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La fachada del palacio Episcopal abierta a la plaza del Ayuntamiento consta de dos plantas jalonadas de regulares vanos y portada de estilo renacentista, rematada por ninfas de aspecto tosco que portan el escudo cardenalicio, obra realizada por Alonso de Covarrubias.
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Antoni Gaudí recibió el encargo de construir el Palacio Episcopal de Astorga, puesto que el anterior edificio había sido destruido a causa de un incendio en 1886. En 1889 se coloca la primera piedra y dan comienzo oficialmente a las obras. El conjunto tiene planta de cruz griega, rematada en los brazos con torres cubiertas por conos de pizarra negra. El aspecto exterior es espectacular, mostrando un castillo con aire de encantamiento. En la actualidad, el Palacio, uno de los monumentos más importantes de la Ruta Jacobea, es la sede del Museo de los Caminos.
monumento
Antoni Gaudí recibió el encargo del Palacio Episcopal de Astorga, por parte del obispo reusense Grau, puesto que el anterior palacio había sido destruido a causa de un incendio en 1886. En el momento en el que se le encarga a Gaudí el proyecto, se encontraba trabajando en la casa Güell y en la cripta del templo de la Sagrada Familia, por lo que dificultó en trasladarse a Astorga para realizar los estudios pertinentes sobre los distintos monumentos de la ciudad y el entorno donde se iba a ubicar el Palacio Episcopal.. En 1887 Gaudí traza los planos y tras un período de rectificaciones y discrepancias al respecto, el 24 de junio de 1889 en honor al obispo patrocinador, el doctor don Juan Bautista Grau y Vallespinós se coloca la primera piedra y dan comienzo oficialmente a las obras. Fue concebido como un edificio exento, aunque en la actualidad aparece rodeado por una cerca de piedra de granito y verjas de hierro. La fachada principal se adelanta ligeramente y en ella destaca el pórtico de entrada compuesto de arcos abocinados realizados con grandes dovelas y cubierto con una cúpula sobre pechinas. Cada fachada lateral se enmarca con dos torreones de planta circular, tres de ellos iguales y el cuarto de mayor diámetro. Se rematan con chapiteles de fuerte pendiente. En sendas fachadas avanzan dos cuerpos a manera de hastíales con contrafuertes en los ángulos y en la parte central. La cabecera del edificio muestra planta movida con tres cuerpos en forma de ábsides imitando la apariencia externa de una girola gótica. La cubierta de la construcción toma la forma de cruz griega, a dos aguas, con piezas de pizarra. En el exterior del edificio destaca las distintas soluciones del arquitecto así como la interpretación de los elementos historicistas. Son notables los "arcos de huevo" del pórtico, los huecos abiertos en arcos trilobulados en hiladas avanzadas y los calados de la barandilla del pórtico y del remate de todo el edificio a su alrededor, tomados del repertorio ornamental de Viollet le Duc. El arquitecto Guereta, que se hará cargo posteriormente de las obras se ajusta, en gran medida, a las ideas de los proyectos primitivos. El granito blanco y la pizarra de la cubierta resaltan en el exterior sobre la rosácea piedra de la Catedral. La volumetría externa tiene su correspondencia al interior. El edificio se desarrolla sobre una planta regular pero muy movida. El núcleo central es un gran cuadrado con torres cilíndricas en los ángulos y cuatro cuerpos salientes en los laterales, mayor el que se orienta hacia la cabecera con triple ábside, algo más pequeño el opuesto, hacia la fachada principal y en el resto dos cuerpos rectangulares similares. La construcción se compone de cuatro plantas, sótanos, baja, principal, o noble y sotabanco añadiendo a las mismas dos entresuelos que se intercalan entre el piso bajo y el principal y entre este y el superior. En el primer proyecto de Gaudí en junio de 1887 la planta correspondiente a los sótanos esta muy compartimentada pero posteriormente alteró el proyecto, dejándola totalmente abierta. En la planta baja se fundamenta su estructura en muros de carga y pilares de piedra con bóvedas de crucería sobre arcos ojivales, teniendo sus finos nervios realzados en barro cocido dotando a las estancias de gran colorismo. La colección de capiteles de esta plata es excepcional y recuerdan formas mudéjares, naturalistas y tradicionales, pero siempre interpretados con absoluta libertad. De esta planta destaca la secretaría antigua de forma rectangular y con bóveda sustentadas sobre dos columnas centrales, tiene excelente iluminación a través de las vidrieras geométricas de