Era hija del capitán de infantería Fernando de Zayas y Sotomayor, que servía como caballero al Conde de Lemos. Es de suponer que la familia siguió al Conde de Lemos a su virreinato de Nápoles. Vivió también durante algún tiempo en Zaragoza y se trasladó posteriormente a Sevilla o Granada. Durante su estancia en Zaragoza publicó la primera parte de sus Novelas amorosas y ejemplares o Decamerón español (1637), un grupo de diez novelas cortesanas que analiza los estratos sociales superiores de su época y en la que se percibe influencia de Miguel de Cervantes. Del Decamerón de Giovanni Boccaccio tomó la fórmula de una reunión con motivo de una enfermedad (en vez de la peste, unas cuartanas de Lisis) a lo largo de cinco noches, en cada una de las cuales se narran dos novelas de gran crudeza. En sus denuncias de algunas injusticias de la época, refleja independencia y orgullo femenino, sin mostrarse retraída en las escenas escabrosas. Al contrario que otros novelistas contemporáneos suyos, no pretende exhibir un ingenio cortesano complicando el estilo, ni hacerse pasar por moralista sermoneadora, sino que le interesan la amenidad narrativa, la psicología de los personajes y los ambientes en que se mueven. La segunda serie está compuesta por Novelas y Saraos (Barcelona, 1647) y Parte Segunda del Sarao y Entretenimientos Honestos (1649), reeditados como Desengaños Amorosos. En este segundo grupo de novelas intensifica los argumentos truculentos y escabrosos. Como narradora, se caracteriza por una gran fuerza y una frescura y novedad sin precedentes. Tiene de su época el gusto por la violencia, la crueldad, la magia y los encantamientos. La moral en ella no es moraleja sino escarmiento. No ahorra episodios picarescos cuya crudeza no desmerece de El Buscón quevedesco, ni queda atrás en el cultivo de la novela bizantina a la cervantina en La fuerza del amor o El prevenido engañado. Pero quizás lo que más sorprende en ella es la desenvoltura con que se comportan los personajes femeninos en el mundo amatorio. No en vano en el siglo XVIII, la Inquisición prohibió reeditar sus novelas. Compuso además la comedia La traición en la amistad y numerosas poesías, aunque de altura inferior a su prosa, las cuales se conservan en diversas antologías (Botello, Montalbán, Cuevas, Del Castillo o la Fama Póstuma dedicada a Lope de Vega). Su talento estuvo durante largo tiempo oscurecido por la crítica, y fue Emilia Pardo Bazán quien reivindicó su obra, calificada como obra picaresca por la alta sociedad del Siglo de Oro. En cuanto a la fecha de su fallecimiento, existen dos partidas de defunción a nombre de María de Zayas, una del 19-I-1661 y la otra del 26-IX-1669; no se poseen datos de ella desde 1639.
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Personaje
Literato
Novelista española, su género se basó en la novela corta italiana, de estilo imaginativo, gran viveza imaginativa y corte erótico-sentimental. En sus relatos son fundamentales los personajes femeninos, dotados de gran personalidad pasional. Todas sus narraciones las agrupó en dos colecciones: "Novelas amorosas y ejemplares", publicadas en 1637, y "Parte segunda del sarao y entretenimiento honestos", de 1647.
Personaje
Hija de Na Chán Can, Halach Huinic o gobernante de Chactemal, hoy Chetumal. Cuando Gonzalo Guerrero, náufrago español que llegó a la costa de Yucatán entre 1509 y 1511, se ganó la simpatía de su padre al demostrar sus grandes habilidades como sirviente y estratega militar, Na Chán Can le nombró consejero y ella le fue entregada por su padre en matrimonio. Tuvieron tres hijos, que son considerados los primeros mexicanos.
