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Personaje Militar Político
Comunera, esposa de Juan de Padilla. María llegó a gobernar sola Toledo hasta la llegada del obispo de Zamora Antonio de Acuña, más preocupado por dirigir las actividades militares que las espirituales. Al recibir las malas nuevas sobre Villalar, María se vistió de luto y fue entonces cuando entró realmente en la historia como enérgico soporte de la última resistencia de las Comunidades de Castilla en Toledo, ocupando el Alcázar con sus seguidores el 28 de abril y dirigiendo, primero desde su casa y luego desde allí, la resistencia al emperador. Colocó tropas en las puertas toledanas, mandó traer la artillería desde Yepes, implantó contribuciones y nombró capitanes de las tropas comuneras toledanas. Aunque Lasso de la Vega y Avalos se inclinaban por capitular, ella logró evitar la rendición. María llegó a mantener la causa comunera nueve meses después de Villalar aunque el largo lapso que Toledo resistió se debe en parte a que el ejército real fue a Navarra para combatir la invasión francesa que comenzó el 10 de mayo, oportunidad que muchos ex-comuneros aprovecharon para lograr el perdón luchando contra Francia. Tras rendirse Madrid, solo resistía Toledo. En aquellos momentos, María Pacheco controló totalmente la situación en Toledo. Para mantener el orden llegó incluso a apuntar los cañones del Alcázar contra los toledanos y entrar el 6 de octubre en el Sagrario de la Catedral para, de rodillas, coger la plata para pagar a los soldados. Cuando la situación se hizo insostenible, María Pacheco se fugó de noche disfrazada de aldeana y logró llegar a Portugal donde murió. Denostada de los siglos XVI a XVIII, María empezó a ser alabada por los liberales en el reinado de Isabel II. Ciertamente tuvo un fuerte carácter. Sus contemporáneos se refirieron a ella admirativamente como "Leona de Castilla", "brava hembra" y "centella de fuego" aunque también se dijo que "era más propensa a los excesos que a la moderación". Su hermano menor, Diego Hurtado de Mendoza, escribió un epitafio, en claro desacuerdo con las opiniones anteriores: Si preguntas mi nombre fue María si mi tierra, Granada; mi apellido de Pacheco y Mendoza, conocido el uno y el otro más que el claro día si mi vida, seguir a mi marido; mi muerte en la opinión que él sostenía España te dirá mi cualidad que nunca niega España la verdad. (en versión de A. González Palencia y E. Mele, 1941)
Personaje Escultor Pintor
Su legado se encuentra repartido a lo largo de pequeñas iglesias en la región del Tirol. El desarrollo de su carrera coincide con el paso del gótico tardío a modelos dotados de mayor dramatismo. En este tiempo entra en contacto con la escuela de Padua, mostrando su inclinación por la obra de Filippo Lippi y Mantegna. Las esculturas del altar de Vipitendo de Hans Multscher es otra de las obras que más impresión le causan. En el altar de la iglesia parroquial de San Lorenzo actualmente dividido en distintos museos es posible apreciar esta síntesis. El estilo que refleja en sus obras posteriores con grandes y monumentales formas dotadas de complejos escorzos hace sospechar que pudo realizar un viaje a Italia, donde entró en contacto con la obra de Mantegna. De su legado hay que destacar el altar de La coronación de la Virgen en la iglesia parroquial de Gries, el altar del Santuario de Sankt Wolfang y el de Los Padres de la Iglesia para la abadía de Novacella. Una de sus creaciones más grandiosas fue el altar que realizó para la iglesia de los franciscanos en Salzburgo, donde se anticipa a las formas renacentistas con imágenes más serenas. En definitiva, la fusión del estilo medieval alemán con elementos propios de las escuelas renacentistas de Padua y Venecia constituyen los dos rasgos que definen su obra.
obra
Entre los retratos elaborados en la etapa de Saint-Rèmy destaca éste que contemplamos protagonizado por uno de los enfermos que convivía con Vincent en el sanatorio. El hombre parece mirar a su mundo imaginario con sus intensos ojos azules, presentados de manera divergente para acentuar su estado mental perturbado. En el rostro encontramos una mayor minuciosidad para pasar a espesas pinceladas con las que trabaja la camisa y chaqueta mientras que en la zona superior el entramado de trazos se difumina y se pierde como una especie de aureola. Los colores oscuros marcan un retrato donde Vincent se interesa por la expresión de su modelo, elemento identificativo de todos los retratos que ejecutó.
