Era el grupo de gladiadores que se concentraban en una escuela gladiatoria romana.
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Siguiendo las recomendaciones de su maestro, Rubens se trasladó a Italia para continuar con su formación. Su buena suerte le llevó al servicio de Vincenzo Gonzaga, el duque de Mantua, instalándose en la corte de los Gonzaga a finales de junio de 1600, mes y medio después de llegar a tierras italianas. Si bien la familia de los duques de Mantua no formaba parte de las más acaudaladas del país, sí eran de los más apasionados amantes de las artes. Mantegna, Giulio Romano o Tiziano habían trabajado para ellos por lo que Vincenzo quería emular a sus antepasados.Entre los encargos realizados por el duque destaca el ciclo dedicado a la capilla mayor de la iglesia de los Jesuitas de Mantua, cuyo centro ocuparía el lienzo de la Familia Gonzaga adorando a la Santísima Trinidad que hoy conserva el Palacio Ducal de Mantua. A ambos lados del presbiterio de la iglesia se ubicarían el Bautismo de Cristo y la Transfiguración.La composición empleada por el pintor flamenco es tremendamente original ya que las figuras de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo aparecen sobre un tapiz que es sostenido por ángeles, esquema que posteriormente repetirá en la serie del Triunfo de la Eucaristía. En la zona inferior de la escena observamos a los miembros de la familia Gonzaga, ubicados en dos grupos diferenciados por el sexo: en la derecha las mujeres y en la izquierda los hombres, Vincenzo y su padre. Las figuras se ubican en una estructura arquitectónica de clara inspiración barroca, formada por columnas salomónicas que se dirigen hacia una balaustrada que se abre a un amplio celaje, creando un magnífico efecto de perspectiva que recuerda a Veronés.La zona baja del lienzo está inspirada en los retratos votivos de la escuela veneciana en los que los miembros de las familias más destacadas o los dux aparecen en presencia de los santos o de la Divinidad. La referencia a los venecianos se incrementa al incluir una alusión a los ángeles en escorzo, inspirados en Tintoretto. El objetivo planteado con esta escena se ha conseguido de manera espectacular: exaltar la dinastía de los Gonzaga, resultando un trabajo de gran originalidad con el que el maestro flamenco empieza a despuntar en la pintura de su tiempo.
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Tenemos ante nosotros un retrato colectivo interpretado con la particular visión de Pieter de Hooch. Los retratos colectivos habían tenido un gran éxito entre las corporaciones profesionales de Holanda y los Países Bajos, por lo que terminaron imponiéndose como un género propio que aprovecharon familias como ésta para retratarse en conjunto. El autor, Hooch, fue el retratista oficial de la vida cotidiana en Holanda, y es el elegido en este caso para dejar constancia de la reunión familiar. El artista distribuye a los personajes en el patio de la casa, uno de sus ámbitos preferidos, entre el lugar público y el privado. Como motivo común en todos sus lienzos tenemos esa puerta abierta al fondo, que lleva a otro jardín privado, y al fondo otra puerta más que lleva... quién sabe a dónde. Y en el tramo intermedio, en el exterior pero de alguna manera relacionado con nuestra casa, el personaje misterioso que aparece siempre en sus cuadros, un caballero de espaldas que contempla esa puerta abierta hacia fuera.
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Los retratados en esta ocasión son Alexandre Lethière, su esposa Rosina Meli y la pequeña hija del matrimonio, Letizia. Alexandre era un antiguo oficial de la marina de guerra francesa. Cuando Ingres lo conoció en Roma trabajaba como funcionario del gobierno napoleónico, realizando funciones de recaudador de impuestos sobre el tabaco. El dibujo reúne dos bocetos previos e independientes, uno con la figura del marido y otro con la esposa y la nena, conservados en el Metropolitan de Nueva York.
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Una de las facetas más interesantes de Mariano Fortuny es la de grabador, desarrollándola a lo largo de toda su vida ya que sus grabados más tempranos se fechan en 1854. Los especialistas consideran que el primer grabado realizado en Roma sería esta Familia marroquí que contemplamos, con cierta influencia de la pintura francesa, especialmente de Léon Gérome e incluso Delacroix. En él podemos advertir la excelente capacidad como dibujante del pintor catalán, que trabaja con líneas entrecruzadas para obtener el efecto de claroscuro. Fortuny no sólo se interesa por las figuras sino que presenta con absoluta claridad, a pesar de la atmósfera creada, la decoración arquitectónica de la puerta ante la que se ubican los personajes.
acepcion
Conjunto de domicilios perteneciente a una o más mujeres adultas y su prole, dentro del cual los maridos-padres no son residentes permanentes.