Dentro de la obra de Ingres, caracterizada por su perfección lineal y su rigor dibujístico, se agradece la frescura de este retrato abocetado de su amigo Jean Baptiste Desdéban. El pintor apenas ha trazado el contorno de la figura con grandes trazos oscuros, y ha rellenado de color lleno de luz y brochazos gruesos la camisa, el rostro y el cabello del joven. La figura parece salirse del esbozo, pues el volumen del rostro está prácticamente terminado. El fondo pastoso se pierde indefinido y se corresponde con la armonía cromática del cuadro. El lienzo tiene un extraño atractivo y una especie de fuerza interior que no siempre está presente en la obra de Ingres, quien normalmente prefiere la elegancia y la serenidad de sus modelos.
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El abate de Saint-Non fue un gran viajero, amante del arte, protector de Fragonard en Italia y un profundo admirador de su obra durante toda su vida. El maestro realizó un buen número de retratos protagonizados por Jean-Claude Richard dentro de la serie de retratos de fantasía realizados por Fragonard hacia 1769-70. Se trata de personajes vestidos a la española, es decir, con trajes pintorescos de fantasía, representados con una técnica suelta, evocadora en ocasiones de la de Frans Hals, con grandes golpes de brocha y brillante colorido. La composición romboidal de la figura no impide su dinamismo.
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El poeta Charles Baudelaire se enamoró de esta mujer cuando contaba 21 años, aunque ella era algo mayor. Se la conocería como la amante de Baudelaire, a pesar de ser ejecutado el retrato cuando el escritor la había abandonado para instalarse en Bruselas. En el momento que posó para Manet estaba enferma y había sufrido una hemiplejía, lo que provocaría la paralización de su lado izquierdo, de ahí la extraña postura de su pierna. Se tumba en un diván verde, ante unas cortinas de transparente encaje, vistiendo un amplio traje blanco con tiras malvas. El rostro de la figura se identifica con el exotismo ya que la mujer era de origen mediterráneo y siempre estaba muy morena. En esta imagen Manet tiene en mente a la Maja vestida de Goya y algunas obras de Whistler, por la tonalidad blanca empleada. La ejecución es muy suelta, creando una sinfonía de veladuras y brillos en los que contrastan el blanco y el negro.
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Modigliani conoció a Jeanne Hébuterne en abril de 1917 mientras ella estudiaba pintura en la Académie Colarossi. Jeanne tenía 19 años y era miembro de una familia burguesa que no vio con buenos ojos la relación de su hija con el bohemio artista, catorce años mayor que ella. La muchacha no dudó en renunciar a su relación familiar y se fue a vivir con Modigliani a un piso alquilado de la rue de la Grand Chaumière, compartiendo la miseria y las escasas alegrías que podía proporcionar el pintor. La invasión de París por las tropas alemanas en 1918 llevó a la pareja a Niza donde nacerá Jeanne, niña que Modigliani reconoció como suya, el 29 de noviembre. En julio del año siguiente Amedeo firma una promesa de matrimonio con Jeanne que de nuevo está embarazada. El pintor cae gravemente enfermo de tuberculosis a finales de año y el 24 de enero de 1920 fallece en la Charité de París. Jeanne no puede soportar su pérdida y se suicida al día siguiente. Jeanne será una de las modelos favoritas del artista, posando para él en al menos veinticinco ocasiones. Los retratos y desnudos pintados por Modigliani, aparentemente tradicionales, están cargados de inquietud, de tensión interior y desasosiego. Retrató a sus amigos, transmitiéndoles su desolada melancolía, y sometiéndolos a deformaciones expresivas, que contribuyen a calar más hondo en su interior. Modigliani dejó en estos retratos una galería de la elite bohemia del París de la segunda década del siglo, en cuadros que más que retratos, como ha escrito Argan, son "composiciones poéticas dedicadas a...". En cuanto al estilo, los contornos se marcan con fuerza, en líneas gruesas o delgadas, pero siempre fluidas, herederas del arabesco modernista, mientras los cuerpos y el espacio son planos de color que se yuxtaponen.
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Los críticos consideran este retrato como el más impresionista de Renoir. La modelo es la actriz de la "Comédie Française" Jeanne Samary a la que el pintor conoció en casa de su mecenas, el editor Georges Charpentier un año antes de realizar la obra. La joven posa con un escotado vestido azul adornado con rosas en la zona derecha. Apoya su bello rostro en la mano izquierda, adornada con un anillo dorado y una pulsera. Su mirada se dirige atentamente al espectador, destacando sus ojos claros y los labios pintados de "rouge". El fondo sobre el que se recorta la figura está obtenido con rápidos trazos, al igual que el vestido o el busto de la joven, apreciándose la base dibujística que tanto entusiasmaba al pintor. Este retrato participó en la tercera exposición de los impresionistas de 1877 y en el Salón de París del año 1879. También existe un retrato de Jeanne Samary de pie.