contexto
Pacificación de Pánuco Cuando Francisco de Garay se fue a México, hizo Diego de Ocampo salir de Santisteban, con público pregón, a los capitanes y hombres principales del ejército de Garay, para que no revolviesen la tierra y la gente, pues muchos de ellos eran grandes amigos de Diego Velázquez, como, por ejemplo, Juan de Grijalva, Gonzalo de Figueroa, Alonso de Mendoza, Lorenzo de Ulloa, Juan de Medina, Juan de Ávila, Antonio de la Cerda, Taborda y otros muchos; por lo cual, y por verse sin cabeza, aunque estaba allí un hijo de Garay, comenzó la hueste a desmandarse sin rienda ninguna; se iban a los pueblos, y cogían la ropa y las mujeres que podían; en fin, andando sin orden ni concierto. Enojados los indios por esto, acordaron matarlos, y en poco tiempo mataron y se comieron cuatrocientos españoles; solamente en Tamiquitl degollaron a cien de ellos; de lo cual tanto se enojó Garay, que apresuró su muerte, y los indios cogieron tanta osadía, que combatieron a Santisteban y la pusieron a punto de perderse; mas como los de adentro tuvieron tiempo de salir al campo, lo desbarataron, después de haber peleado muchas veces. En Tucetuco quemaron una noche cuarenta españoles y quince caballos de Hernán Cortés; el cual, cuando lo supo, envió en seguida allí a Gonzalo de Sandoval con cuatro tiros, cincuenta de a caballo, cien infantes españoles y dos señores mexicanos cada uno con quince mil indios e indias. Nombro las indias, porque siempre que Cortés o sus capitanes iban a la guerra, llevaban en el ejército muchas mujeres para panaderas y para otros servicios, y muchos indios no querían ir sin sus mujeres o amigas. Caminó Sandoval a grandes jornadas, peleó dos veces con los de aquella provincia de Pánuco; los rompió, y entró en Santisteban, donde ya no había más que veintidós caballos y cien españoles, y si tardara un poco no los hallara vivos, tanto por no tener qué comer, como por ser muy combatidos y muy duramente. Hizo luego Sandoval tres compañías de los españoles, para que entrasen por tres sitios tierra adelante, matando, saqueando y quemando cuanto hallasen. En poco tiempo se hizo mucho daño, porque se abrasaron muchos pueblos, y se mataron infinidad de personas; prendieron a sesenta señores de vasallos y cuatrocientos hombres ricos y principales, sin contar otra mucha gente baja. Se hizo proceso contra todos ellos, por el cual, y por sus propias confesiones, los condenó a muerte de fuego. Lo consultó con Cortés, soltó la gente menuda, y quemó a los cuatrocientos cautivos y a los sesenta señores; llamó a sus hijos y herederos a que lo viesen para que escarmentasen, y luego les dio los señoríos en nombre del Emperador, con palabra que dieron de ser siempre amigos de los cristianos y españoles, aunque ellos poco la guardan, tan mudables y bulliciosos son; pero, en fin, se allanó Pánuco.
contexto
Al morir Enrique IV, la nobleza castellana está dividida entre los partidarios de Isabel, dirigidos por el clan de los Mendoza, y los fieles a Juana, entre los que se cuentan los antiguos dirigentes de la nobleza en época de Enrique: el marqués de Villena y el arzobispo toledano. Unos y otros se harán pagar su apoyo mediante la confirmación de sus propiedades y privilegios y la concesión de otros nuevos; ambas reinas intentarán atraerse a sus antiguos enemigos ofreciéndoles el perdón e importantes beneficios, pero mientras Juana está totalmente en manos de la nobleza, Isabel y Fernando alternan las concesiones a los nobles con el encumbramiento en los puestos clave del Consejo Real y de la Contaduría o Hacienda de fieles partidarios reclutados entre los juristas y la pequeña nobleza. En éste, como en otros puntos, los Reyes Católicos no innovan pero sí llevan a las últimas consecuencias la política del primer Trastámara: aceptación de los privilegios económicos de los nobles y alejamiento de los cargos políticos y administrativos.
Personaje Científico
Iniciado bajo los consejos de Piero della Francesca, se traslada a Venecia para ampliar sus estudios. En esta época ingresa en la orden de los franciscanos. Desde entonces dedica sus días al estudio y la enseñanza de las matemáticas. Aunque a lo largo de su vida se trasladó de ciudad en distintas ocasiones, Venecia fue siempre un punto de referencia. En 1494 publica "Summa" su primer compendio de matemáticas. En esta publicación recoge todas las referencias a esta ciencia desde Euclides. En una obra posterior "De divina proportione" estudia la sección áurea y su relación con la arquitectura.
obra
La mayor parte de los pactos de hospitalidad entre los pueblos indígenas y los gobernantes romanos se escribieron en los años posteriores a la conquista, en las llamadas tabulae hospitalis, como el realizado en el año 5 d.C. entre el ibérico Quinto Mario Balbo y el senado y el pueblo romanos; o el juramento prestado a Augusto, diez años antes, por la ciudad de Conobaria (Sevilla), comprometiéndose a tener los mismos enemigos y amigos que el Emperador. Pero hay también pactos muy posteriores a la conquista -como el de los vacceos de Clunia (Burgos) fechado en el año 40 d.C.-, mostrando que algunos pueblos mantuvieron más tiempo su independencia jurídica. Paralelamente, hubo ciudades, como la colonia romana de Osuna (Sevilla), que gozaron muy pronto de leyes municipales para regular su actividad pública, mediante su promulgación y exhibición en algún lugar público.
termino