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monumento
La cueva de la Saltadora es uno de los 21 abrigos que se hallan en el Barranco de la Valltorta, un árido desfiladero calizo que se abre paso entre los términos de Albocàsser, Tirig y Les Coves de Vinromà. Se trata de una zona de difícil acceso, con cuevas poco profundas en forma de cornisa, en las que los habitantes prehistóricos de este lugar nos han legado un amplio catálogo de fauna y costumbres sociales del momento. En la cueva de la Saltadora destacan las pinturas rupestres de las mujeres danzantes y del arquero herido. Para proteger la Valltorta se ha construido un Museo, cuyos objetivos son fomentar la protección, el estudio y la difusión de los valores culturales y ecológicos del Barranco y su entorno, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1924 y patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.
monumento
La cueva de la Vieja, también llamada del Venado, se halla a cinco kilómetros de Alpera. Daniel Serrano la descubrió en 1910, realizando el estudio del yacimiento Pascual Serrano -hermano del anterior- y el abate Breuil. Las primeras publicaciones son de 1912. Las pinturas -un auténtico documento etnográfico de la época- están fechadas entre el VI y II milenio a.C. Destacan dos personajes con largas plumas, arqueros cazando y dos mujeres conversando.
obra
La cueva de Las Chimeneas, en el mismo conjunto de Puente Viesgo, fue descubierta en 1953 por A. García Lorenzo, J. Carballo y F. Puente, realizando los calcos M. A. García-Guinea.
monumento
La cueva de Las Chimeneas se encuentra en el mismo conjunto de Puente Viesgo que las cuevas de El Castillo, Las Monedas y La Pasiega. Fue descubierta en 1953 por A. García Lorenzo, J. Carballo y F. Puente, realizando los calcos M. A. García-Guinea. Las monografías son obra de J. González Echegaray en 1963 y 1974. Su nombre es debido a las simas por las que, desde una cueva en un nivel superior -actual entrada-, se alcanzó la cueva pintada y grabada. La entrada original todavía permanece colmatada por derrubios y formaciones calcáreas. La cueva contiene unas 40 figuras que van desde toscos grabados sobre la roca descompuesta -¿un mamut?- hasta grabados finos y una serie de bellas siluetas de ciervos de color negro y de un gran realismo pintados en un estrecho divertículo de la cavidad. Las astas, cornamentas, orejas, así como el uso de la perspectiva torcida, al igual que un ciervo con las patas rígidas y separadas hacia adelante y hacia atrás, son características del Estilo III.
monumento
La tercera cueva del Monte del Castillo -junto a El Castillo, La Pasiega y Las Chimeneas- es la de Las Monedas, descubierta por iniciativa de A. García Lorenzo en 1952 y publicada por E. Ripoll en 1972. Su nombre se debe a un pequeño lote de monedas del siglo XVI, perdido allí por un ignoto explorador que recorrió la vasta cavidad en aquel tiempo. En una pequeña sala, no lejos de la entrada de esta caverna, hay 35 siluetas zoomorfas -entre ellas algunos renos, los primeros en ser identificados en el arte paleolítico español- y diversos signos, todo en color negro y sin ninguna presencia de grabados. Leroi-Gourhan interpretó el santuario de Las Monedas como un tipo característico de su Estilo IV reciente, con la ventaja de no haber sufrido sobrecargas ulteriores, siendo el único testimonio español del último período de las cuevas santuarios. Nosotros lo atribuimos a los artistas del Magdaleniense IV/V, o sea, cronológicamente, hacia los años 12000 a 10000 a.C., en números redondos. Los caballos y los bisontes se parecen a los de Niaux, Le Portel, Trois-Fréres y El Pindal. Todo lo cual no puede apoyarse en la arqueología pues las excavaciones en la primera sala no dieron ningún resultado (más tarde se encontró en ella un escondrijo con materiales de la Edad del Bronce, hoy en el Museo de Prehistoria de Santander).