sus ventanales. El provisorato repite en planta el esquema de la capilla que se encuentra en el piso superior. Esta iluminado, igualmente, por las vidrieras. La influencia de la catedral leonesa es evidente. En la planta principal o noble se encuentran las habitaciones y dependencias del obispo y las habitaciones de mayor rango de la institución episcopal. Todas las salas están decoradas por un notable conjunto de vidrieras que son realizadas por distintos talleres del momento como la casa Maumejean o Cristalerías Rodríguez. Curiosos capiteles con ábacos estrellados se reparten por las columnas de este piso. Han sido considerados originales gaudinianos pero son reinterpretación bastante fidedigna de la estrella octogonal que muestran los capiteles de la capilla baja de Sainte Chapelle de París. El espacio central, el vestíbulo, de este se distribuye al resto de las dependencias en planta tiene forma de cruz griega. El tercer piso rompe, en su interior, con los esquemas de Gaudí. Es obra de Guereta. Se compartimentan las habitaciones más de lo que estaban en el proyecto original de Gaudí así como la multiplicación de las galerías y abertura de terrazas que en los proyectos originales no existían.
monumento
En la estrecha calle del obispo de Jaca se encuentra el Palacio Episcopal, un edificio del siglo XVII construido siguiendo el estilo renacentista. Este palacio fue la sede del Museo Diocesano hasta que se trasladó a la Catedral.
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Este palacio neoclásico construido en los últimos años del siglo XVIII es la sede del Museo Diocesano de Palencia, que en sus doce salas guarda buena parte de los tesoros artísticos de la diócesis palentina.
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<p>Sigüenza es una histórica ciudad situada en la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se encuentra en una zona elevada, con un casco antiguo medieval que le da un carácter muy pintoresco y cargado de historia.</p><p>Sigüenza tiene raíces antiguas: fue asiento de antiguas poblaciones prerromanas, y posteriormente tuvo relevancia durante la época romana y medieval. Durante la Edad Media alcanzó gran importancia como sede episcopal, lo que marcó su desarrollo político, social y arquitectónico durante siglos.</p><p><strong>&nbsp;</strong>Su casco histórico conserva una trama medieval: calles empedradas, rincones antiguos, plazas, casas de piedra, que transmiten su pasado señorial y religioso. Entre sus monumentos más emblemáticos destaca la Catedral de Sigüenza — una catedral con siglos de historia, mezcla de estilos (románico, gótico, renacentista) — que domina el perfil de la ciudad. Otro edificio singular es el Castillo de Sigüenza, antiguamente fortaleza defensiva y hoy reconvertido en Parador de Turismo; su presencia refuerza el aire histórico y medieval de la ciudad. Pasear por el casco antiguo de Sigüenza permite ver restos de murallas, palacios antiguos, iglesias y construcciones tradicionales, lo que hace a la ciudad un lugar muy atractivo para quien disfruta del patrimonio.</p><p>Sigüenza combina su valor histórico con un entorno natural tranquilo y una ubicación que ofrece paisaje, naturaleza y tranquilidad, ideal para escapadas, turismo cultural y descanso. Su atmósfera de ciudad pequeña, con tradición, calles estrechas y un patrimonio bien conservado, le da un aire encantador, especialmente en fines de semana o temporadas turísticas.</p>
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El rey Alfonso VIII donó al arzobispo Jiménez de Rada diversos solares sobre los que se edificó el Palacio Episcopal, un inmueble de grandes dimensiones en cuya planta distinguimos dos espacios: en primer lugar la fachada abierta a la plaza del Ayuntamiento; consta de dos plantas jalonadas de regulares vanos y portada de estilo renacentista, rematada por ninfas de aspecto tosco que portan el escudo cardenalicio, obra realizada por Alonso de Covarrubias. La segunda zona pertenece a la fachada que se abre en el lado oriental, con un arco de medio punto y dovelas almohadilladas -en sintonía con los palacios florentinos- flanqueado por dos pilastras salomónicas y rematado por dos grupos de figuras que sostienen escudos, un balcón y un frontón triangular. Para facilitar el acceso de los prelados a la Catedral primada, el cardenal Mendoza ordenó en el siglo XVII construir un arco a nivel de calle. Las reformas del palacio continuaron en las centurias siguientes, especialmente en el siglo XVIII cuando el cardenal Lorenzana hizo derribar casi todo el edificio para levantar uno de nueva planta.
