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monumento
Frente al parque del Oeste levantó el marqués de Cerralbo su palacio, realizando él mismo los diseños del edificio. La dirección de los trabajos recayó en tres arquitectos Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó y Luis Cabello Lapiedra, aunque el estilo no varió, recurriendo a referencias neoclásicas y románticas. El edificio se levanta en cuatro plantas, interesándose el proyecto en asegurar la iluminación y la ventilación por lo que se concede importancia a los patios y al jardín. Las fachadas exteriores se construyeron en piedra y ladrillo mientras que en la distribución interior se empleó hierro y madera. El templete mirador del jardín y la sala invernadero presentan elementos neomudéjares, lo que indica el eclecticismo de la arquitectura de fin de siglo como se aprecia también en la decoración con elementos neobarrocos y rococós, destacando la ornamentación de la sala de baile y de la escalera de honor. En la actualidad este palacio acoge el Museo Cerralbo con las obras cedidas por el propio Marqués al Estado por lo que el palacio sufrió reformas en 1944 y 1982, esta última de manos de Chueca Goitia.
obra
Edificado en el siglo XV, el Palacio de Villena en Cadalso de los Vidrios, Madrid, fue la residencia de verano del todopoderoso Alvaro de Luna, personaje de la corte de Juan II de Castilla. Inicialmente fue construdio en estilo románico, mediante grandes sillares de piedra, con planta rectangular y dos fachadas. Una de ellas mira al norte y presenta almenas, mientras que la otra, meridional, presenta arquería de medio punto. Posteriores reformas le acercan al estilo renacentista, con columnas jónicas y una preciosa galería con mirador. En el siglo XVI se construyó un jardín y un gran estanque de piedra.
obra
Miembro de una importante familia de arquitectos que trabajaron en Bohemia y en Franconia, estaba también familiarizado con el barroco romano, conocido durante un viaje a Italia. El palacio, construido para el elector Lothar Franz von Schörtborn, es de imponentes dimensiones que aún nos sorprenden más si pensamos que no se trataba de la residencia principal. Estos aires de grandeza caracterizaron las construcciones palaciegas de los príncipes alemanes. En su distribución interior destaca la caja de la escalera que ocupa toda la altura del pabellón central, el gran salón de mármol, recorrido por columnas sobre altos pedestales, típico de Franconia, y una sala baja en donde se intenta dar una cierta sensación de ligereza con una decoración que imita la naturaleza.
museo
Para la construcción de su nuevo palacio o Residenz, el principe-obispo Francisco de Schöborn eligió el proyecto del arquitecto Baltasar Neumann. Mientras que la planta en forma de U, con el patio de honor, la seriedad externa y las habitaciones dispuestas en hilera reflejan las sugerencias de los arquitectos franceses, la luminosidad de la sala imperial con los grandes óculos abiertos en la parte alta, definen el aire vienés tomado por Neumann de Hildebrandt. Las estatuas pintadas de blanco y los frescos del techo ayudan más a esta impresión. Las pinturas de esta sala, así como la de la escalera, fueron encargadas por el obispo Greiffenklau al pintor italiano Tiépolo en 1753. Los frescos se perdieron, en gran parte, en los bombardeos de marzo de 1945. Goza de la declaración de Monumento de la Humanidad por la UNESCO.