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Mundo fin XX

Desarrollo


A diferencia del terrorismo interno ideológico, revolucionario o contrarrevolucionario, el terrorismo nacionalista-separatista suele ser un fenómeno de larga duración que en determinadas regiones europeas ha sido capaz de institucionalizar una situación de enfrentamiento armado gracias a la articulación de un apoyo popular más estable y consistente y a la existencia de una larga tradición histórica de violencia individual y colectiva. Estos "movimientos de liberación nacional" han concebido la lucha terrorista como el prólogo de la lucha por la independencia. La organización terrorista aparece como el brazo armado de un movimiento nacionalista revolucionario de amplia base, que mezcla los mensajes patrióticos con la fraseología de tipo marxista-leninista, identificando de forma eficaz al enemigo extranjero con el enemigo de clase. Sin embargo, también parece cierto que, en no pocas ocasiones, el terrorismo ha actuado como refugio o vía de escape para un movimiento independentista que ha fracasado en su intento de conseguir apoyo de masas para una acción política legal.Irlanda mantiene una tradición de resistencia violenta a la ocupación británica que se remonta varios siglos atrás. A esta cultura de la revuelta, traducida en un amplio ciclo de rebeliones antibritánicas (1641, 1690, 1798, 1803, 1848, 1867 y 1882) se añade la fobia religiosa entre las minorías del Ulster, donde terrorismo, clandestinidad y paramilitarización siguen siendo factores habituales de la vida política.

La paramilitarización de los grupos políticos se intensificó en los años previos a la Gran Guerra. En 1912-14, el protestante Ulster Unionist Council decidió la creación de la Ulster Volunteer Force -precedente de la organización armada homónima fundada en 1966- para oponerse a los nacionalistas católicos. La Irish Republican Broterhood respondió con la creación en noviembre de 1913 de los Irish National Volunteers, que con el Irish Citizen Army (organización defensiva del sindicato de transportes de Dublín) protagonizó el levantamiento del lunes de Pascua, el 24 de abril de 1916, verdadero hito en la lucha irlandesa por la independencia. De estos grupos paramilitares surgiría en 1919 el Irish Republican Army (IRA) como Ejército del Gobierno revolucionario irlandés. El IRA fue creciendo y desarrollándose al calor de la lucha guerrillera antibritánica de 1919-21. La violencia no finalizó con la creación del Estado Libre de Irlanda en 1921, sino que desembocó en una guerra civil en 1922-23, librada por el Gobierno de Dublín contra algunos grupos radicales (los Irregulars del IRA) que ansiaban la anexión del Norte por el resto del país. La reaparición esporádica del terrorismo en los años 1939-40, 1956 y 1962 no logró cambiar el statu quo decidido en 1921, ante la firmeza británica y la falta de apoyo del Gobierno de Dublín y de la población católica del Ulster. A mediados de los sesenta se desarrolló en Irlanda del Norte un nuevo espíritu activista generado por el movimiento de derechos civiles en protesta por la relegación política y social de la minoría católica.

Las demostraciones pacíficas fueron adquiriendo tono violento en los años 1968-69, en parte por las contramanifestaciones de los protestantes radicales: los unionistas atacaron a los católicos en sus guetos, obligando el 20 de agosto de 1969 al Gobierno de Londres a declarar la ley marcial y ordenar la interposición de las tropas británicas.Por esa época, el IRA Official estaba en manos de simpatizantes comunistas y se adhería a una teoría gradualista que contemplaba la lucha por las reformas democráticas antes que la lucha por la independencia. Un sector de jóvenes militantes que deseaban dar prioridad a la lucha armada y algunos viejos partidarios de la acción directa militar protagonizó una escisión en octubre de 1969, de la que salió el Provisional Irish Republican Army (PIRA), grupo apoyado por buena parte de la comunidad católica desencantada con el pacifismo de sus líderes tradicionales. Según el programa Eura Nuva adoptado en 1972, los Provisionals buscaban el establecimiento de una república federal, democrática y socialista a través de una revolución en el conjunto de la isla. Si en un principio el PIRA contó sólo con 30 ó 40 militantes, en el verano de 1970 cobró una neta ventaja sobre el IRA histórico tanto en financiación como en armas y apoyo de los católicos norteirlandeses. A pesar de haber protagonizado algunos actos violentos en Irlanda e Inglaterra, el IRA Oficial suspendió sus actividades violentas en mayo de 1972, y sufrió una nueva escisión en diciembre de 1974, cuando apareció en escena el Irish National Liberation Army (INLA), un grupo armado más radical que el PIRA, con una doctrina marxista y antiimperialista que fue derivando hacia el empleo de la estrategia de la espiral provocación-reacción-represión y hacia actitudes gangsteriles condenadas por el IRA histórico.

