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Pilum utilizado por las legiones romanas, llamado por los especialistas de tipo de cubo. Se da en Italia e Iberia desde el siglo V a.C.
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Variante del pilum romano utilizada en época republicana, entre los siglos III y I a.C.
Personaje Religioso
Obispo de la Diócesis Asidonense entre los años 633-38, consagró numerosas ermitas como la de los Santos Mártires en Medina Sidonia o la basílica de La Puebla.
obra
Fotografía cedida por La Rioja Turismo
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El museo y la biblioteca ambrosiana se encuentran en Milán. La colección de pintura destaca no sólo por sus cuadros, sino por poseer algunos cartones preparatorios de grandes maestros para sus obras maestras. Entre éstos podemos citar el único boceto conservado de Rafael para su Escuela de Atenas, fresco que pintó en las Estancias del Vaticano. Además, existen varios cartones de Tibaldi para la catedral del Duomo. Entre los óleos más conocidos se encuentran obras de Leonardo da Vinci, Caravaggio, Botticelli y Tiziano.
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La pinacoteca de Capodimonte se alberga en el palacio homónimo, obra neoclásica construida entre los siglos XVIII y XIX por el arquitecto A. Medrano. El palacio está rodeado por unos jardines extensos y agradables de visitar. La colección de pintura recoge un amplio período y se inicia en el Trecento. Custodia obras de artistas primitivos italianos como Simone Martini, Taddeo Gaddi, Massolino, etc. Entre la pintura del Renacimiento encontramos nombres tan conocidos como Masaccio, Botticelli, Bellini, Rafael y Miguel Ángel. El período barroco está marcado por la estancia de Caravaggio en la ciudad, que transformó la pintura local. Así, a las obras de Caravaggio se suman las de Jusepe Ribera, español afincado en Roma. Fuera de Italia, existen obras de autores consagrados como el Greco, Brueghel, Mengs, Cranach, etc. La sección del siglo XIX se dedica sobre todo a artistas extranjeros que visitaron la ciudad y la tomaron como modelo para sus obras. Además, completa la colección un importante fondo de artes decorativas, relojes, vidrio, etc. Fuera del contexto cronológico de la historia, existen varias salas dedicadas al artista norteamericano del pop Andy Warhol.
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El Palacio Minucci Solaini alberga actualmente la Pinacoteca de Volterra. Se trata de uno de los edificios más singulares de la ciudad por la limpieza de sus proporciones. La historiografía local atribuye el edificio a Antonio da Sangallo el Viejo, encontrando similitudes con el palazzo Strozzi de Florencia, aunque hallamos más afinidad estilística y decorativa con Baccio d´Agnolo, quien trabajó con Sangallo. Desde 1982 es sede de la Galería Pictórica Comunal que creó en 1905 Corrado Ricci en el segundo piso del Palazzo dei Proiri, con obras de diversa procedencia, particularmente con las obras procedentes de la capilla de San Carlos anexa al Duomo. Entre los artistas más importantes cuyas obras se conservan en la Pinacoteca destacan las figuras de Giovanni Pisano, Taddeo di Bartolo, Cenni di Francesco, Francesco di Neri, Francesco di Domenico Valdambrino, Benvenuto di Giovanni, Neri di Bici, Pier Francesco Fiorentino, Ghirlandaio, Luca Signorelli y la magnífica Deposición de la Cruz de Rosso Fiorentino.
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Entidad artístico cultural sin ánimo de lucro fundada en 1881, se ha convertido en uno de los mayores dinamizadores de la actividad cultural catalana de los últimos tiempos al ceder sus salas de exposiciones a artistas noveles. Conserva una interesante colección de arte en su pinacoteca. Recientemente ha sido declarado asociación de interés cultural por la Generalitat de Catalunya.