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El Palacio Euskalduna es una obra de gran potencia y rotundidad, volcada sobre la ría, configurándose como un enorme complejo multifuncional de 53.000 metros cuadrados situado en el centro de la ciudad.
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Paralelamente a la construcción del Museo Guggenheim se convoca un nuevo concurso, en este caso abierto a todos los arquitectos, para la construcción del Palacio de Congresos y de la Música en Bilbao. Su carácter abierto y anónimo hace que el ganador no sea un arquitecto de prestigio internacional. Federico Soriano, joven arquitecto madrileño, seduce al jurado con una sugerente propuesta de "barco de acero" homenajeando a los antiguos astilleros sobre los que se asentaría el edificio, que además iba a tomar de ellos su nombre, Palacio Euskalduna. Algún miembro del jurado confesó que, al conceder el premio a ese proyecto que llevaba por lema "El buque fantasma", creían traer a Bilbao la obra de un mítico arquitecto español, Saénz de Oiza. El Palacio Euskalduna es una obra de gran potencia y rotundidad, volcada sobre la ría, configurándose como un enorme complejo multifuncional de 53.000 metros cuadrados situado en el centro de la ciudad. El auditorio cuenta con 2.164 butacas y un escenario de 1.770 m2, convirtiéndose en el mayor de España y en el segundo de Europa.
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La construcción del palacio Farnese se llevó a cabo en 1517, bajo orden del Cardenal Alejandro Farnese, futuro Papa Paolo III, basándose en el proyecto de A. da Sangallo el Joven. Tras la muerte de éste, las obras fueron continuadas por Miguel Angel, a quién se debe la construcción de la cornisa y el balcón central. El palacio está situado en la plaza homónima y, actualmente, es la sede de la Embajada francesa. La decoración es una síntesis arquitectónica del Renacimiento romano; las pinturas que se pueden ver en su interior celebran el ascenso de una dinastía e inauguran triunfalmente el siglo del barroco. Dentro del palacio, encontramos la galería Farnese, una de las más importantes de Roma y de toda Italia. El Cardenal Odoardo Farnese invitó a la familia Carracci a Roma, con el encargo de decorar mediante frescos algunos techos y bóvedas del palacio, terminando las obras en el 1589, y destacando por encima del resto la decoración de la bóveda de la galería. Iniciada en el año 1568, se trata de una galería de pequeño tamaño, de unos 20 metros de largo por 6 m. de ancho. En ella, encontramos colecciones de estatuas antiguas (el Toro Farnesio, el Hércules Farnesio) y de pintura; el objetivo de su fundador fue crear una colección escultórica acompañada por pinturas. Destacan, por encima del resto, las composiciones de Carracci. La bóveda de cañón está compartimentada por medio de arcos y estatuas pintadas.