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En Navarra, por ejemplo, tras una pervivencia de las fórmulas del 1200 más allá de sus límites naturales (Artaiz o Artajona, por ejemplo) la pintura se transforma de la mano de Juan Oliver radicalmente. El maestro, al que se le ha supuesto un origen inglés, pinta hacia 1330 un gran mural en el refectorio de la catedral de Pamplona con una Crucifixión en el centro y dos secuencias de la Pasión y la Resurrección en la zona alta y baja, respectivamente. Una serie de profetas con filacterias desplegadas flanquea la composición. Desde el punto de vista estilístico, los planteamientos que descubre la obra nada tienen que ver con el arte peninsular. En cambio, las analogías con lo inglés contemporáneo tanto compositivamente como en el tratamiento del color, son abundantes. Esta estancia navarra del artífice dará sus frutos inmediatos y se detectan en particular en la obra posterior de un pintor autóctono llamado Roque de Artajona. Aragón acoge en un momento indeterminado del siglo XIII al artífice que decora la Sala Capitular de Sigena. Esta presencia y el impacto que la obra tuvo sobre los pintores aragoneses contemporáneos se hace sentir. El propio monasterio tiene otros restos catalogados dentro del 1200, aunque distintos a los mencionados en primer lugar, y maestros que conocían estas experiencias realizan el frontal de Berbegal (Huesca), ahora en el Museo Diocesano de Lérida. Durante el siglo XIII esta vía bizantinizante se desarrolla junto a otras de más difícil acomodación. Existen maestros de tradición románica que conocen ya ciertas novedades. En la techumbre de la catedral de Teruel esto se pone claramente de manifiesto. Alguno de los pintores que interviene en ella utiliza un lenguaje ya gótico (el del ciclo de la Crucifixión, por ejemplo) mientras que otros están todavía bastante alejados de estos planteamientos. Esta situación puede hacerse extensible a otros conjuntos. El gótico lineal, de la mano de artífices muy distintos y de variada calidad, llega a Aragón en fechas relativamente tempranas. No se trata tanto de evaluar el hecho en términos absolutos, pero si consideramos el desarrollo de las otras artes, el dato es significativo. Proyectos de distintas naturalezas obligan a preparar programas iconográficos diferentes. En San Miguel de Foces, por ejemplo, uno de los conjuntos pictóricos fechado con ciertas garantías (hacia 1302), hallamos una decoración de tipo funerario en la zona inmediata de los sepulcros de los fundadores. En esta misma línea se decora algo después un enterramiento en una ermita de la Almunia de Doña Godina (Zaragoza). Aunque si ignoráramos el dato estaríamos dispuestos a situar las pinturas de San Miguel de Daroca (Zaragoza) en este apartado, una larga inscripción nos informa de su carácter más tardío. Datan de las proximidades de 1361. Este hecho explica que uno de los retablos murales contenga elementos italianizantes, aunque la ejecución sea aún de tradición anterior. Nos referimos naturalmente a la composición dedicada a San Juan Bautista. Al igual que en Cataluña, la penetración del italianismo en Aragón no supone la desaparición súbita del lenguaje anterior. Son numerosos los testimonios que permiten afirmarlo y la decoración de la torre del Castillo de Alcañiz es uno de ellos. Un conjunto de pinturas murales y sobre tabla, fechadas dentro de la segunda mitad del siglo XIII, inauguran el gótico en Cataluña. Sobresalen entre ellas las pinturas de la catedral de la Seu de Urgel o la obra del denominado maestro de Soriguerola (frontal de este mismo nombre en el Museo de Arte de Cataluña en Barcelona), este último familiarizado con el arte francés. En 1268 se concluye una Biblia para Vic de profundo sabor francés. Es plenamente gótica, aunque ejecutada con toda probabilidad por un artista foráneo. Estamos en la etapa del gótico lineal. Hasta 1333, momento en