Sobre una colina de 278 metros sobre el nivel del mar, la acrópolis de Micenas tiene una forma aproximadamente triangular, de unos 350 metros de longitud, con una extensión de 900 metros cuadrados. Parte de las construcciones del palacio y un tramo de murallas corresponden a la etapa de hacia 1400, tal como revelan por ejemplo las placas de loza egipcia, con el sello de Amenofis III, que decoraban una habitación del conjunto palacial. Pero la mayor parte de los restos hoy visibles, incluidas las obras de remodelación del Círculo A de tumbas, corresponde a un momento tardío, fechado en torno al 1250 poco antes, más o menos, de los años en que se desarrolló la guerra de Troya. En aquella fecha se realizaron las ampliaciones de las murallas y con ellas, la excepcional entrada de la Puerta de los Leones, adornada con el relieve que le da nombre, al fondo de un pasillo protegido por un bastión de 14 metros de longitud. Esta parte de las murallas fue construida con esmero, a base de grandes bloques rectangulares con las aristas redondeadas y que ajustan perfectamente. Tanto los muros como la puerta, con sus dos enormes jambas y el poderoso dintel, forman parte de una de las fachadas más impresionantes y monumentales de la arquitectura griega incluso hoy día, a pesar de su parcial deterioro. Una vez traspuesta la puerta, a un lado quedan el cuerpo de guardia, el Círculo A de tumbas y toda una barriada de casas y talleres. Por una amplia escalinata y un camino serpenteante, se llega a lo alto de la Acrópolis, donde un patio daba entrada a una habitación de culto en un lado y al mégaron en el frente opuesto, hoy bastante arruinados aunque conserva bien sus plantas. En el ángulo noreste de la ciudad, una ampliación de las murallas abrigaba un grupo de casas y la entrada a la fuente Perseia, pasadizo construido en parte en falsa bóveda y en parte excavado en la roca, siguiendo un recorrido acodado de 104 escalones; finaliza éste en una alberca pequeña a la que llega el agua, conducida por tubos de terracota, desde 100 m más al este.
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acepcion
Término relativo a la civilización de los aqueos de Micenas (1500-1100 a.C).go relativo a la
obra
Compleja composición la que Lotto emplea aquí para el sencillo retrato de un matrimonio. Los personajes representan una alegoría del matrimonio, puesto que un ser mitológico bendice su unión: el cupido que abraza a ambos, extendiendo sobre sus hombros los símbolos de la fidelidad conyugal y la fertilidad. El autor, próximo a los planteamientos manieristas, rompe con el estatismo de la pose mediante dos círculos de acción basados en las miradas y en los movimientos. El primer círculo nos incluye a nosotros como espectadores, puesto que el brillante colorido del traje de la joven desposada nos atrae inmediatamente. Ella recoge nuestra mirada e inclina la cabeza hacia el amorcillo, quien a su vez mira a Micer Masilio. Este personaje de nuevo nos devuelve la mirada con fijeza, tras un recorrido en el que hemos podido repasar todos los elementos de la escena. Compositivamente, el segundo círculo queda cerrado por la inclinación de la mujer hacia el marido, que transmite el angelote, y que el marido corresponde con la entrega del anillo matrimonial. Estilísticamente, los personajes están captados con cierta idealización, basada en el uso moderado del sfumatto leonardesco. La gama cromática es típicamente veneciana, llena de rojos y dorados, con gran calidez para la escena. La suavidad y elegancia de los modelos habla de un pintor con gran dominio sobre su técnica, y gran sensibilidad para la representación.
obra
Esta escultura es una de las más antiguas que conservamos de un grupo familiar. Micerinos aparece representado con los atributos faraónicos y el pie izquierdo ligeramente adelantado. Su esposa lleva una túnica ceñida que marca la figura anatómica. Ambos rostros muestran el ideal de belleza egipcio.
Personaje
Político
Al igual que ocurre con su padre, Khefren, apenas existen datos sobre el reinado de Menkuare, más conocido como Micerinos en las listas de Manetón. Como sus antecesores, Micerinos también se construyó una pirámide en Gizah, que quedaría inconclusa, alcanzando los 63 metros y medio de altura.
obra
En 1516 Alberto Durero firmó y fechó este retrato de su maestro, el pintor y grabador Michael Wolgemut. El discípulo muestra la figura ya anciana de su mentor, que sin embargo no ha perdido la personalidad de sus rasgos ni la profundidad acuosa de la mirada. El artista se ha entretenido con gran cariño en cada una de las arrugas de su maestro, sin ocultar nada pero dotándole de una diginidad con la que Durero solía representar a sus personajes más allegados.