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Datos principales


Rango

Asia y África

Desarrollo


En un primer momento se avanzó por territorio conocido geográfica y culturalmente, el llamado Atlántico mediterráneo (1415-1434). La toma de Ceuta en 1415 es una fecha simbólica de inicio de la expansión. Con su ocupación, los portugueses accedieron directamente al oro africano y consiguieron una base de resguardo contra los numerosos piratas berberiscos que actuaban a ambos lados de Gibraltar. En los años siguientes, los portugueses iniciaron la ocupación de las islas adyacentes, Madeira y las Azores, deshabitadas en aquella época. En 1432 comenzó la lenta y gradual ocupación bajo la fórmula de concesiones de tierras en señorío a todo individuo que se comprometiera a poblar y colonizar sus posesiones, bajo la soberanía real. Así fueron surgiendo las "donatarias" o capitanías, en las que el capitán o "donatario" recibía de la Corona el poder de impartir justicia, recaudar tributos y mantener el orden. También debían realizar los repartos de tierras y fomentar el poblamiento. La superación del cabo Bojador marcó un hito en la historia de la navegación. En él terminaba el mundo conocido hasta entonces y se iniciaba el Mar de las Tinieblas, rodeado de leyendas sobre sus peligros y dificultades. Tras varias expediciones fallidas, en 1434 lo dobló Gil Eanes. A partir de entonces la exploración será un riesgo sin gran compensación económica y el término de Río de Oro no era más que expresión de los deseos que llevaron hasta allí. Nuno Tristáo alcanzó Cabo Blanco en 1441 y en 1443 se llegó hasta Arguim, primer establecimiento portugués en el África atlántica, cuya explotación se arrendó a compañías privadas y que se convirtió en un importante mercado de esclavos y no tanto de oro, lo que permitió financiar los viajes posteriores.

Las nuevas perspectivas de beneficios estimularon el avance por la costa, por donde se llegó hasta el río Senegal y en 1444 a Cabo Verde, cuyo nombre indica el cambio de paisaje encontrado, la riqueza de la flora y fauna y los campos cultivados. A partir de aquí, comenzó a utilizarse el trueque con los indígenas, abandonándose las cacerías para la obtención de esclavos, y se desvió hacia la nueva ruta parte de las mercancías que hasta entonces se transportaban por las caravanas transaharianas. Para el retorno se buscaban los vientos favorables de la ruta que pasaba por las Azores, que fueron ocupadas entre 1431 y 1453, y de ese modo se descubrieron las islas de Cabo Verde entre 1456 y 1462. El avance por la costa se presentó a partir de ahora como una empresa mucho más difícil, porque al desconocimiento de la zona se añadía el clima duro y la existencia de sociedades organizadas, capaces de ejercer la resistencia frente al invasor. Subiendo por el río Gambia los portugueses llegaron a Cantor, gran mercado del oro. En 1455 Portugal obtuvo del Papa, por la bula "Romanus Pontifex", el privilegio de explotar en exclusiva los nuevos parajes. Con esa seguridad encontró algo más al Sur, en Sierra Leona, recorrida de 1456 a 1460, marfil, cola, hierro y el oro de mayor calidad conocido hasta entonces. La muerte del infante don Enrique en 1460 supuso una pausa de la actividad exploradora, pero los intereses creados fueron suficiente presión para que se continuara como actividad primordial del país.

En 1469, el comercio de Sierra Leona fue arrendado a Fernando Gomes, comerciante de Lisboa, a cambio del compromiso de explorar 100 leguas durante cinco años, en la esperanza de que la dirección hacia el Este que había tomado la costa llevase directamente al índico. Los capitanes de Gomes llegaron a Costa de Marfil en 1471 y recorrieron el resto del golfo de Guinea hasta el cabo de Santa Catalina, y las islas adyacentes de Príncipe y Santo Tomé, en los cuatro años siguientes. Junto al río San Juan se creó el mayor centro de rescate de oro, y se construyó, en 1480, el castillo de San Jorge da Mina, que en 1486 recibió el estatuto de ciudad. Desde 1474 los viajes de exploración estuvieron dirigidos por el futuro Juan II, que afirmó el control real sobre unas operaciones cada vez más lucrativas, y en este sentido se organizó todo el sistema de explotación colonial. En 1479-1480, el Tratado de Alcaçovas-Toledo, primer convenio europeo regulador de normas referentes a asuntos coloniales, puso fin a las disputas entre portugueses y castellanos por el comercio guineano y reservó, salvo Canarias, todo el Atlántico africano para Portugal. En 1482 inició Diego Câo sus dos viajes, que lo conducirán al Congo y a explorar las costas de lo que será Angola. El acceso a la India se alargaba más de lo previsto, pero en esta zona consiguieron los portugueses establecer relaciones amigables con el rey congoleño, que llegaron hasta la conversión de éste y su bautismo como Alfonso I.

Bartolomé Dias continuó las exploraciones hacia el Sur desde 1487 y en 1488 llegó al cabo que llamó de Buena Esperanza. Por fin parecía seguro que se había conseguido el giro al Este que permitiría poner proa hacia la India. Mientras, Juan II, visto que se alargaba la ruta africana, había enviado en 1486 a Pedro da Covilháo, por la ruta mediterránea, con la tarea de recoger información sobre el comercio y navegación del Indico. Efectivamente, viajó por mar hasta Goa y Calicut y, después de remitir sus informes al rey de Portugal, marchó en busca del Preste Juan a Etiopía, donde pasó el resto de su vida. La noticia de la llegada de Colón a nuevas tierras, el beneficio que esto podría suponer para su vecina Castilla, ya reforzada por su unión con Aragón, y la muerte de Juan II en 1495, van a hacer reflexionar a su sucesor Manuel I sobre la conveniencia de abandonar una ruta demasiado lejana e intentar la nueva vía por Occidente, con el fin de concentrar el mayor esfuerzo posible en intentar controlar al nuevo poderoso vecino y al no menos amenazante turco. El Tratado de Tordesillas de 1494, que ratificó la bula papal del año anterior, y que trazó de nuevo una divisoria entre las posibilidades de expansión portuguesas y castellanas, siguiendo la línea del meridiano situado a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, eliminó esta posibilidad y obligó a la continuación de la ruta oriental. Una vez en Madagascar, los portugueses conectaron con un área bien conocida por los navegantes árabes, que hacía un par de siglos que tenían perfectamente descritos los puntos donde soplaban los vientos y sus direcciones.

De esta manera les fue posible a los navegantes lusitanos aprovechar la experiencia ajena, aunque la rapidez para hacer propios los nuevos conocimientos se debieran al dominio que ya poseían del arte de la navegación. De esta manera en 1498 consiguió Vasco da Gama alcanzar Calicut, donde fue espléndidamente recibido y obtuvo licencia para iniciar relaciones comerciales. En 1500 Manuel I envió a la India una flota mucho mayor capitaneada por Pedro Alvarez de Cabral, que en su ruta tocó las costas del Brasil. La segunda expedición de Vasco da Gama, con refuerzo militar, le permitió imponerse en Calicut, en 1502. Desde entonces, los portugueses intervinieron en la política de la India, aprovechando las enemistades internas para buscarse amigos y aliados.

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