que Ferrer Bassa comienza a trabajar según la línea italianizante, se multiplican los conjuntos de pintura mural y las realizaciones sobre tabla, con ejemplos de una gran calidad, algunos más tardíos que otros. El problema es que todo ello se ha conservado muy irregularmente. En lo que respecta a las conexiones, si bien hay pinturas vinculadas a un linealismo más canónico -retablo de San Jaime de Frontanyá, ahora en el Museo de Solsona, retablo de Vilobí d'Onyar (destruido), en otro orden las pinturas del Palacio Real Mayor o las del Palacio Aguilar de Barcelona, todas ellas de gran calidad -, otros conjuntos revelan también contactos, pero en otra línea. Es el caso de las magníficas pinturas de Santo Domingo de Puigcerdá, probablemente el conjunto de mayor calidad de este período que remiten a Toulouse y, en concreto, a la capilla de San Antonin en los Jacobinos. Otros conjuntos interesantes son los existentes todavía in situ en la catedral de Tarragona (capilla de las Once Mil Vírgenes, muro exterior del coro) y muy en particular las de la catedral de Lérida. Tenemos aquí pinturas muy mal conservadas en el presbiterio (muro norte) que desarrollaban un ciclo completo sobre la Infancia y la Pasión de Cristo. En la capilla de Santa Margarita, una fundación del arcediano Guillem de Soler a los pies de la iglesia, queda una excelente Crucifixión. Fue decorado asimismo el comedor situado en la zona norte del claustro de la catedral, donde se daba de comer a los pobres. La "Pia Almoina" se decoró en diversas etapas, aunque las pinturas de mayor calidad son estas iniciales. La ejecución de todo este conjunto pictórico puede fecharse entre 1330 y 1354, según los nuevos datos expurgados. Nótese que la segunda fecha es muy posterior a la difusión del italianismo en Cataluña de la mano de Ferrer Bassa, cuyo inicio parece corresponder al año 1333. A partir de esta última fecha se detecta un fenómeno que también es rastreable en otras zonas. Pervive el gótico lineal, pero el italianismo va penetrando poco a poco, con lo cual muchos maestros formados en la tradición anterior acaban contaminándose. Ferrer Bassa, documentado entre 1324 y 1349, es el gran artífice de la introducción de esta corriente. Además, por su carácter de pintor real va a divulgarla más fácilmente. Es importante recordar el encargo al pintor por parte de Pedro el Ceremonioso de numerosos retablos para sus capillas reales: Lérida, Zaragoza, Palma de Mallorca, etc., circunstancia que debió favorecer su difusión. Fue pintor mural, realizó también pintura sobre tabla y miniatura. Evidentemente, tanto el volumen de sus encargos como la propia constatación estilística hacen pensar que se ayudó de un amplio taller, dentro del cual su hijo Arnau Bassa parece haber jugado un papel importante.
contexto
Encerrada entre Aragón y Castilla Navarra mantiene una política de equilibrio entre ambos reinos, y neutraliza los ataques de uno con el apoyo del otro, y los de ambos mediante alianzas al Norte de los Pirineos, alianzas que llevarán al trono navarro a Felipe IV, heredero de la corona francesa. Aunque es rey de Navarra desde su matrimonio con la heredera Juana, Felipe IV de Francia no reina de hecho hasta la muerte en 1284 de su padre Felipe III, que actuó con toda libertad después de 1276. De nada sirvió la reconstrucción de las antiguas hermandades o la creación de otras nuevas ni el envío de embajadas pidiendo a los reyes que se respetara la norma por la que nadie podía ser preso si daba fiadores suficientes de acuerdo con el fuero; y ni siquiera tuvieron ocasión los navarros de ver a su reina y al marido de ésta jurar los fueros: si quieren recibir el juramento habrán de enviar sus representantes al reino de Francia, condición que en la práctica anula todas las demás condiciones puestas al rey extranjero; el nacionalismo navarro se manifiesta en el recordatorio de que Felipe IV es rey sólo en cuanto