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obra
Quizá la pintura de August Macke es el caso más claro de suma de influencias de otros movimientos: desde el impresionismo en su vertiente más urbana, el Cézanne de los primeros cuadros, pasando por los fauves, hasta el futurismo y el cubismo de Delaunay, en una carrera artística que no alcanzó los seis años. Desde 1911 formó parte del Gereonsklub, que animaba la hermana del escritor y en 1912 leyó "Abstracción y naturaleza". El libro había aparecido en 1908 y es, junto con el de Kandinsky de 1912, uno de los textos fundamentales para los expresionistas y para el camino a la abstracción. Worringer critica la figuración y reivindica todo el arte no clásico, como el primitivo o el gótico; para él el arte es una expresión del ser humano y la experiencia estética es un modo de salir de los estrechos límites del yo. Su lectura animó a Macke a realizar una serie de obras abstractas en las cuales, teniendo muy presente la lección de Delaunay, descompone la luz en planos geométricos coloreados y da lugar a una construcción armónica.
contexto
Cuando llegó Giambattista Tiépolo a España, en junio de 1762, acompañado de sus hijos y ayudantes, Giandomenico y Lorenzo, era un pintor ya mayor, con 65 ó 66 años, pero seguía siendo considerado el mejor decorador de Europa. Por ello se le había llamado a la Corte de España, a fin de sustituir como decorador a Corrado Giaquinto que, achacoso y cansado, se había retirado a Nápoles, de donde ya no volvería. Tiépolo había dejado muestras de su gran y espectacular manera de pintar en todo el norte de Italia, desde Udine y Milán hasta Vicenza y su natal Venecia. Asimismo, había dejado algunas de sus obras maestras en los techos del palacio del príncipe-arzobispo de Würzburgo en Baviera. Había pintado también cuadros para las cortes de Inglaterra y de Rusia. Era, pues, una figura indiscutible. Pero cuando llega a España se encuentra con un ambiente que no le va a ser nada favorable. La venida a España el año anterior de la otra gran figura del panorama pictórico europeo, Antón Rafael Mengs, iba a crearle a Tiépolo no pocas amarguras. La rivalidad y desdén mostrados por Mengs y por sus seguidores hacia la obra de Tiépolo fue constante, así como la incomprensión de los medios oficiales. Y es que, evidentemente, representaban dos sensibilidades distintas. La pintura de Tiépolo era todo grandeza heroica y lírica al mismo tiempo, la sublimación del rococó sobre la vena caudalosa del gran decorativismo veneciano. Mengs era todo razón, orden, dibujo, esencia, y sus criterios poco a poco se iban imponiendo entre pintores jóvenes y amplios sectores de la Academia. La actividad decorativa de Tiépolo, ayudado por sus hijos, se centraría durante la década de los sesenta en los techos más importantes del Palacio nuevo. Al parecer, el primero de los frescos ejecutados sería el del Salón de Alabarderos, donde representó a Eneas conducido por Venus al templo de la Inmortalidad (hacia 1762-64), dentro de la más espectacular escenografía alegórica. En la Saleta de la Reina plasmaría El Poder de la Monarquía Española, con un programa de exaltación retórico-política. La culminación de su arte, y de las experiencias anteriores en Udine, Würzburgo y Vicenza, se halla en el techo del Salón del Trono, donde, en esa misma línea propagandística, representó La Glorificación de la Monarquía Española (1764-67). En él desarrolló toda una desbordante representación de imágenes alegóricas, grandiosas y a la vez delicadas, apoteosis de belleza y colores apastelados, en medio de celajes etéreos y rutilantes. Sin duda, no sólo fue ésta la última gran obra de Tiépolo, sino también el canto del cisne del decorativismo tardobarroco y rococó. En los últimos años de su vida recibió el encargo real de pintar siete lienzos de altar para el convento de franciscanos descalzos de San Pascual de Aranjuez (1767-69), de entre los que destaca por su pletórica belleza la Inmaculada que hoy guarda El Prado, cenit de la imagen religiosa, a la vez devota y delicada, representada por el rococó. Estos cuadros serían retirados de sus altares unos años después de la muerte de Tiépolo, acaecida en Madrid en 1770, por las presiones del rigorista y mengsiano Padre Eleta, confesor del rey Carlos III, y sustituidos por otros de pintores españoles dentro de la sensibilidad clasicista. Era el último episodio de animadversión hacia el gran maestro veneciano y hacia lo que había significado en la pintura europea de mediados del siglo XVIII.
