Esta bella imagen de dos majas conversando tiene una evidente relación con los cartones para tapiz ejecutados por Goya entre 1775 y 1792 para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara protagonizados por los habitantes de Madrid. La disposición de ambas figuras en el lienzo nos hace suponer que se trataría de una sobreventana, eligiendo una perspectiva baja para la ocasión como había hecho en el Quitasol o Muchachos cogiendo fruta. La forma de trabajar del artista es muy rápida, aplicando las vivas tonalidades a través de largas pinceladas que no paran en detalles, insinuando solamente las calidades de las telas. La iluminación empleada crea interesantes contrastes entre zonas iluminadas y zonas ensombrecidas, creando un ritmo compositivo de elevada calidad. En el conjunto se respira cierta influencia de Velázquez, especialmente de la Venus del espejo que Goya debía haber visto en numerosas ocasiones en el palacio de los Duques de Alba. La postura de la joven de primer plano se asemeja a la diosa, cambiando la posición y situando a su amiga en la ubicación de Cupido. Por las dimensiones podría tratarse de la compañera de El sueño.
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El protagonismo femenino adquirió una gran importancia en el campo de las fundaciones piadosas, (56) las cuales conllevaban en general la promoción de algunas construcciones arquitectónicas con su correspondiente decoración de retablos y sepulcros y otras obras complementarias de rejería, orfebrería, ropas de culto, etc. Este mecenazgo fue ejercido generalmente por viudas, que no precisaban el permiso marital y podían disponer libremente de sus bienes. En la época Moderna, la viudedad fue el estado ideal de la mujer, puesto que podía desarrollar en plenitud su capacidad de organización en fundaciones piadosas y empresas artísticas. Son muy escasos los documentos referentes a la mujer como creadora y artista en estos siglos. La importancia de Sofonisba Anguissola o la de Luisa Roldán es comparable a la de sus contemporáneos en sus respectivos campos, la pintura y la escultura. No parece que su ascenso se viera obstaculizado seriamente por ningún tipo de prejuicios. El peso menor de la mujer en el desarrollo del arte se debió a su inferior preparación cultural, causada en parte por la disminución de su capacidad jurídica al estar sometida primero al padre, y luego al marido sumado a a su menor capacidad económica en unos años que se favorecía el mayorazgo, que disfrutaba preferentemente el varón primogénito. Uno de los escasos ejemplos fue el de Beatriz Galindo, prototipo de la mujer viuda y promotora de fundaciones y obras de arte. Cuando en 1501, su esposo Francisco Ramírez, secretario del Consejo Real y conocido como El Artillero, murió en la represión de los moriscos en Sierra Bermeja, decidió retirarse al monasterio de su fundación de la Concepción Francisca, anejo al Hospital de su mismo nombre. Las dificultades que pusieron los franciscanos a la fundación y otros diversos motivos llevaron a Beatriz a una segunda fundación, la del convento de la Concepción Jerónima. Desaparecidos ambos conventos se han conservado algunos restos arquitectónicos y los dobles sepulcros de la fundadora y su esposo, en uno de los cuales se recorta el perfil de Beatriz. Gráfico Otra dama que se dedicó a varias fundaciones fue María o Magdalena Manrique, la famosa Marquesa de Cañete. Su testamento da noticia de un legado para la Capilla del Espíritu Santo de la catedral de Cuenca, lugar destinado al enterramiento de su familia. (57)
