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obra
Este jarro fue hallado en el lugar denominado Casa de la Viña, inmediato al Cerro del Mar (Torre del Mar, Málaga), en el que se ubicaba un cementerio fenicio. El jarro se encontró durante las excavaciones practicadas por la Junta de Comercio antes de 1792; en ese mismo año fueron enviados al Museo de Historia Natural, creado en 1773 por Carlos III, pasando de esa institución al Museo Arqueológico Nacional en 1867. Junto al jarro se encontraron cuatro vasos tallados en alabastro, uno de ellos con una inscripción jeroglífica que hace referencia a un tal Osorkon, posiblemente hijo del faraón Takelot II. También se halló un segundo jarro fenicio de barniz rojo.
contexto
El mobiliario litúrgico visigodo se limita, en lo conocido hasta el momento, a algunos incensarios y un número considerable de jarras y patenas. Los incensarios son de fabricación oriental, con rótulos griegos; entre ellos, el de la basílica de Bobalá, de Lérida, es el que corresponde con mayor seguridad a un ambiente visigodo y está adornado con crismones y cestos de panes. La misma procedencia oriental se atribuye a buena parte de los jarros, fabricados esencialmente en Egipto, que se caracterizan por tener el asa fundida en una pieza con el vaso y no tener más decoración que algunas bandas incisas. Las imitaciones visigodas de estos jarros llevan el asa y el pie fabricados aparte y soldados después. Tanto el gollete como el pie son más altos y reciben decoraciones sencillas en bandas, así como inscripciones que algunos interpretan como fórmulas bautismales y otros como alusiones eucarísticas. También hay rótulos alusivos al bautismo en las patenas, por lo que puede pensarse que se empleaba un ajuar semejante en los dos sacramentos. Las patenas suelen ser platos de poco fondo con umbo central; se distribuyen igual que los jarros desde Oriente hacia España y el centro de Europa, por rutas comerciales bien establecidas. Las patenas de fabricación visigoda se distinguen por los rótulos y la decoración incisa, entre la que resulta significativo un círculo con cuatro jabalíes de una pieza española, con disposición similar a otra patena alemana con escenas de caza. Parece que la aportación de los pueblos europeos de origen bárbaro a estos vasos rituales es la agregación de su repertorio de animales con el tratamiento estilizado que les caracteriza. Los mismos talleres de broncistas que producen jarros y patenas litúrgicos mantienen en el siglo VII la fabricación de fíbulas, en las que los modelos puramente germánicos del siglo VI se simplifican, al igual que en las placas de las hebillas, rectangulares o arqueadas, con decoración calada y dibujos de incisiones en los que se mezclan motivos de los repertorios bizantinos orientales que se emplean en la decoración arquitectónica. Este arte de síntesis bárbara y bizantina con gusto local es la representación más significativa del gusto visigodo hispánico. Además de los talleres populares de fabricación de objetos de bronce, la corte toledana promocionó una orfebrería áulica, que necesitaba de sus propios talleres y de un artesanado bien especializado; es probable que derivaran a esta especialidad los fabricantes de las placas de hebillas con piedras y celdillas rellenas de pasta vítrea, pero durante el siglo VII se hace sentir una decidida influencia bizantina, canalizada tanto por la importación de piezas como por la llegada de orfebres. Las joyas visigodas del siglo VII tienen una excelente representación en dos importantes tesoros, los de Guarrazar y Torredonjimeno, mermados y dispersos por su valor y atractivo que les ha ocasionado cuantiosas peripecias; a pesar de ello, constituyen aún un conjunto impresionante y admirable dentro de la orfebrería antigua y medieval europea. El tesoro de Guarrazar se descubrió en el siglo XIX cerca de esta localidad toledana, en un escondrijo de la cámara lateral de una iglesia de crucero; se dispersó en el comercio de antigüedades, de forma que algunas de sus mejores joyas estuvieron casi un siglo en París, hasta la recuperación para el Museo Arqueológico Nacional en el intercambio realizado con Francia en 1941; otra parte pasó a la Armería Real por adquisición de Isabel II, donde sufrió expolios en 1921 y 1936, y ahora se conserva en el Palacio de Oriente. La parte fundamental del tesoro son las coronas votivas y las cruces; estas coronas se colgaban sobre los altares, de acuerdo con una costumbre bizantina que sabemos siguieron los emperadores Justiniano y Mauricio y la emperatriz Irene, en Santa Sofía de Constantinopla. Los