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Personaje Pintor
Ghirlandaio, sobrenombre de Domenico di Tommaso, fue un pintor florentino que trabajó para los Médici; su trabajo estuvo muy cercano a las posturas más conservadoras del pintor como artesano y empresario. Se formó en el taller de Baldovinetti y en el de Verrocchio, donde conoció a Leonardo da Vinci. Allí desarrolló un estilo sólido, materialista y algo anticuado si lo comparamos con algunos de sus coetáneos como el propio Leonardo o Botticelli. Formó su propio taller con dos de sus hermanos pequeños, Benedetto y David. Entre sus obras más importantes se cuenta el ciclo de frescos sobre la vida de María, pintados para la iglesia de Santa Maria Novella en Florencia, que llevó a cabo entre 1486 y 1490 por encargo del poderoso Giovanni Tornabuoni, socio de los Médici. El artista retrató a la esposa de Giovanni, Lucrezia Tornabuoni y a su hija, la hermosa Giovanna. El estilo de Ghirlandaio es francamente profano incluso en los temas religiosos: el pintor ambientó todas sus escenas sagradas en el interior de las lujosas casas de los burgueses más acaudalados de Florencia. Por ello se le considera el mejor cronista de las costumbres y la vida de su época. Hay también obras de Ghirlandaio en Pisa, San Gimignano y la Capilla Sixtina, donde acudió con otros importantes pintores en la embajada que los Médici enviaron al papa para decorar esta iglesia. Otra faceta de su trayectoria pictórica muy celebrada fueron sus retratos, de entre los que destaca el titulado Anciano con su nieto. Además, Ghirlandaio fue el maestro de Miguel Ángel y su hijo Ridolfo fue amigo y compañero de Rafael, aparte de un buen retratista.
lugar
termino
acepcion
En el imperio safávida, es el nombre que recibían los integrantes de las fuerzas militares más destacadas o los esclavos destinados en palacio.
termino
acepcion
Residencia del en sumerio en época protodinástica.
Personaje Escultor
Su padre, Giovanni Giacometti, se dedicaba a la pintura, por lo que desde muy joven Alberto Giacometti decide seguir sus pasos. Desde la década de los años veinte estudió pintura, escultura y dibujo en Ginebra. En 1920 emprende su primer viaje a Italia. Allí estudia a Cézanne y Archipenko. El arte antiguo y las obras de Giotto y Tintoretto es otro de los temas que despiertan su interés. Su siguiente destino es París. Allí vuelve a estudiar. Junto con su hermano Diego, se instaló en un estudio y comenzó a trabajar. Sus obras se inspiran en las manifestaciones africanas y el cubismo. En esta época celebra su primera exposición en el Salón de las Tullerías. En la década de los años treinta se decanta por el surrealismo y celebra su primera exposición individual en la galería Pierre Colle de París. Pero su atracción por la naturaleza hace que se desligue de las tendencias surrealistas y convierte al mundo en su principal punto de partida. En la década de los cuarenta realiza miniatura y la superficie es cada vez más irregular. Los individuos y su mundo es el asunto que más le interesa. Realiza figuras frontales que se enfrentan a la soledad. Tras vivir durante un breve periodo en Ginebra, regresa a París. Sus figuras son cada vez más largas y espirituales. Samuel Beckett fue una de sus amistades más allegadas. Desde los años sesenta su obra es cada vez más admirada. Se organizan varias retrospectivas y su obra es reconocida en toda Europa y galardonada con varios premios.
obra
Existen dudas alrededor de la identificación de este retrato. Una parte de los especialistas le identifica con el clérigo e historiador italiano Giacomo Bossio debido a las palabras pintadas en el canto del libro: "Bosius Canonici". Pero otro grupo plantea que la estancia de este personaje en España no está del todo asegurada por lo que le consideran un retrato de Francisco de Pisa, clérigo español que se opuso a la publicación de los escritos de Santa Teresa de Jesús porque "contenían muchas cosas que parece contradicen a la verdad y sana doctrina y al buen uso de la oración mental". La postura del modelo recuerda el retrato del Cardenal Tavera, al aparecer apoyando sus manos sobre un libro abierto colocado encima de una mesa, recubierta con un tapete verde. El personaje aparece representado de tres cuartos y de perfil, centrando El Greco su atención en el rostro para captar sus rasgos angulosos y su semblante pálido, intensificados por el color oscuro de la capa. El modelo mira al espectador, estableciendo una distancia respetuosa entre las partes debido a la dureza de la mirada. Sin duda, es un retrato espectacular.