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obra
Era costumbre en aquellos años separar la plaza de toros en dos con unas tablas para disfrutar doblemente del espectáculo. Los aficionados ocupan las gradas mientras que numerosas figuras se distribuyen por el ruedo. En primer plano un torero sonriente se dispone a matar al animal mientras que en la otra zona un banderillero ejecuta su actuación. La disposición en grupos ha sido perfectamente interpretada por Goya, creando a su vez un sensacional efecto atmosférico. Con esta escena se cerraba la serie de los Toros de Burdeos.
monumento
Sobre un antiguo convento de Capuchinos a mediados del siglo XIX se levantó la Plaza Real. Se trata de un conjunto arquitectónico formado por edificios uniformes, con pórticos, decorados con elementos relacionados con navegantes y exploradores americanos. Françesc Daniel Molina es el responsable de los diseños, si bien se ha reformado este espacio en algunas ocasiones a lo largo del siglo XX. Bajo los pórticos se encuentran las populares cervecerías que convierten este lugar en uno de los más populares de la cuidad. Las farolas en forma de árbol fueron diseñadas por Gaudí en su juventud.