Boda de María de Medicis y rey Enrique IV

Datos principales


Autor

Peter Paul Rubens

Fecha

1622-25

Estilo

Barroco Centroeuropeo

Material

Oleo sobre lienzo

Dimensiones

394 x 295 cm.

Museo

Museo Nacional del Louvre

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En enero de 1622 la reina madre de Francia, María de Medicis, encarga a Rubens la decoración del nuevo Palacio de Luxemburgo en París. El pintor se trasladó a la capital francesa para firmar un contrato por el que se comprometía a pintar dos ciclos de pinturas, dedicados uno a exaltar la memoria del difunto rey, Enrique IV, y otro a la historia de María de Medicis. El primero de los ciclos no se llegó a concluir pero el segundo se finalizó en un breve periodo de tiempo: los veinticuatro grandes cuadros se acabaron en dos años, estando preparado el ciclo para la boda de la princesa Enriqueta María con el Príncipe de Gales, Carlos I, que tuvo lugar en 1625.Una de las complicaciones con la que se encontró Rubens sería el tema a representar: "la ilustre vida y las heroicas gestas de la reina", asunto bastante complicado ya que doña María había estado a punto de provocar una guerra civil en Francia, saliendo derrotada en dos ocasiones ante sus adversarios. La reina estaba muy interesada en glorificar sus "gestas" por lo que se reservó el derecho a introducir cambios. La historia de María de Medicis debía convertirse en una epopeya, para lo que había que recurrir a fábulas mitológicas y alegorías, combinándolas también con símbolos cristianos.La boda por poderes entre María de Medicis y Enrique IV era una de las pocas historias susceptibles de ser narrada como una crónica histórica. La ceremonia había tenido lugar el 5 de octubre de 1600 en Florencia, momento que Rubens tuvo la oportunidad de contemplar.

La esposa aparece en la zona izquierda de la composición, recibiendo el anillo matrimonial que le impone el gran duque de Toscana, su tío y representante de Enrique IV. El enlace es bendecido por el cardenal Pietro Aldobrandini y contemplado por los miembros de la corte, entre ellos el propio pintor que no dudó en autorretratarse. La figura del joven con una antorcha es la única referencia alegórica; se trata de Himeneo, el dios que preside el cortejo nupcial y porta la antorcha matrimonial.La escena tiene lugar ante una espectacular estructura arquitectónica presidida por una estatua de Dios Padre con Cristo muerto, una muestra de la admiración del pintor por la estatuaria. Los retratos son de gran verismo, atendiendo tanto a su aspecto realista como a su contenido expresivo, demostrando la facilidad del maestro en esta faceta. Las calidades de las telas y los diferentes detalles del atrezzo que envuelve la ceremonia están conseguidos con gran maestría. El dinamismo y la violencia que caracterizan buena parte de los cuadros de Rubens dejan paso a una emoción contenida en esta composición. La felicidad de la Regencia de María de Medicis y el Encuentro de María de Medicis y Enrique IV también forman parte de la serie.

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