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obra
A mediados de agosto de 1783 Goya se traslada a Arenas de San Pedro por invitación del infante don Luis, hermano menor de Carlos III, exiliado en esa localidad abulense. El pintor estuvo con la familia del infante hasta el 19 de septiembre, realizando numerosos retratos individuales de los miembros de la familia. Al año siguiente volvió para ejecutar uno colectivo que aquí contemplamos. Don Luis se sintió feliz en compañía del pintor -llegó a decir de él "Este pintamonas casi caza tan bien como yo"- y quedo francamente contento con los retratos por lo que regaló al maestro 1.000 duros y una bata para su mujer valorada en 30.000 reales. El retrato familiar es una de las primeras obras maestras de Goya. En el centro de la imagen encontramos a doña María Teresa de Vallabriga, esposa del infante, siendo peinada por su peluquero. A su lado don Luis, de perfil, ensimismado con las cartas que se depositan sobre la mesa. Tras él y también de perfil encontramos a su hijo, don Luis María de Borbón y Vallabriga, más tarde cardenal y arzobispo de Toledo. A su lado la pequeña María Teresa de Borbón y Vallabriga, por la que Goya sentía predilección. Esta niña se casaría más adelante con Godoy, retratada por el pintor en un soberbio retrato cuando estaba embarazada. Algunas damas de la pequeña corte y el pintor delante de su caballete completan esta zona izquierda del lienzo. La derecha está ocupada por diferentes amigos y miembros de la corte de don Luis junto a una ama de cría que sujeta a una niña en sus brazos. Goya ha individualizado perfectamente cada uno de los personajes, creando un magnífico ambiente a través de la luz, ambiente distendido como debían ser las veladas de don Luis. La composición se organiza a través de dos diagonales que se cruzan en el centro, lugar ocupado por doña María Teresa. Las calidades de telas y adornos han sido representadas de manera exquisita, abriéndose el maestro la puerta como retratista de corte. Por desgracia para Goya su primer mecenas fallecerá dos años después, siendo sustituido por los Duques de Osuna.
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Martínez del Mazo fue yerno de Velázquez y heredó su puesto como pintor de cámara en la Corte madrileña. Este hecho y el haberse formado como pintor bajo la tutela del gran genio de la pintura marcaron su estilo que, sin embargo, no se acerca a la calidad de su suegro. El lienzo dedicado a su propia familia es el más próximo a la factura velazqueña; el formato apaisado le permite colocar en sucesión a todos los integrantes de su familia. La mujer de trenzas negras que sostiene a la niñita es la hija de Velázquez, quien aparece al fondo, de espaldas, retratando a la infanta Margarita. La vinculación del pintor y su familia con la Corte madrileña se insinúa con la colocación de un retrato de Felipe IV al fondo de la escena, en una imitación de Las Meninas, donde aparecen los reflejos de los reyes junto a Velázquez, en un espejo al fondo. Martínez del Mazo posee una sólida técnica pictórica combinada con habilidad compositiva, como puede apreciarse en la variación y el dinamismo con que dispone las figuras para un tema tan monótono como es el retrato colectivo. En efecto, las posturas de todos los protagonistas varían de unos a otros y se contradicen en movimiento, ofreciendo sucesivos perfiles, frentes y tres cuartos que impiden la visión unitaria del retrato formal.
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La familia retratada no está identificada, aunque se cree que se trata de una familia noble española, en cuya casa se alojaría Van Kessel cuando vino a España para ser nombrado pintor de cámara. De ser cierta esta hipótesis, el trato entre el pintor y los anfitriones debió de llegar a ser muy familiar, lo que explicaría la extraña disposición de los personajes. Parecen haber sido sorprendidos todos por la repentina aparición del espectador, quedando detenidos en sus respectivas acciones, en posturas no siempre cómodas. Además, el rostro alegre del pintor asoma por un ventana situada encima de la señora de la casa. La escena parece ser la del esposo dando una serenata improvisada a su mujer en el jardín, ante el resto de la familia. La disposición es muy original, por la audacia que supone colocar a todos los personajes mirando al espectador, pese a encontrarse varios de espaldas a éste. Sin embargo, la composición es excelente y dinámica, plena de color al estilo del Barroco del siglo XVII.