marido de Juana y, en consecuencia, si muere la reina, Navarra pertenecerá al hijo del matrimonio, y si el matrimonio no tuviera hijos, el Reino volvería a sus legítimos propietarios, a los navarros. A la muerte de Juana en 1307, los navarros piden que el nuevo rey, Luis el Hutin, acuda a jurar los fueros y mientras no lo hiciera no aceptarían a sus representantes, según se acordó en reunión celebrada en Estella en 1306 con asistencia de la "universidat de los infançones del regno de Navarra y las comunidades de las bonas villas", cuya presión obligó a Luis a acudir por primera y última vez a Pamplona donde juró los fueros e impuso el orden francés en el reino, según los cronistas de la época, que le atribuyen la destitución de oficiales navarros y el nombramiento de franceses, la imposición de fuertes multas a los clérigos, infanzones y menestrales que se habían distinguido en la negativa a aceptarle como rey mientras no jurara los fueros, y la prisión de algunos riscoshombres y nobles. Rey teórico de Navarra desde 1305, Luis sólo reinó de manera efectiva durante el año y medio transcurrido entre la muerte de su padre en 1314 y la suya propia en 1316. Con su muerte desaparece la ficción de la independencia navarra y el reino, junto con el de Francia, pasa al hermano de Luis, Felipe, y no a su hija Juana, a la que correspondía según el derecho navarro; al morir Felipe sin herederos varones, en 1322, su hermano Carlos pide a los navarros que acudan a prestarle y recibir su juramento en Toulouse y aunque éste no tuvo lugar, las villas designaron a sus representantes, en enero de 1324, con poderes para prestar y exigir el juramento en términos similares a los de sus antecesores en el trono de Francia-Navarra. La experiencia francesa no fue positiva para los navarros, obligados a acudir a Francia y a aceptar oficiales extraños y contrarios a sus fueros por lo que al fallecer, también sin hijos varones, el tercero de los hijos de Felipe IV, los navarros se conjuraron para ofrecer y guardar el reino "a qui deve regnar o a qui drecho lo oviere de heredar", es decir a Juana, hija de Luis el Hutin, casada con Felipe de Evreux. La recuperación de una dinastía propia se manifiesta una vez más en la puesta en vigor de la vieja fórmula navarra de proclamación de los reyes, en Pamplona, alzándolos sobre el escudo; los reyes jurarán respetar los fueros, mantener estable la moneda, repartir los bienes del reino con los súbditos y naturales; no poner más de cinco oficiales que no sean naturales y nacidos en el reino; dejar los castillos y fortalezas en manos de hidalgos naturales y nacidos, "habitantes e moradores en el dicho regno de Navarra, e no en mano de estrangero ni estrangeros algunos". Juana es la reina y como tal transmite el reino a su hijo por lo que cuando éste llegue a los veintiún años, Felipe de Evreux renunciará al gobierno y entregará el reino con sus castillos y fortalezas a su hijo; si muere la reina sin descendencia, los Estados podrán entregar el Reino a quien corresponda por legítima herencia. Los gastos realizados por Felipe de Evreux para conseguir la renuncia de otros candidatos a sus posibles derechos sobre Navarra son compensados por la reina y la Corte General con la cantidad de cien mil libras de sanchetes o torneses chicos, hasta cuya entrega Felipe tendría el gobierno del reino; con esta fórmula se reconocen los derechos de Juana y se legaliza el gobierno de su marido. Los reyes eligieron un Amo y doce hombres buenos, cuerdos y sabios para que, en el caso de que los reyes fallecieran antes de que el heredero fuera mayor de edad, rigiesen, gobernasen y guardasen el Reino de Navarra en su nombre. El primer Amo será el Gobernador nombrado por los reyes, Enrique de Sully, y los doce serán tres clérigos encabezados por el obispo de Pamplona, seis nobles (cuatro ricoshombres y dos caballeros) y tres representantes de las buenas villas.
