Cuando Augusto falleció en el año 14 de nuestra era, el sucesor designado fue Tiberio, el hijo menor de Agripa y Livia. El nombramiento no fue fácil ya que Augusto nunca mostró hacia él especial atracción. En el año 11 a.C. le había obligado a divorciarse de Vipsania para casarse con Julia, la licenciosa hija de Augusto. Participó en las campañas de Germania, Dalmacia y Panonia, brillando como general por lo que fue nombrado tribuno en el año 6 a.C. La conducta escandalosa de su esposa y la descarada preferencia del emperador por sus nietos como herederos fueron los responsables de su traslado a Rodas, regresando a la capital imperial en el año 2 de nuestra era. Tras la muerte de Cayo César sólo quedaba Tiberio como sucesor, siendo adoptado por Augusto e investido con poderes proconsulares. Su gobierno está caracterizado por la contradicción, reflejo de su carácter. El Senado le otorgó las mismas prerrogativas que a su antecesor, asegurándose su fidelidad frente a la popularidad alcanzada por Germánico. Pronto se desencadenó una revuelta en Panonia y en el Rin debido al descontento de los soldados por el retraso en el cobro de sus pagas. La revuelta se sofocó haciendo concesiones a las tropas. La muerte de Germánico en Siria motivó que las acusaciones sobre un presunto envenenamiento se acercaran al emperador, produciéndose una fuerte convulsión en la familia imperial que se resolvió con el exilio de Agripina y la adopción de Calígula. Los complots que se producían de manera casi regular motivaron que Tiberio fortaleciera las bases militares del Imperio, estableciendo a los pretorianos en Roma. El jefe del pretorio, Sejano, se convertía en el personaje más importante tras el emperador y él recibió el gobierno cuando Tiberio se trasladó a Capri en el año 26, abandonando el poder para entregarse a los placeres. Cinco años después regresaba a la vida pública acabando con el gobierno del jefe del pretorio. Sejano fue condenado a muerte y ejecutado. Respecto a su política interna, podemos decir que el gobierno de Tiberio continuó la línea marcada por su antecesor, especialmente en los aspectos económicos y administrativos. Las provincias gozaron de buena salud pero paulatinamente se impuso un régimen de terror, en parte motivado por los complots que fueron surgiendo. Hacia el año 33 Tiberio regresó a su retiro de Capri, donde la leyenda negra se empezó a fraguar, mostrándonos a un Tiberio participando en todo tipo de perversiones sexuales, salpicadas de continuas crueldades.
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Personaje
Político
En el reinado de Tiberio I continuó la lucha contra los persas iniciada por su antecesor en el trono imperial, Justino II. El enfrentamiento será felizmente finalizado por su sucesor, Mauricio, al firmar con el rey persa Cosroes II un tratado de paz.
Personaje
Político
La pérdida de Cartago ante la presión omeya motivó el estallido de una rebelión contra Leoncio. La flota bizantina, apoyada por el Partido de los Verdes, elevaba al trono a Tiberio II. El nuevo emperador no hizo nada para recuperar el perdido exarcado de Cartago, dejando a los musulmanes continuar su avance por el norte de Africa. Las noticias procedentes del país de los jázaros, donde estaba refugiado Justiniano II, motivó que Tiberio enviara una delegación para solicitar la extradición del depuesto emperador. Una nueva huida libraba a Justiniano de ser llevado a Constantinopla hasta su definitiva llegada en el otoño del año 705. Con un ejército se presentó ante la capital y solicitó le fuera repuesta su corona. Tiberio contestó de manera burlona la solicitud de Justiniano y éste se introdujo en la ciudad por la noche, haciendo huir a Tiberio II.
Personaje
Literato
El amor y la temática bucólica serán la temática favorita de los poemas de Albino Tíbulo. Estuvo vinculado al círculo de Mecenas donde se relacionó estrechamente con Horacio y Ovidio. De su amplia obra sólo conservamos dos libros de poemas.
obra
Sobrino de Juan Antonio Cuervo, Tiburcio Pérez destacará como arquitecto, iniciando su carrera a los 16 años en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Amigo íntimo de Goya, el pintor le confió el cuidado de la pequeña Rosario Weis - posiblemente su hija - cuando se exilió a Francia en 1824. El retratado aparece de medio cuerpo, cruzando sus brazos a la altura del estómago, portando en su mano derecha sus antiparras para indicar que acaba de abandonar el trabajo. El fondo oscuro otorga mayor volumetría al personaje, iluminado por un foco de luz procedente de la izquierda. La blanca camisa resalta entre las tonalidades oscuras del chaleco y el pantalón, destacando las arrugas del brazo izquierdo y las chorreras del cuello a pesar de la pincelada rápida que sólo insinúa esos detalles. La alegre expresión del arquitecto, con sus inteligentes y despiertos ojos negros, su cabello alborotado y sus elegantes patillas, conforman uno de los mejores rostros pintados por Goya en la década de 1820, la misma que nos dará las famosas Pinturas Negras cuyas tonalidades son similares a este excelente retrato.
Personaje
Pintor
Washington Allston fue el primer gran pintor americano de paisaje que se puede incluir dentro del Romanticismo. Estudió en Londres en 1801 con Benjamín West. De 1803 a 1808 viajó por toda Europa y el Museo del Louvre pintó a los grandes Maestros. Le influyeron pintores como Claudio de Lorena, Füssli o Turner. El estilo de este último pintor parece apreciarse en una obra de Allston Desarrollo de una Tormenta en el Mar. En 1818 vuelve a América e intenta pintar temas históricos aunque no lo consigue y continúa pintando paisajes. En sus obras paisajísticas su romanticismo se manifestaba en lo grandioso y en lo dramático que aparecía en las formas monumentales de la naturaleza. Después en una época posterior fue un pionero de la corriente subjetiva y visionaria de la pintura de paisaje americana y que se remite más al sentimiento que a la representación directa y real de la naturaleza. Característicos de este estilo último son unos pequeños cuadros casi oníricos como Paisaje a la luz de la Luna de 1819 del Museo de Bellas Artes de Boston. Entre los escritos de Allston destacan poemas, una novela gótica titulada Monaldi y sus Conferencias sobre Arte publicadas póstumamente en 1850.
obra
Ticio era uno de los cuadros que junto a Sísifo formaba parte de la serie titulada Las Furias o Los Condenados que había encargado Doña María de Austria a Tiziano en 1548, destinada a ocupar una de las salas de su palacio. De los cuatro que debían formar parte de la serie sólo hay una constancia documental de tres, pero uno de ellos se perdió. Ticio violó a Latona y fue condenado a que un buitre le devorara eternamente los intestinos. Vemos al gigante encadenado a dos troncos de árbol, mientras el animal procede a devorarle las entrañas. La serpiente aparece como símbolo del pecado y del mal. Los escorzos característicos del Manierismo son habitualmente empleados en estas fechas por Tiziano, con seguridad para otorgar mayor violencia y dramatismo a la escena reforzado por los efectos relampagueantes de luz. La pincelada que Tiziano utiliza es más empastada, apreciándose manchas en diferentes zonas. Estas series moralizantes debían ser habituales en el Renacimiento y en el Barroco.
acepcion
Forma parte del grupo de los ocho pashien y representa a un asceta instruido por Lao-Tze. Según las creencias chinas su aspecto es el de un viejo deforme que se ayuda de un bastón de hierro.
lugar
Tiebas contó con castillo, en la actualidad solamente quedan las ruinas, que desempeñó las funciones de prisión y fortaleza junto al Camino de Santiago, de archivo real y de residencia temporal de los reyes. Su distancia a Pamplona es de 14 km.