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obra
El Museo Guggenheim de Wright es una de las últimas obras del enorme legado de uno de los más grandes arquitectos del Movimiento Moderno. Un legado inquietante, una espiral inestable e invertida, una Torre de Babel al revés. Es más, después de su viaje a Roma, Wright entiende su proyecto para el museo como su Panteón. Demasiadas referencias arquetípicas, un exceso de memoria, como para seguir leyendo en términos con el New Brutalism. Creador de elegantes formas arquitectónicas, logra, en su Escuela de Yale, intensificar el aspecto dramático de su poética manierista con un tratamiento plástico y expresivo de las superficies de hormigón, casi a la manera de Le Corbusier, sin olvidar la memoria del neoplasticismo holandés en la composición de los volúmenes. Se trata de un monumento formalista que nace de exigencias funcionales que precisamente fueron cuestionadas cuando fue incendiado por los propios estudiantes de Yale.
monumento
Frank Gehry es el arquitecto que diseña el Museo Guggenheim de Bilbao, uno de los edificios más impactantes de los últimos años del siglo XX. El Museo se sitúa en una amplia parcela de 32.500 metros cuadrados al nivel de la ría del Nervión, ocupando el edificio 24.000 metros cuadrados que se levantan hasta los 50 metros. La estructura del edificio está constituida por una serie de volúmenes conectados entre sí, unos en forma ortogonal que se recubren de piedra caliza y otros que están retorcidos y curvados, recubiertos por titanio, uno de los materiales favoritos de Gehry. Ambos volúmenes están combinados gracias a muros-cortina realizados en vidrio con los que se consigue una mayor transparencia a la estructura. Una de las novedades del diseño es el empleo del ordenador, creando una espectacular edificación que enlaza con la escultura. En el interior destaca el atrio central que sirve de eje de la construcción, atrio coronado por un lucernario cenital. Desde este atrio se distribuyen los tres niveles de galerías conectados a través de pasarelas curvilíneas, ascensores y escaleras, como si de una ciudad metafórica se tratara.
museo
El Museo Guimet fue creado en 1889 por el industrial y coleccionista Emile Guimet. Es uno de los mejores y más completos del mundo en su especialidad, y ha sido sometido a una profunda renovación y ampliación en el último lustro. El nuevo centro tiene unos fondos de 45.000 joyas, pinturas, objetos religiosos, esculturas, tapices, lacas, estelas funerarias, cerámicas y dibujos del siglo XVIII a.C. al siglo XVIII.
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Se trata de un museo que abarca la historia del ejército austriaco. Está instalado en un inmueble militar del conjunto denominado Arsenal. Fue levantado por Theophil Hansen en 1856 simulando la estructura de una fortaleza. El museo trata de evocar las proezas militares austriacas desde el siglo XVI, entre las que destacan el asedio turco de 1683, la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. El museo se divide en dos plantas, comenzando desde el asedio turco del siglo XVII, las guerras del siglo XVIII y la victoria de Napoleón contra Austria. Las exposiciones de los siglos XIX-XX, junto con toda la artillería utilizada durante la I Guerra Mundial, se pueden ver en la planta baja. En el vestíbulo de entrada se exponen 56 estatuas de mármol a tamaño natural representando a los comandantes supremos del ejército. Continuando por el pasillo se llega a la sala en recuerdo a Francisco Fernando, donde se expone su uniforme, un retrato y el coche en el que fue asesinado el 28 de junio de 1914, dando lugar a la I Guerra Mundial. En la parte trasera del museo se localiza el parque con tanques, exhibiéndose tanto los utilizados desde 1955 como los que pertenecieron al ejército alemán que ocupó Austria.
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En los años 70 del siglo pasado surgió en Montilla un grupo de arqueología que, ya en los años 80, inició una serie de exposiciones arqueológicas con los materiales hallados en la zona, siendo la Casa del Inca el lugar elegido para exponerlas. En 1991 se constituyó la Asociación de Arqueología Agrópolis, viendo la luz en 1994 su proyecto de ocupar la Casa de la Cultura para usarlo como lugar de exposición, y ocupando actualmente casi la totalidad de la planta baja. A partir de 1997 se registra como Museo andaluz, encargándose de la difusión del patrimonio arqueológico montillano. Cuenta con una serie de salas de exposición permanente, en las que se muestran de un modo didáctico los materiales arqueológicos en sentido cronológico - cultural desde la Prehistoria hasta el siglo XIX, todo ello acompañado con textos explicativos, fotografías, maquetas y dibujos que ilustran la secuencia histórica del término municipal de Montilla. Los materiales proceden casi en su totalidad de yacimientos en Montilla y sus alrededores. Cuenta con cuatro salas: la primera abarca la Prehistoria en la ciudad; la segunda el mundo ibérico, romano y árabe; la tercera las construcciones romanas y el mundo funerario y, por último, la cuarta, todo lo relacionado al mundo medieval y moderno.