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La Pinacoteca de Brera toma su nombre de un antiguo convento del siglo XII. Este convento, de los Humillados, estaba en el lugar desde antes de 1178, año en que es citado por primera vez. Los hermanos construyeron hacia mediados del siglo XIII una iglesia que se conservó hasta el siglo XIX. La iglesia se dedicó a Santa María de Brera, que en latín corrupto significa "del prado", de donde vendría el nombre del posterior conjunto arquitectónico. La parte conventual se mantuvo hasta el siglo XVI, a mediados del cual se produjo un hecho que marcó su desaparición: San Carlos Borromeo, el cardenal, sufrió allí un atentado contra su vida a resultas del cual el papa Gregorio XIII abolió la Orden de los Humillados en 1571. La abolición llevaba implícita la expropiación de todos sus bienes y terrenos, que se dedicaron a la construcción de una universidad jesuita. En 1591 se encargó el proyecto universitario al arquitecto Martino Bassi. En 1615 se hizo un nuevo proyecto, a cargo de Francisco María Richini, pero en 1658 moriría el arquitecto, dejando incompleta la construcción. Ésta no habría de terminarse hasta el siglo siguiente, en pleno estilo barroco. Ya en el s. XVIII, con el edificio terminado, el año 1762 era disuelta la Orden jesuita, por el extremado poder político y económico que había llegado a alcanzar, interfiriendo en los asuntos del Vaticano. Durante este siglo, la zona del Milanesado estaba bajo el dominio del Imperio austriaco. Se impuso el Neoclasicismo y se realizaron algunas intervenciones en el conjunto siguiendo esta estética, bajo la dirección del arquitecto italiano Piermarini. En 1773 la emperatriz María Teresa tomó bajo su protección el conjunto y decretó que en su sede se ubicaran los siguientes organismos: la Scuela Paolina, la Biblioteca, el Observatorio Astronómico, el Instituto Histórico Lombardo y la Academia de Bellas Artes, creada en 1776. Fue el asentamiento de la Academia en este lugar el acontecimiento que determinó la creación de la Pinacoteca, como complemento al estudio y la formación de los artistas, tal y como ocurría con otras academias europeas (ver el caso de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid). El edificio, completamente barroco, goza de una aspecto escenográfico con grandes columnatas y rampas de acceso, centrado con un gran cortile a la italiana, lleno de bustos en bronce de hombres ilustres. La colección, como ya se ha indicado, arranca de la época de la Academia, que declara de interés la formación de un núcleo pictórico para adiestramiento de sus estudiantes. La verdadera fundación, sin embargo, no llega hasta 1803, cuando el pintor y académico Giusseppe Bossi otorga los estatutos de la Academia en los cuales se regula específicamente la gestión de la Pinacoteca. Su misión será la enseñanza y la exposición al público. No debemos olvidar que en 1803 el Imperio napoleónico ha avanzado por toda Europa y el Milanesado ve con agrado el fin del gobierno extranjero de los Austrias a cambio del gobierno de Francia, muy cercana culturalmente y gobernada nada menos que por un semi-italiano, como era Napoleón Buonaparte. Los ideales de este genio del siglo XIX acerca de la liberalización de la cultura y su extensión fuera de las élites tradicionales marcaron este espíritu aperturista de la Academia. Otro valor del dominio napoleónico fueron las desamortizaciones de las propiedades eclesiásticas, que en Italia significaban un tremendo monopolio sobre las obras de arte. Las desamortizaciones tuvieron su punto álgido entre 1801-1811, período que coincide con la dirección de Giuseppe Bossi. Éste se aprovechó al máximo de esta situación, nutriendo la colección de la Pinacoteca con las obras expoliadas de iglesias y conventos. Se formó una comisión expropiatoria, que trabajaba para el Imperio seleccionando las obras más importantes. Un amigo de Bossi, el pintor Andrea Appiani, formaba parte de la comisión, lo que benefició más aún a la Pinacoteca. El resultado de los volúmenes en fondo que entraron fue tan grande que en 1808 se demolía la iglesia de Santa María di Brera para dar más espacio a las salas de la Pinacoteca. Así las cosas, el 15 de agosto de 1809, cumpleaños de Napoleón, se efectuaba una segunda inauguración de la Pinacoteca para exponer los fondos requisados, una de cuyas joyas eran los Desposorios de Rafael. Los extensos catálogos efectuados durante estos años permiten reconstruir minuciosamente la procedencia y ubicación original de numerosas obras de arte. Durante la Restauración que siguió a la derrota de Napoleón se devolvieron muchas de las obras que habían salido de Italia con rumbo a las colecciones francesas, pero la Pinacoteca conservó en su mayoría las nuevas adquisiciones. Además, se inauguró un programa de intercambios con la Galería Imperial de París, de la cual provienen las obras de Rubens, Rembrandt, Van Dyck y Jordaens que hoy contemplamos en Milán. La evolución subsiguiente es meramente administrativa. En el año 1882 la Pinacoteca alcanza tal importancia que se independiza de la Academia; en 1903 se ordena la colección mediante criterios cronológicos y geográficos, es decir, por escuelas pictóricas. Ya en el siglo XX destacan dos hechos: por un lado, la designación del pintor Modigliani como conservador de la colección (como Picasso lo fue del Museo del Prado), y los terribles desperfectos causados en 1943 por la Segunda Guerra Mundial, que dejaron semidestruido el edificio, que hubo de ser reconstruido de nuevo. Las obras más importantes que podemos contemplar en la Pinacoteca son en su mayoría italianas y centroeuropeas. Entre las primeras destacan la Sacra Conversazione de Piero della Francesca, una de las más altas realizaciones del Quattrocento, que compite con el impresionante Cristo Muerto de Mantegna, uno de los escorzos más violentos de la pintura europea. También hay un San Jerónimo de última época de Tiziano, la Cena en Emaús de Caravaggio, una Piedad de Carlo Crivelli, la Cena en casa de Simón del Veronés y un par de veduttas de Canaletto. Fuera de Italia destaca un San Francisco del Greco, la Última Cena de Rubens y dos retratos de damas de Van Dyck y Rembrandt, respectivamente.