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1.1. La mujer en la política La nueva historiografía de la mujer en el periodo del Antiguo Régimen se ha desarrollado enormemente, contribuyendo al conocimiento de aspectos hasta ahora en penumbra. En primer lugar, ha cobrado un gran auge el análisis de las mujeres en la política, y dentro de este tema, el estudio de las reinas, princesas y gobernadoras. Interesa especialmente profundizar en la importancia de las princesas como instrumentos para establecer alianzas entre los distintos reinos europeos: las mujeres como elementos de paz. Asimismo, de gran interés es el estudio de la capacidad de las reinas para mantener relaciones con los personajes integrantes de la Corte y detentadores del poder. Por otro lado, los estudios hacen hincapié también en el papel que jugaban los grupos sociales que rodeaban a la reina, conformando lo que se dio en llamar "Casa de la Reina". No es menos importante el estudio del acceso a la política y acciones ejercidas por la reina, así como la reproducción biológica para la consolidación de la dinastía. No hay que olvidar la influencia política que tuvieron algunas mujeres religiosas, quienes desde su celda fueron consejeras de los reyes. El caso más conocido es el de Sor María de Agreda. Gráfico Finalmente, hay que destacar el interés que ha despertado entre los estudiosos, la participación de la mujer en la guerra: bien desde la retaguardia (muchas mujeres seguían a los tercios españolas como proveedoras de las necesidades de los soldados) bien en primera fila: unas veces disfrazadas de soldado varón, otras actuando como verdaderas heroínas (Agustina de Aragón), sin olvidar su papel como espías. - Princesas, reinas, reinas consortes y gobernadoras - las "validas" de las reinas (la condesa de Paredes, secreta valida de la reina Isabel de Borbón) - Las damas de la corte: Algunas artistas en la corte de España: Sofonisba Anguisola (pintora renacentista de Cremona que trabajó en la Corte de Felipe II) - Imágenes de lo femenino: modelos de mujer en el mundo hispano: reinas y santas. - Religiosas en la política - La mujer en la guerra 1.2. La mujer en la vida social y económica En la sociedad del Antiguo Régimen un tema crucial es el de la educación femenina. En 1726 la Defensa de las mujeres publicada por Feijoo significó la reapertura en la sociedad española de la querella de las mujeres, una de las polémicas más recurrentes en toda Europa desde la baja Edad Media, justamente en un momento clave para la construcción de la identidad femenina. El autor utilizó la imagen de Bárbara de Braganza y su patronazgo sobre la educación femenina como ejemplo para hacer valer su afirmación de la supuesta inferioridad física, moral e intelectual de las mujeres como uno de los errores comunes asumidos por la sociedad y su reivindicación del talento de las mujeres. En el siglo XVIII hubo una gran preocupación pedagógica y muchas órdenes religiosas femeninas pasaron de la vida contemplativa a la actividad docente. Gráfico En cuanto a las mujeres nobles interesa el estudio de sus ocupaciones, bienes, herencia, moda y joyas. Hubo también mujeres comerciantes y empresarias y mujeres abadesas. Una abadesa era una autoridad espiritual, organizativa y política y desempeñaba funciones intelectuales importantes en la sociedad del Antiguo Régimen. Asimismo, se ha desarrollado especialmente el estudio sobre las mujeres marginadas, así como aquellas perseguidas por la Inquisición. - La educación de la mujer en el Antiguo Régimen - Las mujeres nobles y los salones del siglo XVIII - Las bibliotecas de mujeres. - La mujer en la economía: las mujeres y el sistema gremial. Mujeres compradoras y vendedoras. Mujeres comerciantes, tratantes y empresarias. - Mujer y clausura: las abadesas. - Mujeres marginadas, pobres y gitanas - Las mujeres y la Inquisición: brujas, conversas, solicitadas 1.3. La mujer en el ámbito del pensamiento y la cultura. En el Renacimiento, aunque la filosofía, y las humanidades en general, continuaron en manos masculinas, algunos pensadores ya reconocían la influencia de las mujeres en el terreno de la cultura. En este sentido, se elaboraron elencos de mujeres célebres, con el fin de completar la trayectoria del pensamiento humano desde la antigüedad. Progresivamente se fueron debilitando las condiciones que impedían el acceso de las mujeres a la cultura y aumentó el número de mujeres que escribían poesía y se interesaban por la ciencia, la política y la música, fundamentalmente entre la clase noble. Así por ejemplo, Galileo mantuvo correspondencia con la duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, a propósito de sus descubrimientos en astronomía y la defensa de las tesis copernicanas. La Ciencia se