Busqueda de contenidos

obra
Una de las principales preocupaciones entre los jóvenes impresionistas era la inserción de la figura en el paisaje, tomando el conjunto directamente del natural. Por eso en los primeros años de la década de 1870 todos los cuadros incorporan alguna figura en el paisaje; más adelante se decantarán por el paisaje puro, especialmente Monet y Pissarro. Renoir muestra en esta escena a la esposa de Charles Le Coeur en el jardín de su casa, escogiendo un momento en el que el sol incide con toda su fuerza en la naturaleza. Los colores de plantas y flores son exaltados por la luz, creando sombras coloreadas en sintonía con la filosofía del grupo. Las figuritas quedan en un segundo plano, destacando por sus trajes oscuros. La pincelada empleada es muy suelta, con rápidos toques de color que configuran una especie de puzzle. Los colores utilizados se inspiran en la teoría de los complementarios, tomada de Delacroix, según la cual el pintor no mezcla en la paleta sino que yuxtapone colores en el lienzo que se mezclan en nuestra retina. Los avances ópticos y científicos serán definitivos para la evolución del arte a partir de ese movimiento.
obra
En esta bella imagen, Gauguin trata de mostrar la felicidad de la familia en estas fechas, representando en el jardín de la casa a su esposa Mette junto a sus tres hijos en una soleada tarde de verano. Igual que su maestro Pissarro, Gauguin también tiene dificultades para realizar las figuras al aire libre, pintándolas igual que el paisaje de alrededor, obteniendo un excelente efecto en la vegetación mientras en las figuras se crea una sorprendente sensación de cuadro inacabado. Dejando esta circunstancia al margen, Paul demuestra su asimilación de la técnica impresionista al interesarse por la luz de cada momento, empleando una pincelada menuda a base de pequeñas comitas, demostrando que la sombra no es la ausencia de luz sino una iluminación diferente como observamos en la que proyecta el árbol con toques de color gris y malva, toques que también se producen en el cielo. De esta manera, Gauguin se sitúa en la órbita impresionista asimilando las características más importantes.
obra
Renoir alquiló un estudio en el número 12 de la rue Cortot, en el barrio de Montmartre, entre 1875 y 1876. El taller tenía un pequeño jardín que será muy utilizado por el joven artista para realizar escenas al aire libre; el famoso Desnudo al sol y esta escena que contemplamos fueron pintadas en este jardín de espesa vegetación, en el que las figuras de Monet y Sisley que aparecen al fondo parecen fundirse con las plantas y la hierba. Nos encontramos ante una típica escena impresionista en la que la luz se convierte en la protagonista indiscutible, provocando el dominio de determinadas tonalidades, las verdes en este caso, salpicadas de los rojos, amarillos, naranjas y blancos de las flores. Las pinceladas son rápidas y empastadas para captar el momento lumínico y el efecto atmosférico que rodea la escena, tomando un aspecto abocetado que se identifica con el apelativo impresionista, ya que se trata de la impresión que ha causado esta visión en el pintor.
obra
Vétheuil será, después de Argenteuil, el segundo punto de inspiración para Monet. Situado junto al Sena, a unos 50 kilómetros al norte de París, ofrecía motivos muy aprovechables para los pinceles del artista, especialmente los paisajes de una zona eminentemente rural. Los Monet se instalaron junto a la familia Hoschedé, sus nuevos protectores, en una gran casa debido a la enfermedad de Camille Monet. Esa casa y su jardín son los protagonistas de este lienzo en el que también aparece Jean, el hijo del pintor, con varios personajes irreconocibles tras él. De nuevo Claude se interesa por los efectos lumínicos tomados directamente del natural, representando un atardecer con sus excepcionales juegos de luz y sombra. Observamos que las sombras toman tonalidades malvas y que recurre al contraste de colores complementarios - verde y naranja -. El dibujo va perdiendo importancia con respecto al color lo que provoca la desaparición de la forma. El empleo de una pincelada rápida, en forma de pequeñas comas y puntos, crea una sensación de mosaico en un conjunto dominado por el color.
obra
Sckell se inspiró en diversos modelos ingleses para el diseño de este gran jardín paisajista ciudadano, que se fue completando a lo largo del XIX. A los primeros planos con diferenciaciones zonales y con la famosa torre china (1789) al estilo de la de los Kew Gardens, sucedió un planeamiento más concienzudo en los años diez, basado en las ideas de Capability Brown sobre la relación equilibrada de las superficies libres y el arbolado en un terreno con suaves modulaciones. La escenificación ideal de la naturaleza era la principal aspiración de Sckell. Leo von Klenze diseñó en 1836 el Monopteros que se ve en la fotografía y que sustituyó al deteriorado Templo de Apolo, que se había construido ya en 1790.
obra
En sintonía con el Jardín parroquial de Nuenen con nieve, Van Gogh vuelve a mostrarnos uno de sus lugares favoritos aportando en esta ocasión la labor de varios hombres, relacionándose con los trabajos de Millet sobre la vida de los campesinos. La nieve ocupa una vez más el papel protagonista, provocando un sensacional contraste con la pared del fondo y la masa arbórea que observamos tras ella. Vincent recurre a una pincelada tremendamente empastada, esbozando los elementos del paisaje al preocuparse más por el color y la luz, nociones que desarrollará en profundidad tras su estancia en París donde contactará con el Impresionismo. El colorido oscuro abundante se relaciona con la Escuela de La Haya entre cuyos miembros Van Gogh recibió su primera formación.
obra
La religiosidad de Vincent se transmite incluso en los lugares elegidos como protagonistas de sus trabajos. La torre del cementerio o esta vista del jardín parroquial serán los enclaves favoritos del joven artista durante su estancia en Nuenen. Son paisajes tomados directamente del natural, siguiendo a la Escuela de La Haya e indirectamente al Barroco Holandés. Las luces del atardecer se encuentran habitualmente presentes, creando un ambiente de mayor romanticismo en el que se pretende transmitir ciertos sentimientos. Aun dominando las tonalidades oscuras, en la composición también encontramos referencias al amarillo, rojo, azul o verde, haciéndose la paleta de Vincent más animada como apreciaremos en el periodo de París donde contacta con el Impresionismo.
obra
Durante la estancia de Van Gogh en Nuenen existen dos lugares por los que sentirá especial admiración: la torre del cementerio y el jardín parroquial, representándolos en numerosas ocasiones. Durante el invierno de 1885 los muestra con nieve, creando una de sus imágenes más atractivas de esta época. El paisaje está tomado directamente del natural, de la misma manera que hacían los pintores de la Escuela de La Haya con los que Vincent había tenido contacto, interesándose por conceptos de luz y de color que más tarde evolucionarán al Impresionismo, tras su viaje a París en la primavera de 1886. La imagen parece estar tomada desde una ventana al mostrar una perspectiva ligeramente alzada bajo la influencia de la fotografía, recordando las vistas de Degas o Pissarro. El jardín tiene aun restos de la última nevada al igual que el tejado de la casa de la izquierda o los campos del fondo, alzándose sobre la línea del horizonte la majestuosa silueta de la torre del cementerio. Las tonalidades amarillentas del amanecer están perfectamente conseguidas, creándose un juego de contrastes de gran sutileza entre los tonos claros y los oscuros. La pincelada es rápida, haciendo uso de empastes que dotan de mayor ligereza a la composición.