Zorita de los Canes

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Datos principales


Tipo

Pueblo o ciudad

Antecesor

Guadalajara (provincia)

Localización


Desarrollo


La localidad de Zorita de los Canes se asienta en la provincia de Guadalajara. La zona estuvo poblada ya en tiempos de los visigodos, de lo que dan fe los restos de la cercana ciudad de Recópolis, mandada construir por el rey Leovigildo en el ahora llamado Cerro de la Oliva. Zorita se funda siglos después, en época musulmana. La primera mención que hallamos de su pasado nos lleva hasta el año 928, cuando las crónicas dicen que fue uno de los principales lugares que se rebelaron en contra del califa de Córdoba, Abd al-Rahman III. En su avance imparable del siglo XI, los cristianos acabaron por tomar Zorita en el año 1085, pasando a ser tierra de frontera. Expulsados los musulmanes, el rey Alfonso VII mandó venir a gentes de otros lugares para repoblar este territorio. De tierras de Aragón llegaron muchos pobladores mozárabes, que comenzaron a levantar caseríos y a labrar los campos. El rey nombró a la familia de los Castros sus representantes en Zorita, con la misión de salvaguardar sus intereses. Pero, con el paso del tiempo, esta familia acabó por apropiarse de un buen número de tierras y bienes, haciendo de los lugareños sus vasallos y desafiando incluso al poder real. El reto a la monarquía culminó en el año 1169, cuando Alfonso VIII tomó Zorita ayudado por las tropas de Alcalá, Guadalajara, Atienza, Toledo, Soria y Ávila, además de las gentes que aportó la poderosa familia de los Lara y un buen número de soldados de la Orden de Calatrava.

Devuelta al poder real, Zorita y su fortaleza formaron parte de la dote que aportó Alfonso VIII en su matrimonio con Leonor de Inglaterra, formalizado en 1170. Pero, sólo cuatro años más tarde, Zorita cambió nuevamente de manos, al ser entregada a la Orden de Calatrava. Bajo dominio calatravo, Zorita y su castillo se convirtieron en la pieza central de los dominios de la Orden, al residir en ella la Mesa Maestral. En consecuencia, su castillo fue reforzado para acoger así a un buen número de caballeros, servidores y pertrechos, convirtiéndose en el más grande de los castillos alcarreños. La importancia del lugar, dado su dominio sobre el río Tajo, hizo que en no pocas ocasiones fuera objeto de disputas, incluso entre los mismos miembros de la Orden. Extinguido ya el ardor guerrero de la Reconquista, Zorita y su fortaleza perdieron en el siglo XVI el papel protagonista que fue característico de las centurias anteriores. Siendo Zorita de nuevo propiedad de la monarquía española, D. Ruy Gómez de Silva la adquirió a Felipe II. Gómez de Silva, con el tiempo duque de Pastrana, acondicionó el castillo para poder habitarlo junto con su esposa Ana de Mendoza y De la Cerda, princesa de Éboli. Zorita y su castillo permanecerán bajo el dominio del Ducado de Pastrana hasta 1732, cuando los Duques del Infantado, por aquel entonces señores también de Pastrana, los vendan a D. Juan Antonio Pérez de la Torre. Todavía continuará en vigor el título de Comendador de Zorita hasta el siglo XIX, aunque ya con carácter honorífico.

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