monarcas toledanos siguieron en muchos de sus actos el ejemplo bizantino, de forma que ya Recaredo dedicó una corona de este tipo en San Félix de Gerona. En el tesoro de Guarrazar las dos coronas de mayor riqueza llevan suspendidas letras sueltas con los nombres de Suintila y Recesvinto, por lo que se supone que estuvieron situadas primitivamente en alguna iglesia de Toledo, junto con el resto de las piezas, y que fueron recogidas y ocultadas ante la invasión musulmana. La técnica de fabricación de las coronas votivas es muy variada, aunque el aspecto final resulte semejante. Las más sencillas están formadas por dos láminas de oro curvadas y unidas por una bisagra, con decoración repujada de roleos vegetales o círculos con rosetas, o con triángulos calados, como la dedicada por el abad Teodosio a san Esteban, que se conserva en el Palacio Real. En otros casos, las incisiones y grabados se combinan con cápsulas para contener gemas de diversas formas, y siempre hay filas de perlas o pedrería colgante en el borde inferior. Otro tipo de coronas tiene forma de enrejado con barrotes huecos que se empalman mediante cápsulas con piedras preciosas. La suspensión de estas coronas es mediante cadenas que se unen en una macolla de dos azucenas, y se complementan con cruces que colgarían más bajas en el centro. Los tipos de cruces son semejantes: de láminas recortadas con repujados o rótulos de los dedicantes, o de chapas sobre las que van soldadas las celdillas en las que se engastan las piedras. La corona de Suintila, robada de la Armería Real en 1921, estaba suspendida de cadenas formadas por eslabones acorazonados de chapa calada; el aro se componía de una doble chapa con dos filas de grandes piedras en cabujones en los bordes y una banda central calada con cápsulas para gemas; de ella colgaban las letras sueltas del nombre del rey, hechas con celdillas con almandinas recortadas, soldadas sobre láminas, y de cada letra colgaba una esmeralda, una perla y un zafiro. Toda esta rica composición de oro y pedrería es superada por la corona de Recesvinto, en la que la forma de las cadenas o las letras colgantes revela que proceden de un mismo taller, cuya técnica no cambió en los veinte años que pudieron pasar entre la realización de las dos coronas. El aro de la corona de Recesvinto es más ancho y consistente; los bordes llevan soldadas cintas de oro con un cordoncillo exterior y un dibujo de círculos secantes, como el de los frisos arquitectónicos, empleado para formar una red de celdillas rellenas de granates y esmeraldas; en la banda central hay tres hileras de piedras en cabujones, separadas por dibujos calados de palmetas esquemáticas, que también se rellenan de granates; las piedras van alternadas al tresbolillo y son zafiros de gran tamaño y perlas. Al mismo estilo de la corona de Recesvinto corresponden dos brazos de una cruz de gran tamaño, con zafiros alineados en el centro y perlas en los bordes. La cruz colgante de la corona de Suintila era una pieza de disco central y brazos ramificados, recompuesta con partes de otras dos cruces anteriores. La cruz de la corona de Recesvinto está formada por una sarta de cabujones soldados, que contienen grandes zafiros trabados con uñas en los brazos y perlas pareadas sobre cápsulas altas en los extremos; la cruz tiene detrás una aguja, como si hubiera servido primero de broche, y su técnica de engaste de la pedrería es idéntica a la bizantina, por lo que podría ser una pieza importada; desde luego, su estilo hizo escuela, ya que fue imitado en la forma de disponer los tipos y colores de las piedras en las cruces sencillas de chapa plana. Otra pieza reaprovechada por los orfebres de la corte toledana es una esmeralda del mismo tesoro, correspondiente al lote de la Armería Real, en la que está grabada la escena de la Anunciación; el estilo y la iconografía son orientales, aparte de que resulta muy improbable que la demanda visigoda permitiera la creación de un taller de entalles. Puede mencionarse aquí otra joya de importación, la fíbula circular de oro encontrada en una tumba de Medellín (Badajoz), con la escena de la adoración de los Magos, acompañada de un rótulo griego, que se ha relacionado con talleres sirios. Si el tesoro de Guarrazar conserva en su mayor parte productos del taller cortesano de Toledo, el de Torredonjimeno (Jaén) parece reunir piezas de sucursal algo más provinciana, que conoce las mismas técnicas. La fragmentación de este tesoro se debe a que sus descubridores no supieron apreciarlo y se entregó de juguete a unos niños que lo desmenuzaron totalmente; luego se vendió