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Personaje Escultor
Sus primeros pasos en el mundo del arte se encaminan al aprendizaje de la talla de cristal. Sin embargo, no tarda demasiado tiempo en trasladarse a Roma para iniciarse en la escultura y luego a Palermo, donde continúa su formación de la mano de Gaggini. Fue un prestigioso broncista y de sus obras destaca por encima de todas la decoración de Santa María presso San Celso en Milán. Para este lugar realizó los relieves de la Adoración de los Pastores y la Presentación en el templo, además de una serie de figuras para rematar la fachada. Su estilo se inscribe en las tendencias manieristas.
Personaje Arquitecto
Sobrino de Domenico Fontana, fue uno de los arquitectos más prolíficos de Roma. El clasicismo y la serenidad son las dos notas que determinan su estilo. Entre sus creaciones hay que citar Santa Margarita in Trastevere y San Biagio in Campitelli. De su legado, la fachada de San Marcello al Corso fue una de sus obras cumbres por su forma cóncava. En este proyecto queda constancia de la influencia que recibe de Bernini, Rainaldi y Borromini. Como teórico realizó un interesante estudio sobre monumentos tan significativos como San Pedro o el Coliseo. Es también autor de obras civiles como el Palacio de los Tribunales. Continuó la labor que había ejercido Bernini en el cargo de Arquitecto papal.
obra
Domenico Fontana es el responsable del diseño de esta fuente, obra que recuerda a los arcos de triunfo romanos con sus tres vanos y su acentuado entablamento. La figura de Moisés domina el conjunto en la hornacina central. Esta obra de Leonardo Sormani traslada el modelo miguelangelesco al gran formato.
obra
La Fontana di Trevi recoge temas tan queridos por la arquitectura barroca como el de las relaciones entre naturaleza y arquitectura, con la presencia de las rocas y el agua sobre las que se alza la fachada del palacio, el artificio. De hecho, parece evidente que Salvi se apropió de ideas de Pietro da Cortona y de Bernini con planteamientos semejantes
monumento
Posiblemente una de las fuentes más célebres que existan, constituye también una de las expresiones más afortunadas de esa tendencia de la arquitectura romana de los años treinta del siglo XVIII marcada por un declarado clasicismo, a medio camino entre el rigorismo y la crítica al barroco. Aunque Salvi podía conocer anteriores propuestas de Bernini y Cortona para vincular una fuente y un palacio, a la relación entre arquitectura y naturaleza añade una cita antigua como es la del arco de triunfo central, tan próximo al de Constantino.