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La antigua residencia de verano de la familia imperial toma su nombre de un hermoso manantial que se encontró en este lugar. Anteriormente, fue utilizado como pabellón de caza, destruido por los turcos. Por ello, Leopoldo I pidió en 1695 a Johann Bernhard Fischer von Erlach que construyera en este emplazamiento una gran residencia en estilo barroco. Sin embargo, el palacio no fue terminado hasta el reinado de María Teresa, quien contrató a Nikolaus Pacassi en el siglo XVIII para que lo finalizara. Llama la atención la estricta simetría de la arquitectura, que se complementa perfectamente con los jardines llenos de fuentes y estatuas, rodeada de vegetación y senderos. Los jardines están formados por laberintos de complicado recorrido, obeliscos, lagos y glorietas, como la diseñada por Ferdinand von Hohenberg, levantada en 1775. Los jardines se completan con un zoo en forma de pabellón octogonal, la Casa de las Palmeras, que cumple funciones de invernadero tropical, o la Casa de las Mariposas. El interior del palacio es de estilo rococó, decorado por Nikolaus Pacassi, prevaleciendo dicha decoración en los salones oficiales. Destacan los espacios blancos, a veces decorados con motivos ornamentales dorados. Las habitaciones son muy suntuosas, forradas de madera de higuera y adornadas con miniaturas persas; también las hay muy sencillas, como las estancias ocupadas por Francisco José y la emperatriz Isabel. La Gran Galería se utilizaba para los banquetes imperiales y, desde 1994, alberga recepciones oficiales. El Salón Chino Circular era utilizado por María Teresa para mantener conversaciones privadas con su canciller. Otras salas importantes son la del Chino Azul, lugar de abdicación de Carlos I en 1918; la de Laca Antigua, donde vivió María Teresa al quedar viuda; el Gran Salón Rosa, que recibe este nombre por los paisajes de Suiza y norte de Italia, pintados por José Rosa; y el Salón del Desayuno, donde desayunaba la familia imperial.
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Al fondo de la plaza del Capitolio se encuentra este palacio. El cuerpo delantero de la izquierda contiene la torre de Martín V y la de la derecha una de las torres de Bonifacio IX. El eje de la fachada está determinado por la torre central de los Longhi y la escalera de dos rampas convergentes, obra de Miguel Ángel; ante ésta, las estatuas del Nilo y del Tíber, procedentes de las termas de Constantino, en el Quirinal, flanquean una Minerva antigua de pórfido convertida en diosa de Roma.
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Construido en un principio para el cardenal Girolamo Capo di Ferro entre 1549 y 1559, en 1632 compró el edificio el cardenal Bernardino Spada. El palacio presenta decoraciones de estucos hacia la plaza y el patio. En el siglo XVII fue remodelado por la familia Spada. En el patio, entrando a la izquierda, se dispone de una vista sobre la sorprendente perspectiva imaginada por Borromini en 1653. Se puede visitar la galería de pintura que conserva la colección Spada, una de las más importantes del siglo XVII, con obras de Guercino, Reni.... Destaca en la Sala Grande la colosal estatua llamada de Pompeyo. Actualmente es la sede del Consejo de Estado desde 1927.