lugar
Navarrete nace de la unión de cuatro aldeas -San Pedro, San Antolín, San Antonio y Nuestra Señora de el Prado- llamadas corcuetos, que tienen una trascendencia importante en la cultura navarretana. Se supone que fue fundada por Sancho II Abarca en el siglo X. Una lápida bajo el capitel que coronaba el frontón de la puerta del cementerio conmemora el Milenario de la fundación de Navarrete. El nombre de Navarrete proviene, según unas teorías, de sus lindes con el reino de Navarra en la época de su fundación, y según otras, está formado por los términos Nava, que en vasco significa anchura y es muy habitual en los topónimos peninsulares, y rebtar, o subir, haciendo referencia a sus abundantes cuestas. En 1195, el rey Alfonso VIII, en las Cortes de Carrión, concede fueros a la Villa con el fin de convertirla en plaza fuerte. Fue Navarrete protagonista principal de las luchas por el trono entre Pedro I "el Cruel" y su hermano bastardo Enrique de Trastamara, acaecidas en la vecina Nájera en los años 60 del siglo XIV, por entonces -aunque ya había perdido su calidad de corte de reyes- plaza principal de la península cristiana. Fue en Navarrete donde el Príncipe de Gales o "Príncipe Negro", aliado del rey Pedro, veló armas y dató la correspondencia que cruzó con Enrique de Trastamara antes de la batalla. En vez de esperar en la fortaleza, el ejercito del usurpador, acuciado por la impaciencia de éste, salió a los campos de Huercanos y Alesón, siendo aplastado por los leales a Pedro I. Enrique logró huir a Soria, pero cayó prisionero el Caballero Du Guesclin, su mercenario aliado. Se cuenta que al ser atrapado, Pedro I desenvainó su espada y, cuando ya la tenía apuntando al pecho de su enemigo, éste se encomendó al Príncipe Negro con las siguientes palabras: "Me doy al Príncipe de Gales, que es el soldado más valiente que hoy pelea". Du Guesclin salvó momentáneamente su vida y fue conducido, junto con otros prisioneros, a Navarrete, donde Juan Ramírez de Arellano, Señor de Cameros, que también había caído prisionero, pagó por su libertad y por la del mercenario.
Personaje Pintor
El apodo de "Mudo" por el que se conoce a Juan Fernández de Navarrete viene motivado por ser sordomudo desde muy joven, manifestando además cierta naturaleza enfermiza. Apenas existen datos sobre su vida; el padre Sigüenza considera que estudió en Roma, Florencia, Venecia, Milán y Nápoles, afirmando que trabajó en el taller de Tiziano cuyo estilo se aprecia claramente en sus trabajos. Pellegrino Tibaldi afirma haberle conocido en Roma en la década de 1550 lo que avala la información del padre Sigüenza. El 6 de marzo de 1568 es nombrado pintor del rey Felipe II e inicia una serie de encargos esporádicos posiblemente debido a la delicada salud del pintor, aquejado de problemas estomacales. La entrada de Navarrete en la Corte motivó la influencia de los maestros de la Escuela veneciana cuyas obras colgaban de las paredes del Alcázar: Tintoretto y Lotto, sin abandonar esa dependencia de Tiziano que marcará su estilo. También debemos añadir cierta relación con el Manierismo lo que motivará un estilo bastante ecléctico. Su obra evoluciona hacia un mayor dramatismo y el aumento de su dominio en el empleo del claroscuro. Los trabajos para El Escorial serán lo más interesante de su producción aunque no tuvo tiempo de finalizar los encargos al fallecer el 28 de marzo de 1579 en Toledo.
Personaje Arquitecto Pintor
Realizó estudios de dibujo y pintura en su ciudad natal (1951-1956) y de grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Madrid (1959-1960). Doctorado por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid en 1969, es catedrático de Proyectos de ésta escuela desde 1977. Ha sido profesor en Boston, Pennsylvania y Yale. Como pintor ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en España, Europa y Estados Unidos. Son conocidas la instalación Luz y metales (1976) y la Hidráulica Doméstica para la Trienal de Milán (1986). Como arquitecto son conocidas la Casa de la Lluvia (Santander, 1982), el Centro Cultural y Museo Hidráulico en los Molinos del Río Segura (Murcia, 1988), el Centro de Servicios Sociales y la Biblioteca en la Puerta de Toledo (Madrid, 1992), el Palacio de Congresos de Salamanca (1992), la Sede de consejerías para la Junta de Extremadura (Mérida, 1995), el Centro de Congresos (Salzburgo, 1992), el Museo y Centro Cultural Salvador Allende (Santiago de Chile, 1993) y el proyecto para el Museo de las Cuevas de Altamira (1995).