Personaje Pintor
Hijo de Giovanni Battista, ayudó a éste desde muy temprana edad en la realización de frescos y murales del Barroco decorativo que aprendió junto con su hermano, Lorenzo, en el taller de su padre. Empezó trabajando con su padre hacia 1745, en el encargo de Carlos III, monarca español, para su Palacio Real de Madrid. Siguió ciegamente el estilo de su padre, hasta el punto que resulta tremendamente difícil para los especialistas delimitar cuáles son las partes en las cuales colaboró el hijo, y cuáles son las de mano del padre. De su padre también aprendió la técnica del grabado al aguafuerte, que practicó prolíficamente. Tras la muerte de Giambattista, Giovanni se dedicó a una obra propia centrada en la pintura de género y la caricatura, algo muy propio de finales del siglo XVIII. De su mano quedan en el Museo del Prado varias obras, casi todas ellas de carácter religioso.
Personaje Pintor
Hijo de Giambattista Tiepolo y hermano de Giandomenico, nació en Venecia en 1736. Educado en la escuela familiar, realizó sus primeros trabajos en Wüzburg en los primeros años de la década de los 50. En 1761 se traslada a Madrid siguiendo los pasos de su padre donde colabora en uno de los techos del Palacio Real y realiza varios pasteles de fiestas populares que hoy se conservan en el Prado.
Personaje Pintor
Giovanni Battista Tiepolo es el último gran decorador del Barroco italiano. Nació en Venecia en 1696; era hijo de un comerciante que dejó en difícil situación económica a la familia al fallecer. Se formó con Gregorio Lazzarini, aunque su estilo es heredero de Piazzeta y Veronés. Ingresó muy pronto en el Gremio de Pintores, a los 19 años. En 1719 se casa con Cecilia Guardi - hermana del pintor Antonio Guardi - con quien tendrá nueve hijos, heredando el taller del padre el mayor, Domenico Tiepolo, de quien también guarda obras el Museo del Prado. Realiza sus primeras decoraciones al fresco en 1725, en Udine, donde trabaja para el Palacio Arzobispal, mostrando su virtuosismo y el empleo de tonos cálidos. El éxito alcanzado provocará un aluvión de encargos en el norte de Italia, decorando palacios e iglesias y realizando gigantescos retablos como el de Verolanuova, con lienzos de 9 metros de altura. Su fama rebasó Italia y se trasladó a Würzburgo, donde trabajó en la residencia del obispo Von Greiffenclau. Regresó triunfalmente a Venecia y en 1761 Carlos III le invitó a trasladarse a España para decorar el Palacio Real de Madrid, llegando al año siguiente acompañado de sus hijos y ayudantes. En la capital española se produjo un importante enfrentamiento artístico con el Neoclasicismo de Antón Rafael Mengs, dividiéndose los críticos y artistas en dos claras tendencias. Los techos del Palacio Real le llevaron varios años y en 1769 recibió el encargo de pintar siete retablos para la iglesia del convento de San Pascual en Aranjuez, que en la actualidad se encuentran en el Museo del Prado al ser sustituidos por lienzos de Mengs, Maella y Francisco Bayeu. Tiepolo murió de repente en Madrid, en 1770, sufriendo la incomprensión de buena parte del público.
lugar
La que fuera la localidad más importante de la Canal de Berdún, Tiermas, debe su nombre a las antiguas termas romanas que poseía, y que se conocían bajo el nombre de "Baños de Tiermas". Su relación con la ruta jacobea se basa en el conocimiento que se tiene de la existencia del Hospital de San Martín, que se encontraba en las afueras del núcleo, y que era muy frecuentada por los peregrinos y hombres de negocios que llegaban hasta aquí. Tiermas fue fundada en 1201 por el rey de Aragón, Pedro II, aunque ya constaba en los documentos de San Juan de la Peña desde 1038. En 1251 fue encastillada y treinta y dos años después fue fortificada. De todas sus construcciones llama la atención sobremanera la iglesia de San Miguel Arcángel.