Siempre se consideró a sí mismo como un arquitecto extraño al siglo XX. Su aportación a la arquitectura industrial hay que situarla en un nivel semejante al de la arquitectura de un Behrens, si bien solía utilizar materiales y sistemas constructivos tradicionales para resolver funciones modernas. Incluso no despreciaba el carácter monumental y expresivo de las masas y de los volúmenes, solamente recortados por huecos de luz que organizan las fachadas pero que no las perforan. Se trata de un tipo de monumentalidad que recuerda algunos ejemplos de la arquitectura romana y gótica. Es decir, poderosamente constructivos y expresivos de su función.
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monumento
El garum o salazón de pescado fue muy apreciado en el mundo romano. La denominación garum es romana, derivando a su vez de la griega garon, que procede del término semítico, escurrir. El garum de máxima calidad se fabricó en las factorías de Qart-Hadast y, más tardíamente, en Carthago Nova, siendo muy apreciado en Atenas. El desarrollo de la industria productiva y comercializadora fue tal que pronto se crearon factorías en diversos lugares de Hispania, como en Cádiz, Almuñécar, Adra o la citada Cartagena, lugares costeros donde podían practicarse las almadrabas. Las fuentes hablan de que las factorías de esta zona se especializaron en la producción del llamado Garum sociorum, hecho a partir de escombro o caballa, siendo su resultado final muy apreciado. Para su envasado y transporte se fabricaban una ánforas especiales, lo que conllevó el desarrollo de una cercana industria alfarera auxiliar, con ejemplos como los hornos cerámicos romanos de Torrox.
obra
La portada principal del edificio, coronada por el Escudo Real, se encuadra por bellas columnas pareadas y un ligero crescendo de movimiento hacia arriba a través del quebrado frontón. La escueta línea del entablamento fue enriquecida con un remate de balaustrada y adornos sobre pedestales. Los elementos decorativos, en su variedad y sutil dibujo, se inspiran en parte en la tradición local.
monumento
El edificio fue iniciado en 1726 por Ignacio de Sala, el cual estuvo al frente de la obra hasta 1731. Desde esta fecha la construcción corrió a cargo de Diego Bordick y Sebastián van der Bosh. Es un edificio de trazado rectangular, con rasgos arquitectónicos que acentúan su desarrollo en la horizontal y un volumen de gran poder expansivo. Su equipamiento espacial se verifica en respuesta a su función, con patios como patrón de las fuerzas de distribución y de la movilidad en varias direcciones de su planta. Al exterior el organismo ofrece una apariencia majestuosa palacial exhibiendo una independencia propia en su compacta simetría y en el alineamiento de sus vanos en ejes verticales coronados por frontón triangular. Su portada principal coronada por el Escudo Real se encuadra por bellas columnas pareadas y un ligero crescendo de movimiento hacia arriba a través del quebrado frontón. La escueta línea del entablamento fue enriquecida con un remate de balaustrada y adornos sobre pedestales. Los elementos decorativos, en su variedad y sutil dibujo, se inspiran en parte en la tradición local.
obra
La arquitectura holandesa de los años veinte y treinta constituye un capítulo excepcional en la construcción del Movimiento Moderno. Aunque las propuestas neoplasticistas y constructivistas son las más conocidas, no puede olvidarse la obra racionalista y funcionalista de los arquitectos Brinkman y Van der Vlugt, herederos tanto de la estética maquinista y fabril de un Gropius como de la vanguardia más radical. Su fábrica Van Nelle es una de esas obras imprescindibles para explicar la arquitectura del siglo XX en la que el lenguaje arquitectónico se ajusta rigurosamente al programa y a las funciones que en su interior se desarrollan, con un tratamiento de los materiales que nos hablan de la transparencia de la arquitectura y de las relaciones de producción.