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monumento
El influyente banquero Luca Buonacorso Pitti será el promotor de esta construcción en la segunda mitad del siglo XIV, encargando el proyecto a Filippo Brunelleschi, aunque será Luca Fancelli quien se encargue definitivamente de los trabajos. Se trataba del primer palacio externo a las murallas de la ciudad, planteándose una obra en estilo renacentista, una fábrica reducida respecto al edificio actual. Se proyectó un palacio sobrio y armónico, en el que se integran elementos clásicos de orden dórico, jónico y corintio, otorgando a la piedra un papel fundamental. Sucesivas ampliaciones dotarán al palacio del aspecto actual, que le convierten en una de los edificios más impresionantes de Florencia, con su fachada de más de 200 metros de largo al pie de una colina. La participación de los Pitti en una de las conjuras contra los Médici provocaría la interrupción de los trabajos, hasta que hacia el año 1550 el gran duque Cosme I lo adquirió para instalar en él su residencia familiar, abandonando el Palazzo Médici. Ocho años más tarde encargó a Bartolomeo Ammannati los trabajos de reforma; se sustituyeron las techumbres antiguas por una balaustrada, abrió las arcadas en los muros de la planta baja y proyectó el patio y la fachada que mira a los jardines. Vasari será el encargado de realizar el pasadizo que une este palacio y el Palazzo Vecchio, corredor que pasa sobre el Ponte Vecchio donde se originó la Galleria degli Uffizi al estar decorado con obras de arte. Ya en el siglo XVII Giulio y Alfonso Parigi ampliaron más la fachada; entre 1764-1819 Giuseppe Ruggieri añadía los pórticos perpendiculares a la plaza. El gran duque Fernando I será el encargado de dotar de un aspecto regio al edificio en su decoración, empleando a grandes artistas como Pietro da Cortona. En la actualidad, el Palazzo Pitti alberga un amplio número de museos: la Galería Palatina -con obras de Tiziano, Rubens, Tintoretto o Rafael-, el Museo degli Argenti -con excelentes muestras de orfebrería y joyas-, el Museo de la Porcelana, la Galería de Arte Moderno -en la que están representados los mejores artistas italianos desde el siglo XIX-, la Galería del Vestido y el Museo de Carrozas. A espaldas del Palazzo se abren los impresionantes Jardines de Bóboli.
museo
El palacio real de Turín fue construido por Amedeo di Castellamonte en el siglo XVIII. Se encuentra en la Villa de Stupinigi. Sus interiores están decorados por el barroco Filippo Juvarra. El edificio es sombrío, de aspecto militar, con jardines geométricos del francés Le Nôtre. Los interiores son suntuosos, con decoraciones de Claudio Beaumont, Luigi Pinotto y Pietro Piffetti. En el interior hay también muebles y tapices franceses. El remate del castillo es rococó. Existe un Gabinetto Cinese, con objetos orientales.
museo
El siglo XVI representó para Génova un momento de esplendor económico. Constituida como república, Génova era el gran banco italiano que prestaba el dinero a la monarquía española, alemana, etc. Su poderosa flota de comerciantes convirtió a la ciudad en la más directa rival de Venecia. El esplendor se produjo con el gobierno de la familia Doria, que remodeló la ciudad y la llenó de flamantes palacios que evidenciaban el poder de la república. Entre estos palacios se encuentra el Palazzo Rosso, así como el Palazzo Bianco, el P.Doria, etc. El Palazzo Rosso, al igual que otros, se ha convertido en un museo de arte europeo del Barroco, que incluye obras de pintores como Tiziano, Veronés, Tintoretto, Van Dyck, Caravaggio, etc. Además posee otra colección de medallas y esculturas barrocas.
monumento
En las cercanías del Palazzo Strozzi se alza el no menos majestuoso Palazzo Rucellai. El rico mercader Giovanni Rucellai encargó a Leon Battista Alberti en 1446 el diseño de su palacio familiar, convirtiéndose en una de las mejores realizaciones del Renacimiento florentino. Los trabajos se continuaron cinco años después, siendo el director de las obras Bernardo Rosselino. La construcción consta de tres plantas y se corona con una espectacular cornisa. En esta fachada del palacio, las pilastras de órdenes clásicos marcan las verticales de los tres pisos. A su vez las horizontales son dibujadas por los entablamentos de los órdenes. La medida base es el cuadrado y la alternancia de vano/muro/pilastra marca un ritmo perfectamente armónico. Las proporciones y el lenguaje clásico de esta fachada otorgaron al edificio una gran consideración por parte de sus contemporáneos.
obra
La construcción de este hermosísimo palacio se remonta al siglo XVI. Sus primeros propietarios dieron al edificio el nombre de Palazzo Capodiferro, nombre familiar que hoy lleva la plazoleta donde se alza el edificio. El palacio fue edificado por orden del cardenal Girolamo Capodiferro, tesorero pontificio y hombre de confianza de Julio III. La espléndida fachada fue decorada por Giulio Mazzoni empleando el estuco.
obra
En la famosa Galería de la Perspectiva del Palazzo Spada, Borromini crea un efecto típicamente barroco al crear un pasillo rodeado de columnas que parece alargarse eternamente y provoca la ilusión óptica del aumento del tamaño de la estatua del fondo, gracias al empleo de la perspectiva huidiza aplicada a los elementos arquitectónicos. Se trata de un ingenio perspectivo construido en el jardín que convierte una longitud real de 8,60 m en una profundidad ilusoria de 37 m, gracias a la degradación que impone tanto a las columnas como a la bóveda de cañón acasetonada y al diseño del solado.
obra
Como la mayoría de los palacios romanos, la estructura del edificio se organiza alrededor de un patio de planta cuadrada. La decoración de este patio del Palazzo Spada corrió a cargo de Giulio Mazzoni, empleando el estuco como material, creando la sensación de tratarse de mármol, un efecto típicamente barroco.