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En los años finales de la década de 1870 Renoir adquiere el papel de retratista de la alta sociedad parisina, abandonando ligeramente su estilo impresionista para mostrarse algo más moderado. El que contemplamos es uno de sus mejores retratos sirviendo como modelo la actriz de la "Comédie Française" Jeanne Samary, a la que ya había realizado un retrato de busto años atrás. La actriz aparece de pie, en los pasillos del teatro, vestida con un vaporoso traje blanco que realza su bella silueta. Sus manos están enguantadas y unidas a la altura de la cadera, apreciándose ligeramente los zapatos tras el vuelo del vestido con su larga cola. Las sombras coloreadas se distribuyen armoniosamente por el traje y contrastan con la oscuridad de las telas de la alfombra y de los tapices del fondo. El centro de atención es el bello rostro de la joven, destacando sus vivos e inteligentes ojos, sus labios pintados de "rouge" y el cabello rubio que lo enmarca. El dibujo con el que ha dotado de volumen y formas a la figura es exquisito, mientras que los demás elementos apenas están abocetados. El color ha sido aplicado de forma rápida, centrándose en aquellos lugares que quería resaltar como el busto o el rostro. El efecto atmosférico que rodea a la actriz parece inspirado en la Escuela veneciana.
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Los retratos serán uno de los temas favoritos para Toulouse-Lautrec. En este lienzo que contemplamos empleará como modelo a Jeanne Wenz, hermana de un compañero del taller de Cormon, para mostrar a una de las mujeres más representativas del barrio parisino de La Bastilla, formando parte de una serie de cuatro alegorías de los barrios de París donde las mujeres que los representan están interpretadas como muchachas de la calle, alejándose de la simbología clásica. Cuando los lienzos estuvieron finalizados fueron expuestos en el cabaret "Le Mirliton". Para realizar el retrato de Jeanne, Henri se sirvió de una fotografía en la que aparecía vestida para la ocasión. Su rostro está perfectamente interpretado, empleando una pincelada menuda que recuerda al Puntillismo. Lautrec no se preocupará por cuestiones de luz y color que tanto interesaban al Impresionismo sino que en su pintura intentará recoger los temas marginales, dando un paso hacia el Neo-Impresionismo. El colorido empleado en esta obra es bastante austero, contrastando el blanco del delantal con los tonos oscuros de alrededor. La importancia de la línea, elemento prioritario de la pintura de Toulouse-Lautrec, está puesta claramente de manifiesto en este bello trabajo.
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Marie-Jeanne Lecadre será una de las principales responsables de que Monet iniciara su carrera como pintor. Era su tía y se ocupó de la tutela del joven tras el fallecimiento de su madre en 1857. Marie-Jeanne, tras quedar viuda, mantenía relaciones con el pintor parisino Armand Gautier y tenía un taller propio en el que pintaba por gusto. Gracias a sus dotes de persuasión pudo convencer al padre del artista de que éste iniciara su aprendizaje en París, siendo las relaciones entre tía y sobrino muy estrechas. En el verano de 1866 Monet pasó una temporada en la granja de la familia Lecadre en Saint-Adresse donde realizó esta bella imagen de su prima al aire libre, tomando como protagonista la luz y los colores de las plantas en el jardín mientras que Jeanne-Marguerite sirve para contrastar con su blanco vestido ante el verde del césped y el rojo de las florecillas. Monet manifiesta en este trabajo la influencia de Delacroix y su admiración hacia los contrastes de colores -rojo y verde, por ejemplo- con los que otorgaba mayor luminosidad y viveza a la composición. También se interesó por las teorías de las sombras coloreadas que paulatinamente empieza a aplicar -aunque aquí aún no se manifiesten con fuerza pero sí es cierto que no son absolutamente negras y que por el vestido blanco empezamos a apreciar toques malvas-. La pincelada también es novedosa ya que aplica el color en algunas zonas como si de puntitos y cortos trazos se tratara, creando un efecto de puzzle. La estructura del Impresionismo está colocada y Monet camina con fuerza hacia el nuevo estilo en el que la luz y el color se convierten en los elementos protagonistas.
fuente
Los equipos Jedburgh y otros grupos operativos, dependientes del SOE británico y del OSS norteamericano y bajo la autoridad del Cuartel General de las Fuerzas Especiales, fueron puestos antes del desembarco de Normandía bajo las órdenes del Mando Supremo Aliado de Eisenhower. Con el fin de preparar las acciones de desembarco y la posterior ofensiva en suelo francés, 93 equipos Jedburgh uniformados fueron lanzados en paracaídas. Cada uno estaba compuesto por tres personas -un británico, un francés y un norteamericano-, dos de ellas oficiales y la tercera operador de radio. Su misión era contactar con los elementos locales de la resistencia, coordinar la acción de los diversos grupos partisanos formando una especie de Estado Mayor, inventariar el material disponible y solicitar por radio el aprovisionamiento de cuanto fuera necesario. Las Fuerzas Especiales enviaron también a sus Grupos Operativos americanos, cada uno con 32 hombres, encargados de la realización de una misión concreta, básicamente de destrucción o protección. Una vez cumplido el objetivo, su obligación era reunirse con las Fuerzas Francesas de Interior (FFI) más cercanas y combatir a su lado.