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El Museo Arqueológico Nacional de Venecia, ubicado en Plaza San Marcos, es la sede de una importante colección de esculturas antiguas, entre las cuales algunos originales griegos notables; también contiene bronces, cerámicas, gemas y monedas, así como la colección arqueológica entregada en depósito por el Cívico Museo Correr, que incluye también piezas antiguas egipcias y asirio-babilónicas. El Museo se originó por el legado del cardenal Domenico Grimani, que a su muerte en 1523 dejó la mayor parte de su colección de objetos antiguos a la Señoría. En 1586 fue Giovanni Grimani quien dejó a la Serenísima República su valiosa colección de mármoles antiguos entre los cuales inclusive algunos preciosos originales griegos. El Museo fue acogiendo en diferentes épocas una serie de objetos provenientes del territorio véneto, entre los cuales no hay que menospreciar las selecciones de monedas de Meolo y Albaredo d'Adige, que enriquecieron aún más la de por sí conspicua colección numismática.
monumento
A espaldas de la Biblioteca Nacional, y compartiendo espacio con ella, se levanta la sede del Museo Arqueológico Nacional, edificio de estilo neoclásico destinado en principio a Biblioteca, Museos de Arte Moderno y Arqueológico y Archivo Histórico, es el edificio más monumental de la época isabelina. Su ejecución fue lenta: iniciada en 1866, se interrumpió durante el Sexenio revolucionario, continuándose durante la Restauración y concluyendo en la Regencia. La fachada se abre mediante una escalinata con un pórtico dórico y molduras neogriegas en los vanos. La verja es de forja, realizada en 1862.
museo
En este museo se conservan los restos arqueológicos encontrados en la zona de Estepa, desde la época prehistórica hasta la dominación árabe, resultando un excelente recorrido por la historia de la ciudad. El edificio en el que se encuentra el Museo fue donado al pueblo de Estepa por don Gonzalo Fernández de las Cuevas y Villalobos -gobernador, corregidor y juez de apelaciones- y su esposa, doña María de Arteaga y Céspedes. El edificio fue destinado a fines benéficos, al instalarse en él un Colegio encomendado a la Compañía de Jesús, institución que vivió largos conflictos a lo largo de su existencia. El edificio será destinado eventualmente a cárcel en 1702, destino que volverá a repetir en 1820, ya de forma definitiva hasta 1962 que recupera su papel docente, hasta que fue sería ocupado por el Museo. Dedicado al padre Martín Recio, monje franciscano promotor de la formación de la colección, entre sus piezas más importantes destaca la escultura del Eros dormido.