obra
De los tres grupos de familias ante paisajes que pintó Hals, éste que contemplamos es el más interesante. Los padres se sitúan entre los dos hijos, acompañados de un muchacho negro, figura que algunos especialistas consideran que estaría relacionada con la hospitalidad y la tolerancia de Holanda mientras que otros piensan que sería una alusión a la fortuna familiar, basada en el comercio con las Indias Occidentales. Las figuras se recortan ante una arboleda, abriéndose el paisaje en la zona de la derecha para crear efecto de profundidad y perspectiva, rompiendo con la disposición habitual de los retratados que se sitúan ante un fondo neutro. Sí encontramos en cada uno de los rostros la expresividad que habitualmente Hals capta en sus modelos, realizando un excelente retrato psicológico de grupo en el cada uno de los personajes presenta un gesto diferente. El estilo del maestro holandés corresponde a su etapa final, empleando pinceladas rápidas y entrecruzadas, aplicando el color directamente sobre el lienzo. Las tonalidades oscuras dominan el conjunto creando un atractivo contraste con el blanco de cuellos y puños de encaje, donde observamos un ligero tono malva que anticipa el estilo de los impresionistas. La ubicación de las figuras de los padres en el centro de la composición, uniendo sus manos es interpretada como un símbolo de fidelidad, símbolo que se repetiría en el perro que aparece junto a la muchacha. El paisaje del fondo es normalmente atribuido a Pieter Molyn.
obra
La Buckingham House de Londres adquirió en 1763 un "Grupo de familia con diez personas" atribuido a Frans Hals, que podría tratarse de este lienzo que hoy conserva la National Gallery de Londres. La tela estuvo en propiedad de lord Talbot de Malahide y en 1908 fue adquirida por la galería por 25.000 libras esterlinas, una cantidad bastante elevada para la época. En esos momentos la obra era atribuída al maestro de Haarlem por la mayoría de los expertos, pero en la actualidad se considera que trabajaron varios colaboradores, apuntándose a Pieter Molyn como el autor del paisaje. Incluso algunos expertos lo sitúan en la órbita de Frans Hals II. Las figuras se sitúan ante un bosquecillo, ocupando los padres el espacio más importante mientras que los hijos les rodean. La figura del fondo que sostiene a un pequeño en brazos sería el ama de cría, cuyo papel era muy importante en las familias adineradas en el Barroco. Los personajes se ubican en diferentes planos y actitudes para crear efecto de perspectiva, destacando la relación existente entre ellos a través de las miradas y los gestos, dotando así de vitalidad a la escena. La cronología de la composición deberíamos situarla en la década de 1640, un momento en el que Hals renuncia al detallismo que identifica la escuela flamenca para trabajar con una pincelada más rápida y empastada que se convertirá al final de su vida en casi manchas, anticipando el estilo impresionista.
termino
acepcion
Concepto que define el conjunto de domicilios de dos o más familias nucleares, integrado por hermanos, cónyuges e hijos, incluyendo a menudo a padres e hijos casados.
obra
Firmado y fechado en 1806, Ingres realizó este retrato colectivo como regalo a su prometida, Julie Forestier. Toda la composición la toma a ella como eje, apareciendo destacada en pie, en mitad de la estancia con una agradable sonrisa. Ingres envió correspondencia y dibujos al padre de Julie y a ella misma durante los primeros meses de estancia en Italia. Sin embargo, la relación terminó al poco tiempo. Ingres había regalado este dibujo a Julie, que se lo devolvió al romper el noviazgo. Ingres lo regaló a su vez a su amigo, monsieur Coutan, de donde pasó al Louvre en el año 1883.