La obra de Hermilio Alcalde del Río

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Datos principales


Rango

Paleolítico Superior

Desarrollo


Mientras Cartailhac y Breuil estaban en Altamira recibieron la visita de Hermilio Alcalde del Río (1866-1947), que tenía que ser el mayor descubridor de cuevas de nuestro país. Para reflejar la labor grandiosa de este investigador montañés podemos transcribir un texto semi-inédito del propio abate Breuil. "Hermilio Alcalde del Río, un hombre pequeño y delgado que un día nos había hecho una visita a Altamira, inmediatamente después de nuestra partida se lanzó al campo para encontrar otras cuevas pintadas. El 27 de octubre de 1903 descubrió, cerca de Ramales, la cueva pintada de Covalanas, e inició una fructífera colaboración con el padre Lorenzo Sierra, superior del Colegio de Limpias. El 8 de noviembre de 1903, Alcalde penetra en la grandiosa caverna existente en el monte que domina Puente Viesgo. Esta cueva, llamada del Castillo, estaba llena de pinturas y grabados, y en su entrada se encontraba un rico yacimiento. El 27 de noviembre penetraba en la cueva grabada de Hornos de la Peña. Con estos magníficos descubrimientos publicó en 1906 un importante fascículo. La falta de una lengua común había limitado nuestras conversaciones, pero había nacido en él un celo ardiente en la exploración de las numerosas cavernas de la región, que dio lugar a múltiples e importantes descubrimientos, en los que participó el padre lazarista Lorenzo Sierra. Ambos fueron, hasta su muerte, unos amigos y colaboradores admirables".

Todavía existía gente que dudaba de la autenticidad de Altamira, pero ahora la cueva tenía un combativo valedor en el abate Breuil. Citemos, por ejemplo, su polémica con el espeleólogo E. A. Martel. Apoyaban al abate los numerosos descubrimientos que continuamente se realizaban tanto en España como en Francia. Hablaremos de ellos a continuación, pero no podemos dar de todos una referencia pormenorizada. Por este motivo nos limitaremos a señalar los hitos más importantes de esta historia. Sin duda lo es la publicación, de nuevo bajo los auspicios del príncipe Alberto de Mónaco, de la voluminosa obra titulada "Les cavernes de la région cantabrique" (1911), que incluye los descubrimientos citados y otros principales hallazgos de principios de siglo. Recordemos, asimismo, que en 1903 se descubren por Juan Cabré Aguiló en el barranco de Calapatá (Cretas, Teruel) las primeras muestras del llamado arte levantino, que Breuil y sus colaboradores considerarán siempre como paleolítico.

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