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Junto al templo de Vesta se ubicaba la casa de las Vestales, encargadas de custodiar el fuego sagrado. Eran seis las sacerdotisas elegidas entre las más nobles familias de la urbe. Durante treinta años debían ejercer el sacerdocio y hacer voto de castidad, siendo condenadas a ser enterradas vivas si trasgredían dicho voto. Los restos que quedan en la actualidad corresponden a la reconstrucción realizada por Septimio Severo tras el incendio de 191.
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Del templo de Cástor y Pólux, construido en honor de los dos gemelos que propiciaron la victoria en la batalla de Lago Regillo sólo quedan tres columnas, consideradas de las más elegantes de la antigüedad.
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El templo de Vespasiano fue construido en el año 81 de nuestra era por Domiciano, en honor de su padre Vespasiano y de su hermano Tito, siendo posteriormente restaurado por Septimio Severo y Caracalla. La Basílica Julia fue construida por César y Augusto en el lugar ocupado por la basílica Sempronia, que había sido fundada por el padre de los Gracos en el año 170 a.C. El edificio fue reconstruido por Diocleciano en el siglo III, reconstrucciones que se continuaron hasta el siglo XIX.
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En el año 81 Domiciano manda construir este templo en honor a su padre, Vespasiano, y su hermano, Tito. Posteriormente será restaurado por Septimio Severo y Caracalla. El templo presentaba seis columnas en cada una de sus fachadas corintias. Sólo han quedado tres de sus columnas, un relieve con una escena de sacrificio y un fragmento de arquitrabe con una inscripción.
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El primitivo templo de Vesta fue fundado en época monárquica. Su forma circular reproducía la primitiva choza. Las vestales custodiaban el fuego sagrado que simbolizaba la vida de la Urbe. En el año 191 el templo sufrió un incendio que obligó a restaurarlo. Julia Domna, esposa de Septimio Severo, será la encargada de la restauración.
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El templo de Cástor y Pólux fue construido por el dictador Aulo Postumio Albino en el año 499 a.C., siguiendo una promesa realizada a su padre durante la batalla de Lago Regillo. Según la leyenda, en aquella batalla los gemelos Cástor y Pólux condujeron a los romanos a la victoria contra los tarquinos y los latinos. Al llegar a Roma con la noticia del triunfo, fueron vistos en la ciudad dando de beber a sus caballos en la fuente de Yuturna, lugar donde fue construido este templo. Como buena parte de los edificios del Foro, sufrió una posterior remodelación en época de Augusto, correspondiendo a esta época las tres corintias columnas que restan.
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Los templos de Saturno y Vespasiano se levantaban a los pies del Tabularium, el archivo de Roma, cuyo espacio ocupa hoy el Palacio Senatorio de Miguel Ángel.
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La existencia de dos o más foros es algo normal en las grandes ciudades del Imperio y, sobre todo, en las capitales de provincia. El foro provincial de Emerita Augusta, todavía poco conocido, se ubicaba en el área noroeste de la ciudad, según el hallazgo de restos de grandes edificios e inscripciones. Almagro Bosch, en su último trabajo dedicado a la topografía emeritense, llamaba la atención sobre los datos relacionados con templos romanos aparecidos en el noroeste de la ciudad, en las inmediaciones de la Plaza de la Constitución y del cerro de El Calvario, por lo que se inclinaba a considerar la existencia de un gran foro en esta zona. Ya Alejandro de Laborde llegó a dibujar la planta y la reconstrucción ideal de un posible templo, que habría que localizar en el comienzo de la calle Calvario. También, tradicionalmente, se pensó que en el lugar ocupado por el Parador Nacional de Turismo existió un templo dedicado a la Concordia Augusti, de acuerdo con lo expresado por una inscripción aparecida en aquel lugar y que forma parte del Obelisco de Santa Eulalia, donde también figuran unas aras cilíndricas presumiblemente halladas allí también. Sea como fuere, el hecho evidente es que tal cúmulo de hallazgos, y de tal naturaleza, hacía suponer la existencia de un edificio religioso en las inmediaciones. A estos hallazgos se venían a añadir sendas inscripciones dedicadas al culto imperial: una que los lancienses, una de las comunidades que sufragaron la construcción del Puente de Alcántara, dedicaron a Trajano y otra que el gobernador de la provincia de Lusitania, Gaius Sulpicius Rufus, ofreció a Constantino. Es, pues, clara la existencia de un posible templo, de culto imperial y de ámbito provincial, en el lugar que referimos. Hace unos años, en unas excavaciones que efectuamos en la calle Holguín, pudimos descubrir una imponente construcción, cuya traza respondía a un templo. Comprendía un alto podium, con núcleo de hormigón y paramento de sillares de granito, a su vez revestidos por lastras de mármol, estructurado en dos cuerpos, el delantero más estrecho que el posterior. Las dimensiones del edificio son ciertamente monumentales, con columnas de 1,50 metros de diámetro y su fisonomía, con un frente principal tetrástilo, recuerda al templo que aparece en las emisiones de la ceca colonial dedicado a la Aeternitas Augusti. Recientemente en unas excavaciones practicadas en las inmediaciones se han descubierto restos de la estructura porticada que ceñía el espacio sagrado, cuya entrada la marcaba el anteriormente descrito Arco de Trajano. Con estos importantes descubrimientos, por tanto, se ha podido configurar una nueva área pública en Emerita: su probable foro provincial.
Personaje Científico
Este ilustrado de ideología liberal perteneció a la Sociedad Vascongada de Amigos del País. Fue uno de los defensores de la Constitución del 1812. Foronda no sólo realizó estudios sobre figuras como Jean Jacques Rousseau, sino que tradujo además la obra de Étienne Bonnet de Condillac. Uno de sus estudios más importantes fue "Ventajas para la España de la purificación de la platina". En este trabajo comparativo entre el platino frente al oro y la plata se refiere a la técnica de Françoise Chavaneau. Este autor también mostró su intención de reeditar la obra de Benito Jerónimo Feijoo, para enmendar sus errores.