lo que subsistía a varios coleccionistas y hoy se encuentra repartido entre los museos de Barcelona, Córdoba y el Nacional de Madrid. Había aquí una o más coronas como las de Guarrazar, de las que sólo se han conservado algunas letras colgantes, y con la misma técnica de láminas dobladas para formar celdillas hay varias cruces pequeñas. Entre otras muchas laminillas, piedras sueltas y cruces recortadas en planchas, existen varias cruces con sartas de zafiros y perlas engastados en cápsulas; otras se adornan con motivos vegetales repujados y de la combinación de los dos sistemas hay piezas con veneras y rótulos grabados en los brazos y un cabujón con zafiro en la parte central. En general su arte parece más tosco y recargado que el de Guarrazar, aunque influye mucho en esto la mala conservación. En los rótulos de algunas cruces aparecen los nombres de las santas Justa y Rufina, por lo que algunos autores han identificado aquí el tesoro de una iglesia sevillana, escondido en la huida de una invasión musulmana, aunque pudiera pertenecer también a un templo más cercano al lugar del hallazgo, dedicado a las mismas santas. Otros tesoros menores, como el de Villafáfila (Zamora), de cruces recortadas en láminas, son testimonio de la extensa producción que pudieron tener los talleres de orfebrería visigoda, en los que la preferencia por las piedras preciosas de variados colores era una señal de lujo muy llamativa, que reseñan con admiración los cronistas de la invasión islámica, en la que se obtuvo un impresionante botín, tanto de objetos sagrados como de joyas personales y adornos de indumentaria o mobiliario.
Personaje Científico
Profesor de Estética en la Universidad de Turín, su ciudad natal, ha realizado investigaciones sobre este campo en la Antigüedad, plasmadas en su obra Il conceto di fare in Aristotele, de 1961. Es también autor de Poesia e Ontologia, obra publicada en 1967, en la que realiza indagaciones acerca de la poesía de vanguardia en el siglo XIX y su significado filosófico. Especialista en la filosofía alemana moderna y contemporánea, ha realizado estudios sobre autores como Schleiermacher, Martin Heidegger y Friedrich Nietzsche. Estos últimos autores son el mayor objetivo de sus investigaciones y fuente de su filosofía, que ahonda en nociones como las de diversidad y heterogeneidad, opuestas al pensamiento homogeneizador y globalizante aportados por autores como Hegel y Marx y su visión dialéctica del Hombre y de la Historia. Su doctrina, denominada "pensamiento débil", critica el afán uniformizante de las ideologías y la tradición filosófica occidental, basada en una ideal de progreso lineal y unívoco de tono evolucionista. Su crítica a la sociedad moderna le lleva a adoptar la etiqueta del post-modernismo, un estado en el que los valores aportados por la modernidad -progreso, superación, vanguardia- se ven superados por una realidad heterogénea, fragmentada y múltiple. Frente a esto, Vattimo propone la interpretación particular y relativa, que huye de los metarrelatos o las interpretaciones omniscientes aportadas por buena parte de la filosofía y las ideologías políticas anteriores. Discípulo de Gadamer, a Vattimo se debe la traducción al italiano de los escritos de Heidegger. Es autor también de obras como Schleiermacher, filosofo dell´interpretazione, publicada en 1968); Essere, storia e linguaggio in Heidegger, de 1963; Introduzione a Heidegger, de 1971); Il soggetto e la maschera, de 1974 o Introduzione a Nietzsche, de 1985.
Personaje Militar
Nació en 1901 en la región de Kursk. Hijo de un subofcial de la caballería zarista, ingresó en el Ejército Rojo en 1920. Estudia en la escuela de infantería de Poltava, en la escuela militar superior de Kiev, en la Academia Frunze y, finalmente, en la escuela superior de guerra de Vorochilov. Antes de la guerra es comandante de la región militar de Kiev y destinado al Estado Mayor Central. Tras el inicio de la invasión alemana manda el 21? Ejército y el 5? Ejército blindado en el momento de la contraofensiva soviética de noviembre de 1942. Consigue alcanzar el río Don y enlazar con Eremenko y cercan al 6? Ejército alemán en Stalingrado. Después de conseguir la capitulación de Paulus dirige las operaciones en la zona del Donets. En el verano de 1943, manda el primer frente ucraniano. Recupera Kiev del control alemán dirigido por von Manstein. En diciembre reconquista Jitomir y entra en Rovno y otras varias ciudades de importancia. En marzo de 1944 es gravemente herido y debe abandonar el mando para fallecer poco tiempo después como consecuencia de las heridas recibidas.
