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Un documento del año 1455, originario de la abadía francesa de Saint-Denis, señalaba que "nuestra tierra de Brye está toda despojada, sin ningún valor y deshabitada". En cambio a principios del siglo XVI se afirmaba, de la misma tierra, que había retornado íntegramente al cultivo en "numerosos lugares que solían estar antes incultos o abandonados al bosque". Se trata, sin duda, de uno de los muchos testimonios que demuestran que en Europa tuvo lugar, desde mediados del siglo XV, una reconstrucción en el campo. En efecto, una vez pasada la tormenta de la crisis el mundo rural de la Europa cristiana pudo recuperar el pulso vital que había perdido. Pero aquello en modo alguno fue un retorno a las realidades anteriores al estallido de la crisis. Antes al contrario lo que se produjo fue una adaptación a las nuevas condiciones existentes. De ahí que la reconstrucción agraria que siguió a la crisis fuera, a la vez, una auténtica reordenación del mundo rural. Es tradicional, en el ámbito historiográfico, contraponer al siglo XIV con el XV, identificando al primero con la crisis y presentando al segundo como el paradigma de la recuperación. Ciertamente la realidad es mucho más compleja. Recordemos, por ejemplo, que en pleno siglo XV la década 1420-1430 fue enormemente sombría, pues en ella se dieron cita, con gran intensidad, todas las calamidades que habían acompañado a la depresión de la anterior centuria. Los años 1440-1441, por otra parte, fueron malos pare la cuenca de París, así como el periodo comprendido entre 1438 y 1453 pare la región de Burdeos. No olvidemos, por otra parte, que en algunas regiones europeas no puede hablarse en rigor de reanimación del sector agrario hasta comienzos del siglo XVI. Pero, en sus líneas generales, estimamos que la contraposición aludida, entre un siglo XIV catastrófico y un XV de recuperación, puede resultar francamente operativa. De ahí el uso del término restauración, aplicado por el historiador francés H. Neveux pare referirse al mundo rural de su país en el periodo posterior al año 1450. La reconstrucción agraria de la Europa del siglo XV tiene, sin duda, muchas facetas. Una de ellas consistía en una recuperación para el cultivo, lo más amplia posible, de las tierras que habían sido abandonadas en los tiempos oscuros. Pero los aspectos más singulares de la reconstrucción agraria no tienen que ver con el pasado sino con los nuevos caminos que se abrían al mundo rural, ya fueran estos el auge creciente de la actividad ganadera o el impulso que experimentó la especialización de los cultivos. Por otra parte, al igual que sucediera con la depresión del siglo XIV, la reactivación de la decimoquinta centuria no dejó de tener su incidencia sobre el tejido social existente en el ámbito rural.
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La victoria de los aliados en la guerra produjo en un breve plazo de tiempo la división de Europa. Hubo una Europa que siguió la senda del comunismo, en parte por las revoluciones que tuvieron lugar durante el período bélico, pero sobre todo debido al influjo de las armas soviéticas. En la Europa Occidental, en cambio, se reafirmaron las formas democráticas, implantándose en naciones que no las habían tenido hasta el momento y adquiriendo rasgos peculiares en las que ya las poseían, de tal modo que bien puede decirse que el sistema político y los contenidos programáticos fueron refundados. Aunque hubo disparidades importantes dependiendo de los países -la depuración, como es lógico, fue una cuestión que no se planteó en Gran Bretaña- existió una coincidencia general en el desarrollo de programas sociales y en la exigencia de la reconstrucción económica.