Como el antiguo IRA, los Provisionals eran dirigidos por un Comité Militar y estaban organizados en compañías, batallones y brigadas, con Belfast, Londonderry y la zona fronteriza (condado de Armagh) como principales bases. Esta estructura, en sintonía con la tradicional cultura paramilitar del independentismo irlandés, no era sin embargo la más apropiada para la lucha callejera que se iba a desplegar ampliamente en los años siguientes.El PIRA inició en 1969-70 su primera campaña violenta, con ataques a destacamentos militares y puestos de policía, que se coordinaron con la campaña por los derechos civiles. La situación se deterioró en los dos años siguientes, obligando a las autoridades británicas a intensificar la actuación militar, las detenciones y los internamientos administrativos. Para ese entonces, los Provisionals habían perfeccionado su reclutamiento, renovado su arsenal y ampliado sus recursos económicos. Los tumultos norteirlandeses alcanzaron su punto culminante en 1972. Los sucesos más graves ocurrieron en Londonderry durante el llamado Bloody Sunday -30 de enero-; tras una marcha de protesta católica por la política de internamientos, trece civiles fueron abatidos por soldados británicos, lo que provocó una fuerte escalada de violencia: centenares de atentados con explosivos, arrestos en masa, detenciones sin juicio y represalias unionistas hasta que, el 24 de marzo de 1972, el Gabinete de Londres asumió la gobernación directa del territorio, anulando temporalmente los poderes del Gobierno y el Parlamento autónomos de Belfast.

La Ley sobre Medidas Urgentes en Irlanda del Norte de 25 de julio de 1973 amplió los poderes del Ejército en la zona.Desde el 1 de febrero de 1973, el PIRA reinició sus ataques contra las fuerzas de seguridad y objetivos situados en Inglaterra: el 7 de octubre de 1974 un artefacto causó en Guilford cinco muertos, y el 21 de noviembre dos bombas causaron 20 muertos y 180 heridos en dos pubs de Birmingham, dando lugar a la detención de sospechosos que fueron condenados a largas penas de prisión sobre la base de pruebas policiales dudosas. Los hechos de Birmingham aceleraron la promulgación, el 29 de noviembre de 1974, de una Ley de Prevención del Terrorismo que introdujo en todo el Reino Unido la legislación de emergencia aplicada en el Ulster por casi medio siglo. A fines de año, la policía británica puso a punto un amplio banco de datos que posibilitaba el control del 40 por 100 de la población de la provincia y que permitió actuar con éxito creciente en operaciones antiterroristas. Durante estos años, la comunidad protestante ha mantenido hacia Londres una actitud ambigua, a mitad de camino entre las protestas de lealtad y el chantaje de la violencia. El terrorismo protestante del Ulster Volunteer Force, el Ulster Freedom Fighters (creado en 1973) y otros grupos paramilitares unionistas, como la Ulster Defence Association y la Protestant Action Force, ha sido sobre todo un terrorismo de respuesta, a menudo indiscriminado, sobre pubs, negocios, transportes públicos y centros sociales católicos sospechosos de encubrir las actividades terroristas del PIRA.

A mediados de los setenta, la situación del orden público en Irlanda del Norte comenzó a mejorar. En diciembre de 1973 se llegó en Sunningdale a un acuerdo para la formación de un ejecutivo provincial compuesto de católicos y unionistas. Aunque este pacto de cogobierno entre las dos minorías pareció insuficiente al IRA y lesivo a la minoría protestante, la violencia disminuyó. En enero de 1975, los Provisionals decidieron un alto el fuego unilateral para recomponer sus fuerzas y reorganizarse en pequeñas unidades operativas de 3-5 hombres. El número de víctimas mortales aumentó de nuevo debido a una nueva oleada de explosiones fuera del Ulster, pero la mayor eficacia de las medidas preventivas y de información permitió en los años siguientes una significativa reducción de los atentados y de las fuerzas militares implicadas en la zona, que comenzaron a ser sustituidas por tropas auxiliares del Ulster Defence Regiment (UDR) y agentes del Royal Ulster Constabulary (RUC), policía de los seis condados de composición mayoritariamente protestante. Impotente para lograr el equilibrio estratégico que marcara el camino de la victoria, el PIRA optó desde inicios de los ochenta por una guerra de desgaste basada en el ataque a objetivos económicos (quema de tiendas y almacenes, sabotajes a fábricas) y a instituciones de especial significado, como el RUC, a fin de obligar a los protestantes a claudicar. Aunque siguieron produciéndose emboscadas en la cercanía de la frontera irlandesa, la campaña terrorista se condujo a suelo inglés: bombas en los almacenes Harrods de Londres el 17 de diciembre de 1983; tentativa de asesinato de la premier Thatcher en el congreso del partido tory en el Grand Hotel de Brighton el 12 de octubre de 1984; oleada de atentados con explosivos en la City y en cuarteles de Irlanda del Norte en 1984-85 y nueva oleada de artefactos en el centro de Londres en 1992-93.

Durante los años setenta, la actitud del Gobierno británico había consistido en calmar a los protestantes mediante el despliegue militar e iniciar una serie de gestos conciliadores hacia los católicos moderados, prometiendo una convención constitucional y una asamblea regional con representación proporcional. A mediados de los ochenta se abrió una etapa de conversaciones con Dublín que culminó en el acuerdo de Hillsborough Castle (15 de noviembre de 1985), que dio al Gobierno de Dublín el status de interlocutor en cualquier posible solución al problema del Ulster, y reafirmó su posición de que todo cambio constitucional en los territorios del Norte se efectuara con el consentimiento de la población. En estos últimos años, la paciente mediación del Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP, nacionalista moderado) ha acercado al PIRA a los unionistas y a los Gobiernos de Londres y Dublín a una solución viable y negociada. En 1994 se llegó a un principio de acuerdo, recibido por el PIRA con un alto el fuego indefinido desde el 31 de agosto, lo cual le ha permitido abrir negociaciones directas con el Gobierno británico. De 1969 hasta esa fecha el conflicto del Ulster había provocado más de 3.000 muertes.

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