Personaje Escultor
Navarro es el responsable de la creación, en 1794, del famoso Cristo de los Faroles cordobés, en la Plaza de los Dolores, también conocida con el nombre de Plaza de los Capuchinos, nombre dado por el austero y cercano convento franciscano, fundado en 1629. La imagen del Cristo Crucificado impresiona, principalmente, si se visita de noche. El cantero sitúo sobre un basamento de piedra dos prismas octogonales, decorado el de arriba con el escudo de la orden franciscana, es decir, el abrazo de Cristo y San Francisco y las cinco llagas del Señor; el conjunto está coronado por la cruz y la imagen de Cristo de los Desagravios y de la Misericordia.
Personaje Arquitecto
Personaje Político
Cursó la carrera de Leyes en Zaragoza y aprobó las oposiciones a letrado del Consejo de Estado. Cuando se inició la Guerra Civil se encontraba en Daroca, desde allí se trasladó a la zona nacional e ingresó voluntario en las filas de este bando. Durante el conflicto ascendió a capitán y su actuación fue reconocida con varias condecoraciones. Después de la contienda entró en la Academia del Cuerpo Jurídico Militar y fue ascendido a teniente coronel auditor. Más tarde ocupó varios puestos sindicales como el de vicesecretario de Ordenación Administrativa de la Delegación Nacional de Sindicatos. También encabezó la vicepresidencia del Instituto de Estudios Agro-sociales y fue procurador en Cortes. Experto en asuntos financieros, fue elegido consejero del Banco Popular Español. En este puesto permaneció hasta 1955, fecha en que accedió a la subsecretaría del Ministerio de Obras Públicas. Estando es este cargo, presidió la Comisión Interministerial de los Planes Hidráulicos. Cuando el gobierno entró en crisis en 1957, pasó a encabezar el Ministerio de Hacienda. Durante su mandato no sólo estableció el Plan de Estabilización, sino que España comenzó a asociarse a otros organismos internacionales como la OCDE -Organización de Cooperación y Desarrollo Económico- y el FMI -Fondo Monetario Internacional-. Es además responsable de la Ley de Bases de Ordenación del Crédito de la Banca, de la Ley de Reforma del Sistema Tributario y de la Ley de Tasas y Exacciones Parafiscales. Tras dejar el cargo en 1966, fue nombrado gobernador del Banco de España, por lo que debido a la vinculación del puesto presidió el Instituto de Crédito a medio y largo plazo y el Instituto de Crédito para las Cajas de Ahorro. En 1970 a causa de su presunta implicación en el caso Matesa dimitió. Aunque se dictó autor de procesamiento contra él, interpuso un recurso y el proceso no continuó adelante. Después de este episodio abandonó la política definitivamente. Desde 1968 fue miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Ha escrito entre otras obras de "El Capitalista plural", "La corriente social" y "Ser rey". Su actividad política también fue reconocida con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz de Isabel la Católica, entre otras condecoraciones.
Personaje Escultor
La familia Navarro se trasladó desde su Villena natal hasta Madrid siendo Antonio muy joven. Para sostener la precaria economía familiar, el futuro artista tuvo que trabajar duramente, primero como portero, después como vendedor de zapatos y de botones. La afición por la escultura le llevó al estudio del escultor José Ortell, discípulo de Benlliure, donde realizó su primera obra. Continuó su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, siendo nombrado posteriormente profesor de la Escuela de Cerámica de Madrid, primero de una serie de nombramientos que se continuarán con los de profesor de dibujo del Colegio de San Ildefonso y Maestro Cantero del Ayuntamiento de Madrid. Navarro cultivó diversas temáticas siempre, dentro del más absoluto naturalismo, destacando su faceta como retratista e imaginero, sin olvidar el éxito cosechado con sus monumentos, entre los que destacan el Oso y el madroño, que se encuentra en la Puerta del Sol de Madrid o el Monumento al caballo, de Jerez de la Frontera.
Personaje Literato
Creador de "Pensamiento Español", utilizó este periódico para la difusión de su ideología, de corte tradicional y católica. A través de este órgano atacó a los demócratas y krausistas. Fue, además, director del "Semanario pintoresco español" y "El arpa del creyente". Apoyó la causa de Carlos María Isidro, al tiempo que no dudó en alabar a Espartero. De su obra literaria cabe citar: "Doña Blanca de Navarra, crónica del siglo XV", "Doña Urraca de Castilla, memoria de tres canónigos" y "Amaya o los vascos en el siglo VIII".