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Vida cotidiana

Desarrollo


El arte musulmán se va a desarrollar entre los Pirineos y la India debido a la amplia expansión conseguida por el Islam tras la muerte de Mahoma. Esta amplitud geográfica explica las numerosas influencias procedentes de diferentes lugares -Bizancio, Grecia, Mesopotamia, Occidente- y el desarrollo de escuelas locales que manifiestan ciertas características específicas. Las principales muestras del arte islámico se producen en la arquitectura ya que el Corán limita la representación figurativa de la escultura y la pintura al ser el Islam una religión sin imágenes. El edificio capital es la mezquita, templo que cuenta con escasas exigencias arquitectónicas pero cuyo tipo monumental de planta rectangular consta de un patio para las abluciones, un alminar o minarete para llamar a la oración y una zona cubierta o sala de oración cuyo fondo se denomina quibla, siempre dirigido a La Meca, donde se abre el mihrab. La mezquita de la Cúpula de la Roca en Jerusalén y la mezquita de Damasco son los dos edificios más importantes del primer arte islámico. La de Damasco crea el tipo característico de mezquita al contar con planta rectangular y tres naves longitudinales separadas con columnas sobre las que se levantan otras de menor altura. La mezquita de la Roca presenta planta octogonal y en su interior tiene doble arquería sobre columnas y pilares, permitiendo la circulación alrededor de la roca, cubierta con una cúpula.

La mezquita de Kairuán (Túnez) del siglo IX presenta importantes novedades como los arcos de herradura con tirantes y una nave transversal a la quibla, formando una característica T. La mezquita de Ibn Tulún en El Cairo (872) utiliza pilares con pequeñas columnas adosadas en las esquinas y arcos apuntados, destacando la parte superior de su torre al ser cilíndrica y con rampa helicoidal. Quizá sea la de Córdoba una de las mezquitas antiguas más importantes. Construida sobre el solar que ocupaba la iglesia visigoda de San Vicente, Abd al-Rahman I levanta en poco tiempo once naves de norte a sur. En esta primera construcción se presentan los característicos arcos en los que superponen columna abajo y pilar arriba, con arcos de herradura y medio punto respectivamente y alternancia de piedra y ladrillo. Abd al-Rahman II derriba la primera quibla y amplía la construcción hacia el río, lo mismo que hará Al Hakan II, el impulsor de las bellas cúpulas y los arcos polilobulados que rodean el actual mihrab, quizá una de las zonas más bellas del edificio. La ampliación de Almanzor es la más extensa pero a la vez la más pobre. También en época califal se levanta el palacio de Medinat al-Zahara, a las afueras de Córdoba, una auténtica ciudad-palacio construida por Abd al-Rahman III donde destacan las decoraciones geométricas y vegetales de sus salones. La mezquita del Cristo de la Luz en Toledo completa este manojo de extraordinarias construcciones islámicas en España, pudiendo apreciarse en su reducido espacio nueve bóvedas diferentes, caracterizadas por no cruzarse sus nervios en el centro.

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