bocetos. También Durero trató abundantemente el tema de los caballos y uno de sus libros inacabados sobre el arte de la pintura estaba dedicado por completo a este animal.En este Gran Caballo, Durero ha puesto de manifiesto las virtudes más físicas y terrenales del animal: su altura, su enorme fuerza, su volumen... la masa del animal desconcierta dentro del estrecho marco de la estampa, lo que ha hecho que se le denomine el Gran Caballo, sin tener unas grandes dimensiones en realidad. Este nombre lo distingue del Pequeño Caballo, que representa la otra cara del animal.
obra
Pintar Venecia, sus iglesias, palacios y canales, había sido realizado por numerosos artistas en la historia del arte occidental. Pero Monet, como abanderado de un tiempo nuevo, de la modernidad, aporta una serie de puntos de vista novedosos sobre ese mismo asunto. En primer lugar, elige un esquema compositivo muy estricto, que convierten el cuadro en una cuadrícula; de arriba abajo, la línea del agua divide en dos el lienzo; de izquierda a derecha, el poste en primer término tiene una consecuencia visual idéntica. Toda la escena está bañada por esa luz peculiar, mágica sin duda, de Venecia, si bien el pintor francés añade mayor misterio mediante el empleo de unas gamas cromáticas poco naturalistas. De esa manera, vemos edificios malvas, verdes, naranjas, cuyo reflejo se multiplica sobre la superficie del agua.
obra
Manet visitó Venecia en septiembre de 1875, acompañado de su esposa y de su amigo el pintor James Tissot. La belleza de la Ciudad de los Canales inspiró al artista para realizar dos pequeños lienzos en los que se interesa por captar momentos de luz, acercándose al Impresionismo. La rápida pincelada - pequeños trazos que semejan manchas -, las tonalidades azules, que contrastan con naranjas y amarillos, y los efectos lumínicos le alejan de su tradicional concepción pictórica, situándose en relación con la pintura de Monet. Incluso la perspectiva empleada está inspirada en una de las novedades de la pintura impresionista: la utilización de encuadres fotográficos que rompen con los planos tradicionales. El atractivo de este pequeño lienzo es, sin duda alguna, la iluminación y el efecto atmosférico conseguido que, efectivamente, traen a la memoria las vistas de esa ciudad única en el mundo.
Personaje Militar
Entre los militares más prestigiosos del reinado de los Reyes Católicos destaca don Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán. Miembro de la casa de Aguilar, entró con doce años al servicio del príncipe don Alfonso. Tras el fallecimiento del príncipe, don Gonzalo es llamado por la reina Isabel para incorporarse a su servicio. Casado con su prima Isabel de Montemayor, pronto quedará viudo y sin descendencia, dedicándose al oficio militar desde ese momento. Concretamente fueron las guerras de Granada donde se produjo su incorporación en el ejército, destacando en la toma de Illara y en el sitio de Tájara. Gracias a su amistad con Boabdil el Chico, los Reyes Católicos le encargaron las negociaciones que finalizaron con la toma de Granada el 2 de enero de 1492. El señorío de Orvija, determinadas rentas sobre la seda y la encomienda de la orden de Santiago fueron las recompensas obtenidas por los excelentes servicios prestados a la Corona. Italia sería el nuevo frente abierto tras Granada. La invasión francesa de Nápoles motivó la participación española en el conflicto en ayuda del rey napolitano, siendo don Gonzalo el militar elegido para encabezar los ejércitos. Tras dos años de lucha, Córdoba consigue una exitosa victoria, obteniendo el merecido sobrenombre de Gran Capitán así como el título de duque de Santángelo. La firma del Tratado de Granada en 1500 ponía aparentemente fin a las disputas entre España y Francia por el territorio napolitano. Ambos países se repartían el reino meridional italiano: la zona norte correspondía a los franceses mientras la sur a los españoles. Pronto se rompió el inestable equilibrio al conquistar Francia algunas plazas. El fantasma de la guerra se cernía sobre Nápoles de nuevo y don Gonzalo era enviado al frente de batalla Tras resistir algunos sitios en diferentes plazas, las tropas españolas conseguían vencer a los soldados franceses en dos míticas batallas: Ceriñola y Garellano, falleciendo en la primera de ellas el jefe de los ejércitos galos, el duque de Nemours. Nápoles quedaba definitivamente bajo influencia española gracias a la hábil estrategia de don Gonzalo quien acabó con la medieval guerra de choque al dotar de mayor responsabilidad a la infantería y emplear la táctica de defensa-ataque. Tras el fallecimiento de Isabel en 1504, don Fernando y Gonzalo inician un distanciamiento que provocó la retirada de Córdoba del gobierno napolitano. Posiblemente los ligeros deseos independentistas del territorio que podían ser encabezados por el Gran Capitán llevaron al rey católico a tomar la decisión. Don Gonzalo regresó a España donde falleció en 1515, a pesar de intentar obtener en numerosas ocasiones el necesario permiso real para trasladarse al lugar donde consiguió todos sus triunfos.