Personaje Militar
Nacido en 1633, en 1653 entró al servicio de Mazarino, siendo nombrado dos años más tarde ingeniero ordinario de Luis XIV. Protegido por Louvois y el propio rey, se le encargó la fortificación de las fronteras septentrionales de Francia. Así, creó en 1657 el cuerpo de ingenieros, recibiendo en 1678 el cargo de comisario general de fortificaciones y aplicando nuevas técnicas a la construcción de plazas fuertes. Interesado en la economía, redactó en 1707 "Projecte d´une dîme royale", defensa de un sistema impositivo general para todos los estamentos sociales. Tuvo mala acogida.
Personaje Arquitecto
Hijo y padre de arquitectos, Vaudoyer se especializará en la restauración de edificios romanos de la época imperial, sobre todo arcos como los de Trajano en Ancona y Benevento. Adoptará este estilo en sus numerosas construcciones, entre las que destacamos el Conservatorio de Artes y Oficios de París (1845) y la Catedral de Marsella, iniciada en 1852 y finalizada tras su fallecimiento. Su interés por el eclecticismo romántico será determinante para arquitectos como L. H. Sullivan.
termino
acepcion
Con este término, propio del culto judío, se alude a la última parte de la lectura de la Torá, que se realiza entre la última aliá regular y el maftir. De esta lectura se puede encargar tanto un cohén (sacerdote), como un levita (leví) o cualquier israelita.
Personaje Pintor
De su juventud apenas se tienen noticias, aunque según Palomino nació en Ronda. Otros datos indican fue en el año 1564. Tampoco existen indicios sobre su formación, y el primer testimonio relativo a su biografía le sitúa en 1590 en la ciudad de Sevilla. Sus obras, inmersas dentro de la corriente manierista predominante en esta época, evidencian un dibujo enérgico para definir figuras repletas de vigor. De nuevo recurre a este estilo en su forma de aplicar el color, que resulta tremendamente efectista. Parece ser que en 1603 Vázquez se traslada a México para trabajar al servicio del virrey de Montesclaros. De este periodo no ha llegado hasta nuestros días ninguna de sus obras. Tampoco se conoce la fecha de su muerte, aunque parece ser que fue anterior a 1608. Dentro de su producción destaca la Sagrada Cena que realiza para la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla, en la actualidad en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. En esta obra, atribuida inicialmente a Pablo Céspedes, se aprecia una clara influencia de las estampas flamencas. De su legado también cabe citar las pinturas que se conservan en la Iglesia de Santa Ana de Sevilla -La Resurrección, San Cristóbal y San Roque-. El dinamismo y la tensión de este conjunto pictórico, unido a su detallada técnica, le acercan una vez más al manierismo. Como muchos de sus contemporáneos recurre a las estampas de Durero y Martín de Vos. En su "Arte de la Pintura" Pacheco cita a este autor y destaca su interpretación de la parábola de El rico Epulón y el pobre Lázaro. Pertenece a su autoría el retablo de La Asunción y la pintura de La Virgen del Pozo Santo que realizó de la Catedral de Sevilla. También queda constancia de su maestría en la iglesia de San Andrés de la capital hispalense, donde ejecutó el retablo de la Inmaculada Concepción. En 1599 los Jesuitas de Marchena le contrataron para ejecutar el retablo de la Iglesia que esta orden tenía en esta localidad. Pero por motivos que se desconocen no llegó a finalizar este encargo, por lo que fue Roelas quién se encargó de ello. Sin duda, Alonso Vázquez fue uno de los autores más importantes del ultimo tercio del siglo XVI. Fue el encargado de construir el retablo Mayor del Hospital de las Cinco Llagas, donde representó a Los cuatro Padres de la Iglesia y Los Cuatro Evangelistas, entre otros temas.
Personaje
Junto a Catalina Rodríguez, María de Granada y María Fernández formó parte del grupo de mujeres que zarpó en la segunda travesía a América. Comerciante, fue en el segundo viaje como factora o representante de otros 16 mercaderes, todos ellos varones, que le encargaron llevar sus mercaderías al Nuevo Mundo: Alonso de Vallejo, Francisco Martínez, Pedro Riquelme, Juan López, maestre Antonio, Juan Montañés, Ferrand López, Alonso Pérez Roldán, Juan de Valladolid, Iñigo de Barrera, Alonso de Jaén, Jaime Garcés, Juan Gallego, Luis de Costilla, Miguel Gavilán y Antón Sánchez de Mafra. El valor de lo vendido alcanzó los 21.261 maravedíes. No se sabe cuanto ganó en la operación.