En la Antigua Grecia, conocidas como Cárites, representaban la Gracia, la Belleza y la Fertilidad. Engendradas por Júpiter y Eurínome, Aglae, Talía y Eufrósine solían acompañar a otros dioses como Baco, Minerva, Venus o Apolo en los cortejos.
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contexto
La sospecha de que los judíos causarían problemas en Palestina se materializó pronto. Su creciente número y posibilidades económicas chocaron con la vieja, pobre y atrasada sociedad árabe de la región y comenzaron las fricciones y las guerras más o menos declaradas. Las tensiones subieron de tono con el acceso de Hitler al poder, y sus leyes antisemitas lanzaron hacia Palestina a nuevos inmigrantes, más preparados, cultos y con mayores medios. La guerra entre la vieja sociedad árabe y los recién llegados forzó al Reino Unido a publicar el Libro Blanco, que condenaba a los judíos a vivir en Palestina en permanente minoría. Pero la II Guerra Mundial cambió la situación. Cuando terminó, en 1945, el mundo conoció el espanto del Holocausto: los nazis habían exterminado a la mitad de los judíos europeos, a más de cinco millones de seres indefensos, cuyo único delito era ser judíos. El espantoso descubrimiento proporcionó a los supervivientes más determinación y unidad: era imprescindible la creación del Estado judío. También sirvió para promover un ambiente de culpabilidad y compasión que, primero, hizo posible la entrada de más de cien mil judíos en Palestina, superando las cuotas establecidas y, segundo, puso en marcha un proyecto de partición del territorio entre los árabes allí establecidos y los judíos llegados durante el último medio siglo. La convivencia en Palestina era imposible. Árabes y judíos desplegaban toda su furia en atentados terroristas mutuos o contra las tropas británicas del Mandato. El 26 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU votó a favor de la partición. En otra etapa de veinte años, el sionismo había alcanzado la meta: del Hogar judío había pasado al Estado de Israel. No dejan de ser chocantes los fenómenos que propiciaron tal avance: el colonialismo y el nazismo; es decir, primero Balfour, disponiendo de una tierra ajena y, segundo, Hitler, golpeando las conciencias con millones de cadáveres.
obra
El pueblo de Madrid se tuvo que alimentar de la harina de almortas para evitar el hambre. Las tahonas fabricaban un pan de ínfima calidad con harina de centeno, de maíz, de cebada y de almortas. Las patatas ayudaron a superar estos malos momentos, incluso existiendo tres tahonas que fabricaban pan con harina de patatas secas. Un grupo de personas comparten sus escasas raciones, en una muestra de solidaridad, en esta magnífica estampa de Goya.
Personaje
Político
Al igual que su hermano Tiberio, Cayo Sempronio Graco había convivido con las ideas progresistas defendidas por su padre Tiberio Graco y su madre Cornelia Escipión. Tras el asesinato de Tiberio (132 a.C.) Cayo recogió el testigo político y decidió defender aquello por lo que su hermano había muerto. Precisamente durante los nueve años transcurridos el Senado no había abolido las leyes graquianas y el censo se había aumentado en 80.000 nuevos ciudadanos que contaban con una parcela de tierra que trabajar. De esta manera se iban eliminando las desigualdades económicas y sociales que afectaban a buena parte de los romanos, derivadas del período de conquistas. Sin embargo, los terratenientes no querían ver mermados sus privilegios y encomendaron la defensa de su causa a Escipión Emiliano, quien contraviniendo sus ideas y por razones desconocidas, se convirtió en líder de los grandes propietarios. Pero Escipión fue asesinado en el año 129 a.C. por lo que el movimiento aristocrático quedó momentáneamente descabezado. Cayo fue elegido tribuno en 124 a.C. y continuó el programa de Tiberio, radicalizándolo incluso al proponer el establecimiento de nuevas colonias en el sur de Italia y el norte de Africa, asignar a los ciudadanos pobres trigo más barato y fijar un precio para el trigo. El éxito alcanzado le llevó a proponer su candidatura al año siguiente con propuestas más democráticas: aumentar el Senado en 300 senadores elegidos por la Asamblea, extender la ciudadanía romana a los hombres del Lacio, etc. Pero estas ideas contaron con la negativa senatorial lo que motivó una radicalización de los planteamientos en la figura de Livio Druso, el otro tribuno. En la siguiente elección Druso consiguió todas las simpatías y Cayo no resultó elegido, retirándose a la vida privada. La marcha de Cayo sirvió al Senado para descapitalizar el movimiento reformista lo que motivó el enfrentamiento entre senadores y graquistas. Cayo intentó restablecer la paz entre ambos bandos pero al no conseguir su propósito ordenó a un siervo que pusiera fin a su vida.
Personaje
Político
Hijo de Tiberio Sempronio Graco y Cornelia -hija de Escipión el Africano- y hermano de Cayo, Tiberio fue elegido tribuno de la plebe en el año 133 a.C. dedicándose a defender con pasión las ideas progresistas que había conocido desde su infancia. Su primera medida fue defender ante la Asamblea una audaz reforma agraria con la que mejorar las negativas condiciones económicas y sociales en las que vivían buena parte de los ciudadanos romanos. Con esta reforma se pretendía acabar con el latifundismo tanto público como privado. El Senado declaró ilegales las propuestas de Tiberio pero la Asamblea ratificó las medidas planteadas. Al año siguiente, Tiberio volvió a luchar por el tribunado, tanto por continuar con sus reformas como por evitar el proceso que le preparaba el Senado cuando acabara su mandato. Sus propuestas se radicalizaron para obtener el apoyo de la plebe. El día de las elecciones, Tiberio se presentó en el Foro vestido de luto, posiblemente intuyendo su inmediato futuro. Un grupo de senadores, contrarios a la política de Tiberio ya que en su mayoría eran terratenientes, acabó con su vida y la de un amplio número de seguidores, arrojando su cadáver al Tíber. Su hermano Cayo continuó su política diez años después.
Personaje
Militar
Militar romano, Tiberio Sempronio Graco (210 - 150 a.C.) fue elegido pretor para Hispania en el año 180 a.C. Ese mismo año comienza la revuelta celtibérica, que finalizará en el año 179 a.C., cuando tras la Batalla de Mons Chaunus, Sempronio Graco firme con los celtíberos unos acuerdos de paz. Fue elegido cónsul en el año 177 a.C. y 163 a.C., así como Censor en el año 169 a.C.