Personaje
Científico
Político
Cursó sus estudios teniéndose que enfrentar a numerosos problemas económicos. Tras graduarse consiguió una cátedra de Humanidades. El virrey José de Ezpeleta, conocedor de su talla intelectual, le llamó para que educara a sus hijos. Como científico, fue un defensor y difusor de las nuevas propuestas de José Celestino Mutis. Al margen de su dedicación a las actividades relacionadas con la botánica, destacó por su labor intelectual. Se relacionó con autores de la talla de Antonio Nariño y Álvarez y Fermín de Vargas, ambos defensores de la independencia de Nueva Granada. En 1794 fue acusado de conspiración contra el virrey y fue trasladado a Cádiz, donde sería juzgado por el Consejo de Indias. Posteriormente, se trasladó a París y allí entró en contacto con los principales hombres de ciencia, como Cuvier, Georges Bory, Alexandre Brongniart y Jean Victor Audouin, entre otros. A comienzos del siglo regresa a Madrid y, a instancias de Pedro Cevallos, es nombrado segundo profesor de Botánica del Real Jardín Botánico de Madrid. A la muerte de Cavanilles ascendería a Director y Primer Profesor del Real Jardín Botánico. Desde 1807 comienza a participar en asuntos relacionados con la política. Proclive a las nuevas propuestas de la revolución francesa, desde 1808 fue nombrado diputado americano por Murat en las Cortes de Bayona. Junto con otros diputados participó en la creación del Capítulo X de la primera constitución de la Nueva España peninsular. Entonces juró lealtad a José I y regresó a Madrid para trabajar al servicio del monarca. Este apoyo le costaría con el tiempo el embargo de sus bienes. En 1813 se refugió en Francia, donde se le perdió la pista hasta 1815, fecha en que se traslada a Gran Bretaña. Poco después llegó a Kingston y allí se reunió con Simón Bolívar, con el que se unió en la lucha. Al ver las atrocidades que cometían unos y otros, acabó uniéndose al general Santiago Mariño, a José Cortés de Madariaga y al almirante Bryon. Juntos participaron en la creación del primer Congreso Venezolano, que luego desconvocó Bolívar. Cuando cayó Angostura, la actuación de Zea fue fundamental en la creación del Estado colombiano. A partir de este momento experimenta una vertiginosa carrera política. Tras ocupar varios cargos, fue elegido Presidente de la Sala de Estado y Hacienda del Consejo de Estado. Desde este órgano, creado por Bolívar, tenía el poder militar y civil. De aquí pasó a presidir un Consejo de Gobierno que había creado Bolívar. Sin duda, su intervención fue decisiva para el Libertador en la creación de la República de Colombia y la Unión de Venezuela y la Nueva Granada. Para obtener el reconocimiento de la independencia Colombiana y conseguir apoyo económico, Zea también intervino en misiones diplomáticas en otros países de América y Europa. En 1820, regresó a España y propuso un plan al Duque de Frías para que reconociera de forma gradual la independencia de todas las ex-colonias de América que lo desearan. A pesar de la buenas intenciones del tratado no tuvo ningún éxito. Después de una larga lucha por la causa y a los tres años de su muerte, Inglaterra fue la primera potencia europea en reconocer Colombia.
Personaje
Pintor
Iniciado bajo los consejos de Paul Troger, se convertiría en uno de los más destacados fresquistas romanos. Los frescos que decoran la bóveda de la iglesia del monasterio de Ottobeuren, realizados en 1763, han pasado a la historia como una de sus creaciones sobresalientes. En este espacio representa el Pentecostés. Igual que Cosmas Damián Asam, adapta perfectamente la composición a la estructura arquitectónica.
Personaje
Militar
Estuvo presente en la campaña de Francia. En esta operación participaba en el ejército "Panzer" de Kleist. En 1942 fue nombrado Jefe de Estado Mayor en sustitución de Halder. En estos días mantuvo buenas relaciones con Hitler y éste le convenció para que participase en el asalto de Stalingrado. En esta campaña sufrió un estrepitoso fracaso con en la contraofensiva que lanzó en Kursk. Todos estos golpes provocaron que las relaciones entre el Führer y Zeitzler se enrarecieran y en 1944 fue relegado de su cargo y en su lugar se nombró a Guderian.
fuente
Victoria de César sobre Farnaces II de Ponto, sucedida el 2 de agosto del año 47 a.C. Cuando, en agosto de ese año, César dejó Egipto se dirigió a Siria. Avanzó entonces hacia el norte para encontrase con Farnaces, enfrentamiento que tuvo lugar en el campo de Zela. Frente a un enemigo muy inferior, las legiones romanas obtuvieron una rápida victoria. Tras la batalla, según el relato, César pronunció, en alusión a la rapidez de los hechos, sus famosa palabras: veni, vidi, vici -llegué, ví, vencí-.
acepcion
Judío nacionalista o patriota integrante de la rebelión hebrea contra el Imperio romano bajo la dominación de Tito.