Muchas han sido las reconstrucciones que los arqueólogos han imaginado de lo que pudo haber sido la ziqqurratu de Babilonia, llamada Etemenanki (Casa fundamento del cielo y de la tierra), creída también para algunos la bíblica Torre de Babel. Hoy sólo subsisten algunos ladrillos de sus cimientos y una ancha fosa cuadrangular con un apéndice frontal -llamada "es-Sahn", la sartén-, todo lleno de agua, en donde crecen las cañas. Por una tablilla de la época seléucida, hallada en Uruk (Tablilla del Esagila), y que copiaba un original más antiguo, conocemos las dimensiones reales de la monumental torre: 15 por 15 por (15) gar, esto es, 90-91 m cada uno de los lados de la base por 90-91 de altura. La mole, formada por un núcleo de adobes recubiertos por una gruesa capa de ladrillos de hasta 15 m de espesor, se alzaba sobre un gigantesco terraplén en forma rectangular (456 por 412 m), cerrado por una muralla con doce puertas, en cuyo sector meridional se levantaban los edificios auxiliares, y en el oriental el mercado, los quioscos y los almacenes. Se ignora el número exacto de plantas que tuvo y la disposición de sus escaleras, aunque las reconstrucciones más fiables hablan de siete pisos y de una gran escalera de acceso, exenta, y que alcanzaba la segunda planta. Desde allí se llegaba a la cúspide, en donde algunos autores sitúan un templo alto (shakhuru) que, según los textos, Nabucodonosor II "hizo centellear con ladrillos esmaltados de azul claro", para contraponerlo, de alguna manera, al templo bajo, como así se denominaba al Esagila de Marduk.
Busqueda de contenidos
obra
Muchas han sido las reconstrucciones que los arqueólogos han imaginado de lo que pudo haber sido la ziqqurratu de Babilonia, llamada Etemenanki (Casa fundamento del cielo y de la tierra), creída también para algunos la bíblica Torre de Babel. Hoy sólo subsisten algunos ladrillos de sus cimientos y una ancha fosa cuadrangular con un apéndice frontal -llamada "es-Sahn", la sartén-, todo lleno de agua, en donde crecen las cañas.
obra
El ziggurat tiene cinco pisos y se encuentra rodeado por una gran muralla de 1200 por 800 metros. Su función era la de facilitar al rey el paso del mundo terrenal al celestial el día de su muerte.
monumento
El ziggurat tiene cinco pisos y se encuentra rodeado por una gran muralla de 1200 por 800 metros. Su función era la de facilitar al rey el paso del mundo terrenal al celestial el día de su muerte. Este destaca concretamente por no tratarse de un bloque macizo, sino que estaba formado por numerosas cámaras. Construida por el monarca Untas-gal aún se conservan tres, todas ellas apoyaban directamente en el suelo. El zikkurratu estaba dedicado al dios Insusinak, al que se adoraba en la capilla situada en la parte inferior tras la fachada sudeste, rodeada por un camino procesional.
obra
De las cinco terrazas en ladrillo y adobe que se cree que componían la zikkurratu de Dur-Untas, aún se conservan tres, todas ellas apoyaban directamente en el suelo.
video
El zigurat era uno de los elementos más característicos de Mesopotamia. Muchas ciudades incluían, junto al templo de su dios tutelar, un zigurat que constaba de varias plataformas superpuestas, sobre las cuales había un templo. Los primeros zigurats los construyó Ur-Nammu, hacia el 2100 a.C., primer rey de la III dinastía de Ur. Estos zigurats fueron edificados en Ur, Eridu, Uruk y Nippur. En toda Mesopotamia, se han encontrado zigurats en 16 yacimientos, aunque otros se conocen sólo por los textos. El zigurat de Ur, uno de los mejor conocidos y cuya reconstrucción hipotética observamos, era llamado Etemenniguru (Casa cuya alta terraza inspira terror), siendo dedicado al dios Luna (Nanna o Sin). Contaba con planta rectangular, de 62 metros de lado, y tres pisos, hasta una altura total de 43 metros. Tres largas escalinatas se cruzaban en ángulo recto y conducían al templo alto. El zigurat fue construido con adobe secado al sol, así como una gruesa capa externa de ladrillo cocido. Se desconoce la naturaleza exacta de las ceremonias que se celebraban en el alto santuario. El historiador griego Herodoto, al hablar del zigurat de Babilonia, dice que allí se celebraban las nupcias sagradas de una sacerdotisa con el dios, un ritual cuya finalidad era asegurar la prosperidad del país.
obra
El primer rey de la III dinastía de Ur, Ur-Nammu, ordenó la remodelación del barrio real y religioso de Ur, siendo una de las novedades más importantes la construcción de la torre escalonada (ziqqurratu), denominada Etemenniguru (Casa cuya alta terraza inspira terror) que dedicó al dios Luna (Nanna o Sin).