La relación entre Manet y Théodore Duret se había iniciado durante 1865 en Madrid, donde ambos coincidieron y visitaron el Museo del Prado. También fueron a Toledo para conocer las obras de El Greco. Duret estaba como en la capital de España como representante de coñac y hombre de negocios, pero una vez en París se hizo periodista y crítico artístico, defendiendo las obras de Manet en su libro Les Peintres Français. Igual que había ocurrido con el retrato de Zola, el artista obsequió a Duret con este retrato como muestra de agradecimiento, mientras que el crítico agasajó a Manet con una caja de coñac. El personaje parece entrar en el estudio en ese momento - se ha quitado un guante -, de cuerpo entero, acompañado por un bodegón. La figura sobresale del fondo oscuro, en el que no existen referencias espaciales, siguiendo así a Velázquez y su Pablillos de Valladolid. A pesar de este detalle, el volumen de la figura es notable, al igual que el bodegón. La factura es muy rápida, los trazos se aprecian a simple vista; sin embargo, no debemos olvidar la buena base de dibujo que caracteriza toda la obra de Manet, presente también aquí. Las tonalidades empleadas recuerdan el Barroco español, quizá como homenaje a la pintura que ambos contemplaron en la capital de España. No debemos olvidar la importancia del carácter del modelo, captado excelentemente por un artista que tuvo como referencias más directas a Velázquez y Goya. Existe una anécdota con la firma de esta obra, ya que Manet la situó en una zona iluminada del lienzo, recibiendo una carta en la que Duret solicitaba permiso para borrarla o sustituirla, de manera que los que contemplaran el retrato no se vieran influidos por cierta hostilidad hacia un pintor tan discutido y fueran lo suficientemente objetivos. Manet colocó la firma al revés, junto al bastón con el que se señala de manera ostentosa.
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obra
Será con las caricaturas como Monet alcance fama en su juventud, consiguiendo acumular unos 2.000 francos en poco tiempo ya que cada una era cobrada entre 10 y 20 francos. Sus obras están inspiradas en modelos procedentes de periódicos contemporáneos pero despertaban la curiosidad y suponían una importante fuente de ingresos para el joven artista. Se exponían en el escaparate de la tienda de artículos para dibujo y pintura junto con las marinas de Boudin. En esta imagen podemos apreciar a un entristecido personaje cuyos rasgos están resaltados de manera exagerada, apreciándose una significativa seguridad en la técnica del dibujo y la aplicación de la sombra, a pesar de la juventud de Monet.
Personaje
Arquitecto
Pintor
El hijo de El Greco se formó en el taller de su padre colaborando en la mayor parte de los encargos desde 1603, año en el que aparece asociado al maestro cretense. Años más tarde recibe algunos encargos independientes, como el retablo de Titulcia, donde se pone de manifiesto su estilo personal que depende, como es lógico, de su padre en el empleo de modelos alargados pero que trata con cierta vulgaridad y abigarramiento. Tras el fallecimiento de Doménikos en 1614, Jorge Manuel se interesó por la arquitectura, obteniendo el cargo de maestro mayor de la catedral de Toledo y trabajando en la construcción de la capilla del Ochavo y en la cúpula de la capilla mozárabe mientras terminó la elaboración del ayuntamiento toledano. Su vida privada está marcada por dos matrimonios y el ruinoso final motivado por un pleito con el Hospital Tavera que le embargó todos sus bienes, dejándole en la miseria.
acepcion
Budismo tradicional del Sur, seguido por un grupo de monjes mayores aferrados a los preceptos más conservadores, frente a otras facciones más progresistas expresadas en el Mahayana.
obra
En los primeros años de su producción artística destacan los retratos familiares, culminando con la Familia Bellelli. Debemos considerar que la retratística era muy valorada en aquellos momentos y que un pintor podía cosechar una interesante fortuna dedicándose a retratar a la alta sociedad parisina, igual que había hecho Ingres. Madame Thérèse de Gas, Duquesa de Morbilli, era una de las hermanas del pintor, casada con el noble italiano Edmondo Morbilli, su primo hermano y que indica el origen napolitano de la familia. La dama aparece vestida con sus mejores galas, ataviada con elegante vestido, mantilla negra y sombrero con un aparatoso lazo rosa. El fondo está tratado de manera muy rápida, destacando una especie de ventana en la que se insinúa una ciudad; gracias a este espacio consigue crear un interesante efecto de profundidad en la imagen. La atracción del artista se centra en el hermoso rostro de su hermana, donde podemos apreciar cierta tristeza, posiblemente motivada por su matrimonio, una de las numerosas bodas por interés que se producían entre las clases nobles y burguesas europeas para mantener o elevar el status familiar. Los ojos de la dama y el magnífico perfil están inspirados en Ingres, el "maestro de los maestros", igual que los delicados detalles del traje, que hacen gala de un dibujismo que difícilmente abandonará. Sin embargo, se podrían encontrar algunas muestras de modernidad como el empleo de los tonos negros o el contraste con los colores claros, tan del gusto de Manet, uno de los mejores amigos de Degas. El empleo de elementos rectangulares será denominador común en algunos retratos del pintor, como en el de James Tissot. Pocos años más tarde, Degas realizará un retrato de su hermana con su esposo en el que se aprecia su dependencia del marido.
obra
Los dibujos que realizará Degas a los miembros de su familia entre los años 1855 y 1856 nos muestran la cercanía del artista a la obra de Ingres, exhibiendo una altísima calidad y un excelente detallismo. En este caso nos encontramos con el estudio previo al retrato de su hermana Thérèse. Muy similar a éste es el de Achille De Gas.