desarrolló en Europa a partir sobre todo del siglo XVII. En las Academias Científicas, primer paso en la institucionalización de la ciencia se impidió expresamente la participación de las mujeres. Por ejemplo, la Real Sociedad de Londres, creada en 1662, no admitió a ninguna mujer como miembro de pleno derecho. Sofonisba Anguissola En España, el primer caso en la creación de Academias lo encontramos durante la Ilustración en las "Sociedades Económicas de Amigos del País", creadas a finales del XVIII por el monarca Carlos III. Estas Sociedades suponían la institucionalización de los "salones" de los aristócratas, pero, a diferencia de éstos, en los que las mujeres aristócratas participaron activamente, las Sociedades Económicas recién creadas no permitieron el acceso a las mujeres. Josefa Amar y Borbón se preguntaba "cómo una Sociedad cuyo nombre es de "Amigos del País" puede excluir de su seno a toda una parte del país, la más numerosa, que son las mujeres". El debate establecido en la alta sociedad sobre la conveniencia o no de la entrada de las mujeres en las sociedades tenía para ella una sola causa: "Los hombres en esta discusión llevan ventaja, pues son ellos los que se han erigido a sí mismos en jueces del litigio, al tomar en sus manos la decisión de admitir o no a las damas". - Discursos sobre la capacidad intelectual de las mujeres. - Humanistas y escritoras. - La voz de las imágenes: mujeres lectoras. - Mujeres artistas: los mecanismos de ocultación. - La obra de las mujeres pintoras: algunos ejemplos. - Mujeres científicas. El nacimiento de la ciencia moderna. - Las instituciones de conocimiento: la tradición artesanal. - Universidades, Academias y Salones científicos. - Figuras femeninas de la ciencia durante los siglos XVII y XVIII. ÍNDICE <DIV> <ul> <li>Presentación.</li> <li>Mujer y poder en los siglos XVI, XVII y XVIII.</li> <ul> <li>Reinas, gobernadoras y regentes.</li> <li>El caso de Juana la Loca.</li> <li>Lamentos por la pérdida de la 'beldad resplandeciente'.</li> <li>Damas, virreinas y validas.</li> <li>Espacios visuales del poder femeninio en la corte de los Austrias.</li> <li>Las mujeres y la guerra en la Época Moderna.</li> <li>Notas de mujer y poder.</li> </ul> <li>La mujer en la vida social y económica.</li> <ul> <li>Nobles y aristócratas.</li> <li>Reflexiones en torno a la figura de la abadesa.</li> <li>La mujer en la economía: el trabajo femenino.</li> <li>La presencia de la mujer en los oficios artísticos.</li> <li>Mujeres viudas en la españa moderna.</li> <li>Mujeres marginadas, pobres y gitanas.</li> <li>Mujeres e Inquisición en España.</li> <li>Notas de la mujer en la vida social y económica.</li> </ul> <li>La mujer en el ámbito del pensamiento, la cultura y el arte.</li> <ul> <li>Mujer y educación en el Antiguo Régimen.</li> <li>Mujeres lectoras y escritoras.</li> <li>El papel de las mujeres como promotoras artísticas.</li> <li>Mujer y Música.</li> <li>Mujer y cultura: los salones.</li> <li>Mujeres artistas en la época moderna.</li> <li>Notas de la mujer en el ámbito del pensamiento, la cultura y el arte.</li> </ul> </ul> </DIV>
obra
Las mujeres indígenas se convertirán en las principales protagonistas de los cuadros pintados por Gauguin durante su primera estancia en la Polinesia. Esta escena fue realizada al poco de llegar a Papeete, apreciándose dos jóvenes en posturas enfrentadas - una de espaldas y otra de frente - sumidas en sus pensamientos. Una de las jóvenes viste la falda decorada a la moda indígena que llamó tanto la atención al artista. Buscando lo primitivo, Gauguin ha llegado hasta la Polinesia para descubrir esos rostros duros, no exentos de belleza, que pueblan sus lienzos y que aquí contemplamos. El colorido se ha hecho muy vivo, empleando una gama cálida que anima la escena. Las tonalidades son aplicadas de manera plana, introducidas en los espacios que dejan libres las marcadas líneas de los contornos, siguiendo el método del "cloisonné", que venía utilizando desde la época bretona como observamos en La visión tras el sermón. La planitud cromática es debido a la influencia de la estampa japonesa, recurso muy habitual entre los impresionistas.